Schiaretti y Morales unidos por el espanto al kirchnerismo

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La excusa fue firmar convenios de asistencia turística, pero, luego de las fotos protocolares, los gobernadores Juan Schiaretti y Gerardo Morales hablaron más de política que de gestión.

El mandatario radical jujeño escuchó con atención los detalles del proyecto de ley que los legisladores nacionales schiarettistas presentarán en el Congreso para tratar de modificar el mecanismo de reparto de los subsidios nacionales al transporte público.

Morales es el presidente nacional del radicalismo y no oculta su ambición de ser candidato presidencial opositor el año próximo.

Días pasados, el gobernador de Jujuy apoyó con fervor la intención del Gobierno nacional de quitarle unos 14 mil millones de pesos de subsidios a la ciudad de Buenos Aires (Caba). Dicen que los repartirán con el resto de las provincias.

Morales se apresuró y no midió las consecuencias de apoyar una medida que perjudicará al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, su rival en la interna de la alianza opositora, con lo cual el kirchnerismo busca un rédito político.

El nuevo manotazo a la caja del jefe de Gobierno porteño fue inspirado por Sergio Massa, mandamás en el Ministerio de Transporte de la Nación, además de amigo y aliado político de Morales en Jujuy.

Cuando percibió que sus críticas a Rodríguez Larreta habían agitado las aguas en Juntos por el Cambio, Morales dio un paso atrás. Ahora también reclama que le saquen subsidios a la provincia de Buenos Aires, que gobierna el cristinista Axel Kicillof.

 
De esto hablaron Schiaretti y su colega jujeño durante 42 minutos. El cordobés fue el único gobernador que desde un primer momento cuestionó la decisión de sacarle recursos a Caba para beneficiar al resto de los distritos.

“No estoy de acuerdo con que se le saque a uno para beneficiar a otros. La solución pasa por un reparto equitativo de los subsidios, de acuerdo con parámetros objetivos y no por castigos o beneficios políticos”, le habría dicho Schiaretti a Morales, quien estuvo de acuerdo con esta postura, según fuentes schiarettistas.

Schiaretti no se lo comentó a su visitante, pero se sabe que tiene un vínculo directo con Rodríguez Larreta.

No está confirmado si hubo una conversación telefónica o a través de intermediarios, pero Schiaretti le transmitió al jefe de Gobierno porteño cuál es su posición sobre los subsidios al transporte.

Días pasados, cuando Massa recibió el visto bueno del presidente Alberto Fernández para avanzar con el recorte de fondos a Caba, desde la Casa Rosada difundieron que tomaron las críticas de Schiaretti al “centralismo porteño” para embestir contra Rodríguez Larreta.

 
Rápidamente, Schiaretti le habría aclarado al jefe de Gobierno porteño que sus cuestionamientos apuntan a todos los fondos que la Nación distribuye en el Gran Buenos Aires, incluyendo a la gestión de Kicillof.

Como para no dejar dudas de que no está de acuerdo con el intento de sacarle otra tajada de recursos a Caba, el miércoles pasado, en un acto oficial, Schiaretti fue contundente.

“No es solución que le quiten los subsidios a Caba para intentar mitigar la injusticia que hay en el interior de la patria”, manifestó.

Desde hace un tiempo, el gobernador de Córdoba viene dejando claras dos cuestiones: rechaza todas las medidas que define la Casa Rosada y se siente más cómodo hablando con opositores que con kirchneristas.

PORTAZO
Schiaretti levanta su voz para marcar la cancha a nivel nacional, mientras evita referirse a cuestiones internas, que otros peronistas locales hablan en voz baja.

El jueves por la noche, dos legisladores peronistas que responden al exsenador Carlos Caserio abandonaron el bloque de Hacemos por Córdoba con fuertes críticas a la estrategia política del gobernador en la interna del PJ cordobés.

La salida de los legisladores de Punilla es una consecuencia directa de la pelea interna. La bancada oficialista tiene una mayoría holgada que no será afectada por el portazo de los dos caseristas.

No obstante, los operadores políticos del gobernador en la Legislatura están inquietos. Hay otros legisladores oficialistas que hace tiempo tienen diferencias con el schiarettismo y se podrían ver tentados a saltar al nuevo minibloque peronista.

Más allá de la disputa de Caserio con el Centro Cívico, muchos peronistas están mirando hacia 2023. Y, sobre todo, un dato inocultable: al gobernador se le achica el tiempo en el poder.

No pocas miradas oficialistas se dirigen hacia el intendente capitalino, Martín Llaryora. El casi seguro candidato del PJ para el año que viene no habla de política en público, pero en privado dialoga con todos los sectores. Incluso con aquellos dirigentes que están enfrentados con Schiaretti.

La apuesta de Llaryora para el año que viene es un PJ unido y cualquier baja lo pone en alerta. El gobernador es más tajante: ni el saludo a quienes se animan a desafiarlo.

Habrá que ver cuál de las dos posturas prevalece cuando llegue la hora de las definiciones en el oficialismo provincial.

Con información de La Voz del Interior, sobre una nota de Julián Cañas

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