El duro pronóstico de The Economist: "desde hoy se termina el peronismo K"

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The Economist, una revista británica especializada en economía, realizó un editorial en el que califica a la reciente derrota electoral sufrida por el oficialismo como "humillante" mientras que remarca que la misma podría significar "el fin del kirchnerismo". Se trata del segundo editorial realizado por un medio de importancia significativa sobre el resultado electoral, ya que Financial Times publicó un texto similar el día después de las elecciones.

"Humillantemente, el peronismo salió tercero en Santa Cruz, la provincia adoptiva de Cristina Kirchner en la Patagonia, por largo tiempo un feudo familiar", se lee al principio de la columna publicada el jueves pasado, 18 de noviembre, la cual también considera a la vicepresidenta como "la gran perdedora" de esta elección.

Sobre esto último destaca que la principal derrota de Kirchner se sufrió en el Senado de la Nación, donde el peronismo perdió por primera vez la mayoría desde la vuelta a la democracia en 1983 y debido a eso no podrá seguir marcando la agenda libremente a pesar de ser la primera mayoría en la cámara.

"EL PRINCIPIO DEL FIN DEL KIRCHNERISMO"

 

En un primer punto, el editorial describe a la composición del gobierno como "un matrimonio político sin amor" entre un presidente "que se considera a sí mismo socialdemócrata" y una vicepresidenta "populista izquierdista que en 2019 le ofreció encabezar la fórmula presidencial".

 

"La elección puede marcar el principio del fin del kirchnerismo", afirma más adelante el escrito y luego define a este movimiento como una agrupación "políticamente dúctil, pero económicamente intransigente que se transformó en la fuerza dominante del peronismo".

Por otro lado, marca que las tensiones principales en el gobierno se dan entre cómo se utiliza el presupuesto, con Fernández buscando acordar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) mientras que Kirchner marca esta decisión como errónea y prefiere utilizar el dinero público en ayudas y subsidios.

 

Esto es algo que se ve reflejado en cómo el Gobierno encaró la elección, remarca la revista británica, explicando que los 460.000 votos recuperados entre las PASO y las generales se debieron en gran medida a las ayudas económicas que recibieron los sectores más marginales (aclarando que las mismas se centraron en la provincia de Buenos Aires).

Con esto en mente, recalca que este tipo de estrategias "se realizan desde la época de Eva Perón", pero que a día de hoy son más complicadas de continuar debido a que ya son 17 millones de personas cuyos ingresos dependen del estado (lo que representa a cuatro de cada diez argentinos).

 

Es por esto que si se busca controlar el problema inflacionario y la devaluación del peso, se tendrá que replantear el déficit fiscal y buscar arreglar con el FMI, algo a lo que en teoría se opondría el kirchnerismo fuerte y que podría generar rupturas a mediano plazo en la coalición de gobierno.

Por el momento, concluye el editorial, el problema en el país es que una parte fuerte del oficialismo busca seguir manteniendo las fórmulas que lo llevaron al poder, con déficit fiscal alto y ayudas económicas importantes, mientras que otra parte busca imponer un programa "menos riguroso" pero que cumpla con el FMI.

 

Es con esto en mente que recuerda la situación del 2001, cuando un gobierno no-peronista fue derrocado tras querer imponer austeridad y perder una elección legislativa. A pesar de esto, los peronistas "todavía controlan la calle y probablemente quieran seguir tirando así hasta 2023". El problema, concluye, es que "no tienen un proyecto para el futuro, y ése es el más grande problema de la Argentina".

Fuente: El Cronista

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