Pobre Cristina, siempre será villana

OPINIÓN Por Carlos ZIMERMAN
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Esta Argentina que es un verdadero culebrón, tiene actores principales y secundarios. Cristina Kirchner es sin lugar a dudas una actora principal y cumple magistralmente su rol de villana, de mala, de la actriz  resentida que se alegra con lo malo y detesta lo bueno y lo sensible.

Ayer nuestra villana tuvo la gran posibilidad de ser por pocos minutos la buena de la película y darnos la posibilidad de creer que es más fácil ser bueno que malo. Cristina tuvo la gran posibilidad de ser empática y no lo fue, lo dejó pasar o bien quiso que así sea.

Lo que se vivió en el Senado de la Nación fue tan emotivo que quebraba al más fuerte. La renuncia de Esteban Burlich, su mensaje y las imágenes que nos devolvía la pantalla eran de una emoción pocas veces vista. Burlich se iba no por diferencias políticas ni por actos de corrupción, renunció por que tiene una cruel enfermedad que no le permite desempeñarse como él quisiera y por que su intención es dedicarle la mayor parte de su tiempo a su familia y a la fundación creada para aliviar a los que padecen su misma enfermedad. En el peor momento de su vida piensa en el otro. Si no se puede ser empatico ante tremenda situación es por que realmente se es mala persona, villana.

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Antes, al tomarle juramento a los senadores entrantes, cuando le tocó el turno al cordobés Luis Juez, también se vivieron momentos de emoción. Ver a Milagros, la hija de Juez, estando en ese lugar, respaldando a su padre y orgullosa de él, ablanda cualquier corazón.

En el ambiente no hay quien no sienta amor por Milagros, una persona que como bien lo dice su padre en cada oportunidad, es literalmente un ángel. No solo que Cristina no mostró empatía, sino, se la vio fastidiada y perturbada. 

Sin duda Cristina es así, no es que representa un personaje.

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Todos nos imaginábamos a una presidenta del Senado bajando y abrazando tanto a Burlich como a Milagros. Saliendo del frío rol institucional y siendo más empática con las pequeñas pero grandes cosas que nos hacen a todos mejores personas.

Cristina no quiso o no pudo abandonar su rol de villana, el que desempeña magistralmente desde hace tanto años.

Lamentablemente nunca vamos a saber si Cristina representa un personaje o si realmente es así: falta de empatía, distante, desinteresada, fría, como alejada de las cosas sensibles de la vida, nos marcan el peor de los caminos y nos da un grado de certeza que nos entristece. 

Ayer Cristina pudo haber desempeñado un rol que siempre reclamó para ella y su familia pero que nunca lo pudo hacer para el resto de los Argentinos. Ayer Cristina, pudo ser la buena de esta película casi de terror que desde hace tantos años vivimos los Argentinos, pero prefirió seguir siendo la villana, quizá por que en realidad lo sea, quizá por que no tuvo la suerte de recibir la educación necesaria para ser mejor persona, o para seguir con esta metáfora,  la buena de la película. Pobre Cristina...

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