Schiaretti y el Círculo Rojo cordobés

POLÍTICA - CÓRDOBA Por César PUCHETA*
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La primera plana del gabinete cordobés fue protagonista central de las celebraciones por los 60 años de la Unión Industrial de Córdoba. Allí, el gobernador Juan Schiaretti anunció que profundizará los beneficios para el sector ante la presencia de las principales figuras opositoras de la provincia, que dijeron presente envalentonadas por la victoria resonante del domingo.

Apenas unos diez pasos separaban al gobernador, al vicegobernador, Manuel Calvo; al intendente capitalino, Martín Llaryora, y a la mayoría de quienes integran el equipo de gobierno, de Luis Juez y el grupo de referentes de Juntos por el Cambio que participó del evento. Los peronistas ocuparon el lugar central en la primera fila frente al escenario e hicieron uso de la palabra, una decisión sostenida desde el “férreo apego a la institucionalidad” que asume tener la entidad fabril. Quienes celebraron el domingo, quedaron relegados a un plano más alejado, aunque recibieron el afectuoso saludo de algunas de las personalidades más destacadas de la noche.

 


Matías Kulfas estaba invitado. El ministro de Desarrollo Productivo no pudo llegar por “problemas de agenda”.

 


La imagen política de la noche perdió a la dirigencia cordobesa en medio de un mar de industriales y representantes del empresariado que conforman una de las partes más dinámicas del núcleo productivo del poder económico provincial; eso que el macrismo instaló a nivel nacional como el Círculo Rojo y que en Córdoba, históricamente, se nombra como “el partido cordobés”.

 


Jugando de locales, se destacaron las presencias del presidente de Arcor, Luis Pagani; la titular de Agrometal, Rosana Negrini; y el exjefe de la UIA Miguel Acevedo, hombre de la Aceitera General Deheza (AGD). También estuvieron presentes referencias con un peso específico a nivel nacional como el presidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja; el CEO de Renault Argentina, Pablo Siliba, y el director Institucional Corporativo de Techint, Luis Betnaza, entre otros.

 

Además de la imagen de unidad del industrialismo cordobés que, por la pandemia, llevaba casi dos años sin su foto de familia, el evento también sirvió para que Schiaretti volviese a estrechar lazos con el espacio. No es que las relaciones se hayan resquebrajado, ni mucho menos, pero fue destacable la manera en que, durante la campaña, el discurso del gobernador se concentró en la otra gran pata económica provincial, la agropecuaria.

 


Nadie asume que eso haya generado ningún tipo de conflicto. De hecho, en la industria destacan la relación histórica que han tenido con el Ejecutivo provincial y que se fortalece a partir de decisiones específicas relacionadas con la gestión. Encima de todo, prácticamente no tienen relación con la Casa Rosada, ya que el diálogo se canaliza a través de la UIA. Esa situación institucional también multiplica positivamente las opiniones favorables a la gestión provincial.

Puertas adentro, hay razones políticas básicas. A pesar de que en los últimos años de la gestión de Mauricio Macri los números no cerraban por ninguna parte, la buena relación de la exconducción de la UIA con Alberto Fernández, que incluso se manifestó en la campaña, había enfriado la relación al interior del mundillo empresarial. “No va a votar jamás a un kirchnerista”, aclaran asesores en voz baja.

 

Para afuera, los reclamos son conocidos. Advierten sobre la falta de seguridad en las variables macroeconómicas y piden un mayor control en materia inflacionaria, calmar la tensión cambiaria y bajar los costos de la importación. “No hacemos política partidista, hacemos política industrial”, dijo Funes de Rioja, aunque sea difícil imaginar que una cosa vaya separada de la otra de cara a los años por venir. Ya la última elección abrió la expectativa en el sector empresario cordobés que analiza “un escenario de malestar general” que debería empujar a “cambiar las cosas que hacen falta”. La estrategia en ese marco, parece ser unificar fuerzas y criterios.

 


Por estas horas, la UIC avanza en la elaboración de un punteo de propuestas de políticas públicas que van desde la eliminación paulatina de las retenciones hasta la modificación en los convenios colectivos de trabajo, caballitos de batalla de ambas patas opositoras a nivel nacional en Córdoba durante las últimas elecciones. Eso se elevará vía UIA, junto con los reclamos provinciales provenientes de otros puntos del país que buscan generar algún tipo de instancia de negociación en medio de la necesidad mutua (empresas y Gobierno) para empujar la reactivación de modo definitivo.

 

Para eso, los empresarios cuentan con el aval del cambiemismo, pero también del gobierno de Córdoba, que unifica criterios con la Mesa de Enlace y el universo de la producción agroexportadora a la hora de tomar la representación ante las esferas nacionales y llevar esas posturas a las discusiones del Congreso. “La posición de Córdoba Federal es la de las cámaras del sector”, habían dicho en el bloque cordobesista en Diputados, cuando se discutió la Ley de Biocombustibles. Esa es la postura. Por allí se canaliza, con esa transparencia en las relaciones.  

Por esa aceitada relación con los círculos de poder productivo es que Córdoba es vista como ejemplo en los diferentes espacios provinciales que suman alianzas estratégicas con protagonistas mediterráneos de fuste. Semanas atrás, el titular de la Cámara de Comercio de la provincia, Manuel Tagle, explicaba a Letra P las razones para el nacimiento del Movimiento Empresario de las Provincias, un armado que toma como ejemplo el trabajo del G-6 cordobés, que nuclea a las seis cámaras empresarias más importantes en la economía provincial, y su unidad táctica y estratégica con la Mesa de Enlace y la Bolsa de Cereales.

 

En esa empresa ya se embarcaron referentes empresarios de San Juan, Mendoza y Entre Ríos, que reunieron 34 entidades de primer grado y 350 de segundo y tercero. “El sector empresario es vital para contribuir a que un gobierno no descarrile el rumbo de un país”, aseguraba en la previa de las elecciones generales y sostenía que, para lograrlo, es necesario tener “una idea clara y contundente para dar un mensaje unificado al sector político”.

*Para Letra P

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