El plan platita aflojó en noviembre

ECONOMÍA Por Mariano Cuparo Ortiz*
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En los primeros 11 meses del año, el déficit primario alcanzó el 2,5% del PBI, si no se toman en cuenta los ingresos del aporte extraordinario y los DEG. Ocurrió de la mano de un fuerte incremento en los subsidios energéticos y con el ajuste real que se registró en la más grande de todas las partidas: las jubilaciones y pensiones. El resultado de noviembre registró un rojo primario de $134.653 millones. Todos esos números, aunque son muy grandes, estuvieron por debajo de lo esperado, tomando en cuenta el mes electoral y el supuesto “plan platita”. Se espera, eso sí, un rojo de $400.000 millones en el actual diciembre, que llevará a la cuenta a un negativo equivalente a casi el 3,5% del PBI proyectado por el Gobierno.

Hubo cierto ajuste en el 2021, si se toma en cuenta que en los primeros 11 meses terminó con cuentas mejores que en 2020, 2017 y 2016. Además, lo dicho: los números de noviembre no fueron lo que se esperaba, en términos del “plan platita”. En el mes electoral, el déficit primario de $134.653 millones no estuvo entre los más abultados del año y quedó apenas en el quinto puesto. No hubo recorte de los gastos, que crecieron 16,4% interanual en términos reales, por arriba de los ingresos, que subieron 12% real. Pero sí hubo desaceleración respecto a octubre, cuando el déficit había sido de $209.169 millones y el gasto había crecido 20,3% real interanual.


 
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El grueso de la carne fue puesta al asador en la previa al noviembre electoral y lo cierto es que no llegó a explotar el déficit. El 2,5% del PBI que se acumuló entre enero y noviembre está por debajo de lo presupuestado inicialmente. Se proyectaba uno de 4,3% en el Presupuesto 2021, aunque ya para el trunco Presupuesto 2022 se blanqueó la idea de cerrar el año con uno de 3,5%.

 
Ampliando: entre enero y noviembre, el rojo primario, sin tomar en cuenta el aporte extraordinario y los DEG que envió el FMI, totalizó algo más de $1,1 billón, es decir el 2,5% del PBI, según las cuentas de la Secretaría de Hacienda, si se toma un PBI de $44,8 billones como referencia. De ello, el 0,3% del PBI fue en noviembre.

Dejar afuera al aporte extraordinario y a los DEG permite mostrar el desempeño de la política fiscal actual, sin tomar en cuenta los “ruidos” que ocurren por única vez. Sin embargo, en términos de cuentas concretas para este año, y ya agregando esos ingresos que a priori no volverán a ocurrir, el rojo viene totalizando apenas el 1,1% del PBI y se trata del mejor número de los últimos 6 años, sin tomar en cuenta el equilibrio fiscal del 2019, bajo la tutela del FMI. A noviembre de ese año había un superávit del 0,1% del producto.

El director de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, destacó: “Subsidios económicos sigue siendo el componente más dinámico del gasto. Creció 140% interanual nominal en noviembre. Y en el acumulado de los 11 meses ya redondea 2,8% del PBI. Termina arriba de 3% PBI, como se había anticipado, y veremos si logra superar el 3,5%. La contracara es el gasto en jubilaciones y pensiones contributivas, que sigue corriendo detrás de la inflación, con una suba de 49% anual, lo que compensa algo el dinamismo de los subsidios y amaga con cerrar 2021 abajo de 8% del PBI. Eso sería el mínimo para la serie post 2015”.

Ahí un problema en términos de progresividad de la política fiscal, que se buscará solucionar recién en 2022 con la segmentación de las tarifas: mientras que los subsidios energéticos abaratan gastos en hogares de bajos recursos, también lo hacen en los de altos. Claro que aparece otro inconveniente y será el del impacto inflacionario de esa medida, en un contexto de inercia en torno a los 50% anuales.

El gasto en obra pública también creció mucho en noviembre: tuvo un alza de 171,1% nominal (aunque también desaceleró respecto a octubre, cuando creció 264,2%), es decir de 79,3% real, tomando en cuenta la inflación de 51,2% interanual informada por el Indec para noviembre. Se trata, con todo, de una partida mucho menos significativa que las de las jubilaciones y todavía bastante menos importante que la de los subsidios energéticos.

Para diciembre, la consultora Equilibra reflejó la expectativa de varios privados: el rojo totalizará los $400.000 millones durante el mes (quedará, en ese caso, en 3,45% del PBI, casi lo presupuestado) y eso le pone presiones al BCRA, con una mayor necesidad de emitir para cubrir la diferencia. En lo que va del mes, los envíos al Tesoro por parte de la autoridad monetaria ya están en los $250.000 millones y, siempre según Equilibra, cabe esperar otros $130.000 millones.

El financiamiento vía deuda viene en niveles relativamente altos, diciembre arrancó con $105.000 millones de endeudamiento neto en la primera licitación. Pero los vencimientos del mes totalizarán $282.995 millones. Como el mercado viene respondiendo, seguramente volverá a haber financiamiento neto positivo. Aunque la expectativa es que habrá que seguir recurriendo a la maquinita.

Fuente: BAE

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