Saín: Lo peor que le pasó a Perotti, pero es su culpa, solo su culpa

PEROTTI-Y-SAIN

Durante su paso por la Casa Gris, Marcelo Sain fue el funcionario de mayo espesor político para el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti. Desde el Ministerio de Seguridad, puso a la gestión al frente de su “lucha contra las mafias” y llevó al oficialismo a enfrentarse con la oposición y parte del propio peronismo. Le detonó al rafaelino todo vínculo político habido y por haber. Hoy, pese a que se encuentra fuera ya de la provincia, el criminólogo sigue en el centro de escena. Ahora, tanto más por interés del bando opositor, que se sube atiza el escándalo del supuesto espionaje ilegal.

 


Para Perotti, es todo pérdida. Lo fue en su momento, cuando tuvo a Sain como ministro, y también lo es ahora, cuando elige el silencio ante la investigación que lleva adelante el Ministerio Público de la Acusación (MPA). Sobresalen los voceros opositores en la cancha de la disputa política, que se mueven cómodos al denunciar al Ejecutivo.

 


En la Casa Gris hay diferentes miradas acerca de cómo abordar la situación. Prevalece la idea de que es un “bleff periodístico” y esperan que el MPA se apure en el llamado a una audiencia imputativa que revele el grado de información que manejan los fiscales. En el medio, ante una investigación tan sensible, al organismo judicial no le hace nada bien la cantidad de filtraciones de datos que luego aparecen en medios. Pierde seriedad.

El Ejecutivo, no obstante, no puede permitirse correr de atrás en el plano político, su principal problema desde que inició la gestión peronista. La oposición hace y deshace en la escena pública y Perotti sufre la ausencia de fighters, personas dispuestas a inmolarse por la causa, a poner el pecho por el gobernador.

 


Mientras se corra del centro, la investigación del supuesto espionaje ilegal y las acusaciones de la oposición le marcarán la cancha de la política doméstica. Así, como en su momento Sain le rompía puentes a la Casa Gris, ahora Perotti no puede permitirse que el exministro lo haga desde afuera.

Esta semana, el criminólogo atropelló en su defensa y le pegó a su sucesor, Jorge Lagna, a quien acusó de ser “propolicía”, de darle el control de la seguridad a la fuerza y de echar por tierra todo lo que puso en práctica.

 


Para Sain, aplica lo mismo que para la oposición. Mientras más esté en el centro de escena, menos ganancia para el rafaelino y la gestión. Más desgaste y más victorias de la oposición. Menuda tarea le espera a la flamante ministra de Gobierno, Celia Arena, quien tiene el mandato de Perotti de responder por él en el plano político; ser la espadera que nunca tuvo.

La extitular de la cartera de Igualdad apuesta a inyectar de “territorialidad” a su cartera, de solidificar el vínculo de la Casa Gris con los intendentes. Contará en Gobierno con la compañía de Miguel Altamirano, que abandona el área de Comunicación ante el ingreso de Carlos Bermúdez y pasará, desde la semana que viene, a cumplir funciones más políticas.

 

Voceros, espaderos, interlocutores... Perotti necesita laderos políticos. Su gabinete habla poco y evita disputas. Así fue como Sain encontró tierra fértil en su momento y así es como, ahora, todavía marca la agenda de la gestión.

Nota: El cuerpo de la nota fue escrita por el periodista Pablo Fornero para Letra P

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