Diciembre en paz: cuánto cuesta el operativo que armó el Gobierno para mantener la calle en calma

ACTUALIDAD Por Bernardo Vázquez para Clarin
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El operativo "diciembre en calma" por ahora va alineado con las pretensiones que tenía el Gobierno de cara al siempre conflictivo último mes de un año con inflación recalentada, paritarias que quedaron a mitad de camino, protestas y piquetes reiterados y, especialmente, un resultado electoral que lejos estuvo de convencer, con el oficialismo perdiendo en casi todo el país. 

A raíz de una red de contención que el Gobierno diseñó durante todo el año desde el Ministerio de Desarrollo Social, el conflicto social se mantuvo lo más frenado posible. Pero el costo fue elevado, ya que representó más del doble de lo pautado inicialmente, principalmente en los planes centrales del ministerio, que administran organizaciones sociales como el Movimiento Evita y La Cámpora: Potenciar Trabajo y Políticas Alimentarias.

Una muestra del respaldo que la Casa Rosada tiene desde esos dos sectores se advirtió en la marcha del viernes pasado. Todo el frente de la Plaza de Mayo estuvo copado por banderas y pancartas del Movimiento Evita y de otras organizaciones afines como la UTEP y Somos Barrios de Pie, mientras que por el flanco de la Diagonal Norte sobresalió la presencia de La Cámpora, esta vez con más presencia y con mucha participación, a diferencia de lo sucedido el 17 de noviembre, Día de la Militancia cuando llegó tarde a la convocatoria organizada por la CGT.

Al término de 2021 el Movimiento Evita, a través de uno de sus referentes Emilio Pérsico, habrá administrado un presupuesto de $ 226.040 millones, muy por encima de los $ 111.897 previstos inicialmente, un 103% más en un país que cerrará una inflación anual cercana al 50%.

Pérsico, como secretario de Economía Social, maneja el plan Potenciar Trabajo, pensado como paso previo a una inclusión en el mercado laboral de sus beneficiarios. A octubre, de acuerdo a un informe de la oposición, menos del 2% de quienes cobran un plan social terminan logrando un empleo formal.

La Cámpora está a cargo del programa más emblemático dentro del ministerio, Políticas Alimentarias, que se ocupa de la entrega de la Tarjeta Alimentar en todo el país y maneja recursos por $ 246.490 millones. A principios de 2021, eran $ 114.250 millones los que se proyectaban de gasto para todo el año, lo que implica que en estos 11 meses y medio se incrementó un 115%.

La titular de ese programa es Laura Valeria Alonso, secretaria de Inclusión Social y referente en la Cámpora, que responde internamente a Máximo Kirchner y Andrés Larroque. En la Plaza de Mayo del 10D, como hacía tiempo no sucedía, la agrupación kirchnerista copó el acto, incluso con más presencia que los movimientos que bancan la gestión de Alberto Fernández, como el Evita o Somos Barrios de Pie.

Con un gasto entre ambos programas que a menos de 20 días del final de año ya alcanza los $ 400.000 millones, las transferencias oficiales en esos rubros superan los $ 1.150 millones por día. A este ritmo, se descuenta que los $ 472.000 millones anuales se consumirán el 31 de diciembre. Desde que asumió Juan Zabaleta en reemplazo de Daniel Arroyo, en agosto pasado, las partidas de Desarrollo se reforzaron por lo menos tres veces, en medio del año electoral y ahora en la previa del fin de año que muchos prevén caliente.

El último desembolso tuvo que ver con los pagos de los bonos a beneficiarios del Potenciar Trabajo y con el aumento de la cantidad de personas -no de titulares- que perciben la Tarjeta Alimentar.

Diferentes movimientos de izquierda críticos del Gobierno fueron los que durante todo el año marcharon a Desarrollo Social en reclamo de que este tipo de programas tuvieran mayor impacto en lo laboral, generando empleo en blanco, y dejaran de percibirse en forma de subsidios.

Las proyecciones para 2022

Como la mayor parte del presupuesto que envió el Ejecutivo al Congreso y que espera ser tratado en ambas cámaras, las proyecciones 2022 del gasto para Desarrollo Social parecen haber quedado desfasadas. En total se prevén $ 259.000 millones para Políticas Alimentarias y $ 243.000 millones para el Potenciar Trabajo.

Son números casi idénticos a los que se llevan gastados este año, por lo cual fuentes ejecutivas aseguran que se inyectará mucho más durante todo 2022, teniendo en cuento que el número de beneficiarios de ambos programas probablemente siga creciendo. La Tarjeta Alimentar, se estima, llegará a 2,7 millones de personas el año que viene, mientras que el Potenciar Trabajo alcanzará a un millón de beneficiarios.

El resto de los programas de Desarrollo Social también creció en este año, lo que llevó un gasto inicial para todo el ministerio proyectado en $ 252.000 millones a $ 531.000 millones.

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