La ley de los Soprano, desafío a Axel Kicillof y la cena despedida de Cristina Kirchner

POLÍTICA Por Ignacio Zuleta para Clarin
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La oposición ya maneja el quórum en Diputados 

La oposición ya cobra por el triunfo del 14 de noviembre. Hizo caer la sesión en Diputados que intentaba hacer el oficialismo este martes para tratar un proyecto de ley contra la violencia institucional. El bloque de Cambiemos lo desafió a Sergio Massa: junten ustedes el quórum y nosotros vamos después. Esa respuesta obedece a la sospecha del interbloque que maneja Mario Negri de que la intención del peronismo era tenderle una salidera a la oposición, arrastrándola a un debate sobre la actuación de la policía de la CABA en la muerte de un joven en Barracas.

El oficialismo nacional dio sobradas señales de su propósito de politizar ese doloroso incidente, hasta con la actuación de abogados emblemáticos del cristinismo. El resultado es que no habrá más sesiones en Diputados hasta el 7 de diciembre, que es cuando jura la nueva legislatura, en la cual mejora el número de la oposición.

El envión del 14 de noviembre y la dispersión del peronismo, ya le permiten a la oposición dominar el número para asuntos odiosos como éste, o como el proyecto de ley de envases. La oposición y parte del oficialismo la rechazan porque creen que crea una caja de utilidad política discrecional, con el noble argumento de remediar la contaminación ambiental. Tampoco habrá quórum del oficialismo para esa norma, cuyo rechazo unifica a la oposición y divide al peronismo.

Envases cristinistas, al archivo

La nueva composición del Congreso agrava las dificultades del peronismo para juntar el quórum (que es de 129 votos) para proyectos no acordados. Antes de ahora ha tenido dificultades para aprobar iniciativas peleadas, que logró aprobar con el límite mínimo de apoyo. La actualización de jubilaciones a la baja tuvo apenas 132 a 119 votos; la despenalización del aborto logró 131 contra 117. El recorte de los fondos policiales a la CABA salió por 129 a 115; el impuesto a la riqueza, por 133 a 115. El Presupuesto, que siempre es fruto de pactos a todos los niveles y de todos los partidos, se aprobó por 138 a 15 y con 90 abstenciones.

La derrota del oficialismo del 14 de noviembre agrava sus divisiones. Un ejemplo lo da la citada ley de envases. El Poder Ejecutivo aceleró su tratamiento después de unas PASO que, presumía con razón, confirmaría la derrota en las generales. La comisión respectiva de Diputados fue convocada el viernes 12 de noviembre, cuando ya corría la veda preelectoral. Hubo aprobación del dictamen en tiempo exprés, pero la iniciativa fue perdiendo apoyo dentro del mismo oficialismo, que desconfía de la suerte del plan.

Temen una reacción de los empresarios, que pueden frenar con amparos la aplicación de una tasa que, según el economista Fausto Spotorno, equivale a aumentar tres puntos el IVA. También temen que los gobernadores rechacen el circuito de los fondos recaudados, que serán administrados por el ministerio de Ambiente sin intervención de ellos, porque las cooperativas de recolectores funcionan en los municipios.

Olivos le soltó la mano a otra suba de impuestos

Para la trama fina del oficialismo, el proyecto de la ley de envases es un avance de las organizaciones sociales, que coordinan la tarea de recolección, sobre el control de un monto superior a los $ 426.000 millones al año. Al tratarse de un fideicomiso, quedaría fuera de los controles de la contabilidad del Estado.

Olivos teme empujar una iniciativa anti-negocios que le quite respaldos en el mercado, y declaró desconocer el proyecto de Juan Cabandié, que se referencia en el cristinismo generacional. Para terminar de desentenderse, le pidieron a la oposición que les enviasen una minuta con las objeciones principales al proyecto.

Aprovecharon una de las pocas oportunidades de diálogo, como fue la sesión del Consejo Económico y Social y el Centro de Ingenieros para discutir el plan para el desarrollo de la producción de hidrógeno verde. Gustavo Béliz y Leandro Gorjal, del CES, discutieron, entre otros, con Gustavo Menna -diputado radical por Chubut-.

“Cabandié no entiende nada”, diría uno de los funcionarios en esa charla. Después de ese encuentro, el Gobierno se dio por explicado de los riesgos del proyecto a través de Béliz. Desde entonces la ley de envases perdió plano de sustentación y ya no figuraba en la agenda de la sesión que intentaba el peronismo para este martes, y que no tendrá quórum.

Pierden también Massa y los Soprano

Menna integra, junto a Karina Banfi y Graciela Camaño, el arco de legisladores más críticos de este proyecto y con pericia técnica -Camaño tiene un master en cuestiones ambientales-. La cancelación de la sesión por envases ahonda en las relaciones internas en la coalición de Gobierno. No sólo por las diferencias entre Olivos y el cristinismo. También les pone sal a las diferencias con Sergio Massa.

El promotor del proyecto es el viceministro de Cabandié, Sergio Federovisky, que es del stud massista. Era el candidato de Sergio a ministro, pero lo primereó Cabandié, exaltado a ministro para dejarle la banca a Carlos Heller en Diputados, en un dominó que frenaba a Fernanda Vallejos.

También hiere a los empresarios de la recolección, que tienen intereses en todo lo que es reciclado en los municipios a través de firmas privadas y del sindicato de transportes. Entre ellos la llaman “la ley de los Soprano”, en alusión a la entretenida serie sobre la mafia de New Jersey. La basura es un negocio tangente con el crimen. En esa serie, la hija de Toni Soprano le pregunta: - ¿Papá? ¿Vos estás en la mafia?

- Tony: No, estoy en el negocio de la basura (“I'm in the waste management business").

Se trata de una disputa clásica por el reparto de plata. El peronismo teme un futuro sombrío y aprovecha la fuerza que le queda para asegurarse fondos para cuando pierda poder. La oposición emplea también lo que tiene para frustrar el intento.

Amparo opositor contra el DNU de los aborígenes

Menna es uno de los cerebros constitucionales del interbloque y su pluma está detrás de los principales proyectos. Uno de ellos, que hará ruido esta semana, es el pedido de amparo a la justicia contra el DNU 805, que prorroga sin intervención del Congreso, la ley de la emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas originarias. En los hechos, suspende los desalojos de tierras ocupadas, hoy un asunto caliente por la actuación de grupos que se reivindican como mapuches con derecho a la propiedad comunitaria.

El Gobierno reemplazó el dictamen para aprobar la prórroga por un DNU para evitar que el debate llegase al recinto después del voto patagónico, que hizo perder al peronismo en todas las provincias de la región, salvo Tierra del Fuego.

“Kicillof no tiene mayoría en el Senado" (Gray)

Las divisiones se profundizan con la derrota y el peronismo muestra que las fracturas de origen de la trifecta presidencial están lejos de remediarse. El ojo del huracán es la provincia de Buenos Aires, en donde el oficialismo resiste el enfrentamiento solitario de Fernando Gray, el intendente de Esteban Echeverría, contra la estructura formal del Frente de Todos, en donde conviven las tribus que mandan en el distrito: el cristinismo, el massismo y los barones del conurbano.

Con descaro poco frecuente en el peronismo, Gray los descalifica de la cabeza hacia abajo, a todos. "El gobernador dice que logró la mayoría en el Senado en las elecciones -explica- pero se equivoca. Tiene la minoría. En ese senado empatado hay un senador que me responde a mí, que no lo apoya".

Se refiere a la sanadora provincial Magdalena Goris, su mujer. "El gobernador no sabe de política -agrega sobre Axel Kicillof- y estoy esperando reunirme con él para conocer cuál es su programa en seguridad, salud, educación, obras, etc."

Se ríe cuando habla de los cuatro almuerzos de los intendentes con Alberto y con Axel. "Dos con el presidente y dos con el gobernador, y terminaron brindando por la remontada en las elecciones. Una vergüenza." Admite que lo invitaron y que mandó a decir que él así no va.

Misterioso encuentro: dame serrucho, pala ya tengo

Gray festeja la foto con Juan Manzur y Matías Kulfas en donde aparece con un serrucho en la mano. Fue en la apertura de un Easy en su distrito. Le ofrecieron salir con una pala, pero respondió: “Prefiero el serrucho, con la pala tengo problemas”.

En enero pasado se había sacado una foto con una pala plantando un árbol, alegoría de su la campaña "Yo me planto", contra la asunción de Máximo Kirchner como nuevo titular el PJ provincial el próximo 1 de diciembre. Ese día vence el mandato de las autoridades del partido y no se han elegido las autoridades distritales, que Maxi quiere definir en marzo de 2022.

Juguetea Gray con la acefalía del partido y con el desafío de llegar a la Suprema Corte para descalificar al cristinismo que perdió las elecciones. No tiene explicación para la presencia junto a él de Manzur y Kulfas en un acto que creyó era poco importante, pero que generó esa foto que la prensa del oficialismo recibió la orden de no difundir. O él los buscó, o ellos lo buscaron a él. Ya se sabrá. Es una pelea desbalanceada, pero que revela con más claridad que muchas otras la naturaleza cismática del peronismo después del 14 de noviembre.

Los límites del verticalismo

El miércoles pasado el bloque del Frente de Todos del Senado se entregó a un largo debate sobre cómo enfrentar un mundo sin quórum para el peronismo. No ocurría desde 1983. En 2009 pasaron por el mismo drama algunos meses –empate en 35 bancas con la oposición, pero hubo un tintineo que atrajo apoyos-.

En ese debate hubo algunas señales para la sesión del 9 de diciembre. Por ejemplo, que José Mayans seguirá como presidente del bloque. Otra, que en esa sesión no le darán validez a los 116 DNU que aprobó la comisión bicameral. No se sabe cuál es la tasa de corte -o sea cuales serán validados, y cuáles no-. El propósito, a menos que alguien aporte alguna explicación menos canalla, es tenerlo a Alberto en vilo un tiempo más, con DNUs sin aprobar. Una vara para que siga la zanahoria en tiempos en los cuales la división del peronismo seguirá produciendo efectos cada vez más devastadores.

La jibarización del bloque mueve a conductas alternativas en el peronismo del Senado. ¿Tenemos que seguir acatando todo lo que manda Cristina, aun a riesgo de que nos lleve a la derrota en nuestras provincias? Otra: ¿tenemos que ser verticalistas cuando sabemos que para tener quórum van a pagarles a los senadores no peronistas, que van a levantar el precio de su apoyo?

Se referían a la foto que esa tarde difundían Carlos Rovira -jefe misionero- y Alberto Weretilneck al anunciar la creación de un sub-bloque bisagra para las votaciones críticas. Eso se llama “un barrio chino” en el argot legislativo

Los federales “sin techo”, un sub-bloque rebelde

Otros llevaron la discusión a la necesidad de ajustar las relaciones con el Poder Ejecutivo. Algún rebelde como Guillermo Snopek avisó que va a integrar un grupo de interés dentro del bloque, con representantes de provincias que no tiene gobernador peronista. Ya tiene seis senadores comprometidos. Argumentó que el bloque tiene que sostener intereses territoriales y dejó en claro que no saca los pies de allí.

Él sufre a Gerardo Morales, a quien le atribuyen una relación especial con Olivos, pero también al peronismo del AMBA que no entiende los intereses de su provincia. Wado de Pedro ordenó al FdT de Jujuy que Eduardo Fellner encabezase la lista de diputados nacionales. De allá lo rechazaron y desde Olivos lo reemplazaron por la cristinista Leyla Chaer, una aparatista sin construcción de base. Resultado: la izquierda le comió votos al peronismo y metió uno de los tres diputados. El FIT hizo allí la mejor elección del país: con el 24,6% de los votos quedó a 880 votos del peronismo.

Parrilla rigurosamente vigilada

Cristina se llevó a sus senadores a la cena de despedida de quienes dejan la banca en el Círculo de Legisladores. Medio centenar de asistentes, muy custodiados y con gran hermetismo, para comerse un asado que se preparó con vituallas -cortes exquisitos, guarniciones, postres- que aportaron los organizadores.

La casa ofreció los diplomas y el bloque subvencionó las estatuillas de Perón y Eva que se llevaron. Cristina valoró la oportunidad y se quedó más de tres horas -aunque llegó una hora y cuarto más tarde que lo convocado-. Una rareza para alguien que es poco afecta al trato con los demás, que no sean sus iguales (que tampoco abundan, según ella).

Se entretuvo con minucias, como discutir a la hora de la sobremesa con Mayans sobre la música que sonaba de fondo. "Mercedes Sosa", dijo el formoseño. "No, no es Mercedes...", le respondió mirando a Parrilli, que calló porque su afición es por el tango, no el folk. Nadie amagó con desmentirla en tamaña fruslería.

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