Las protestas por el 15-N reavivan la tensión en Cuba

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La tensión volvió a Cuba luego de que opositores instaran a una Marcha Cívica por el Cambio en 10 ciudades de la isla, en medio del creciente descontento con el gobierno del Miguel Díaz-Canel.

Las marchas en apoyo del 15-N se replicaron en Miami, Madrid, México DF y otras ciudades. 

Con el recuerdo de las protestas de julio -impulsadas por el deterioro económico tras la pandemia-, el gobierno cubano organizó un fuerte operativo de las fuerzas de seguridad, sobre las principales avenidas de las ciudades y las casas de figuras disidentes. También se reportaron escraches por parte de grupos militantes pro-gobierno. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) denunció más de 200 acciones represivas, entre detenciones, actos de repudio y amenazas a sacerdotes.

El director de Human Rights Watch (HRW) para las Americas, José Miguel Vivanco, tuiteó: "Los reportes que recibimos de Cuba son desoladores. El régimen ha desplegado todas las fuerzas de seguridad de forma masiva. Muchos periodistas y críticos están sitiados en sus casas. Algunos han sido detenidos. La intención es clara: suprimir cualquier intento de protesta".

Yunior García Aguilera, un artista y miembro de la organización Archipiélago que promovió la marcha, estaba retenido desde el domingo en su casa para impedir que marchara por las calles de La Habana."Me desperté asediado. Todo el bloque está rodeado por la Seguridad del Estado vestidos de civiles que intentan hacerse pasar por el pueblo", dijo García Aguilera.

Saily González Velázquez, otra integrante de Archipiélago, también denunció que fue escrachada por militantes oficialistas en su casa de Santa Clara. "A las 5:30 de la mañana llegaron a mi barrio personas convocadas por el gobierno cubano", le relató a CNN, y agregó: "Cuando salí de mi casa, empezaron a gritarme a mí y a mi familia".

El ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, culpó a los EE.UU. de "provocar situaciones de sufrimiento en nuestro pueblo, con la esperanza de crear las condiciones para un colapso social".

Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, condenó enérgicamente lo que llamó "tácticas de intimidación" por parte del gobierno cubano y prometió que su país "seguirá aplicando medidas que apoyen al pueblo cubano y promuevan la rendición de cuentas por la represión del régimen cubano".

Blinken dijo que además de prohibir la marcha del lunes, el gobierno cubano "despidió a los partidarios de la oposición de sus trabajos y amenazó a los disidentes con encarcelamiento".

La Casa Blanca ya había impuesto sanciones selectivas a funcionarios cubanos y a las fuerzas de seguridad luego de las protestas de julio.

Fuente: El Cronista

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