Suba de precios, presión en el dólar y energía cara: los efectos colaterales de la guerra rusa en la Argentina

531754

Como se ha visto a lo largo de la historia, los conflictos bélicos suelen tener consecuencias económicas y políticas en todo el mundo y no sólo en el territorio en el que ocurren. Y esto se hace más evidente y sucede con mayor rapidez en un planeta globalizado e hiperconectado como el actual, en el que los mercados globales reaccionaron casi automáticamente al inicio de la guerra en Ucrania declarada por Rusia.

En este contexto, es un momento clave para preguntarse cómo afectará el conflicto a la economía argentina, con el foco puesto principalmente en tres variables: dólar, inflación y comercio exterior.   

Sucede que, tras varios días de tensión, finalmente, este jueves el presidente de Rusia, Vladímir Putin, lanzó un ataque armado contra Ucrania. Así, bajo el pretexto de que busca defender a los ciudadanos de regiones separatistas de un supuesto genocidio, bombardeó varios puntos de esa nación (incluso Kiev, la capital) y hasta tomó Chernóbil, sede de la famosa central nuclear escenario de una catástrofe. De esta manera, comenzó una guerra entre ambas naciones, que puede llegar a escalar en las próximas semanas.

Eso es preocupante porque, según indica el economista Martín Vauthier, de la consultora Anker, a iProfesional, el mundo ya venía con disrupciones de ofertas y niveles de inflación muy elevados en la post-pandemia y el conflicto bélico agrava esa situación. Así, todo parece indicar que, aunque se suele decir que Argentina está fuera del mundo, esa frase no aplica en este caso porque la situación financiera será desafiante para nuestro país.

"Se generan presiones al alza en los precios de los commodities y energía, por la naturaleza de la economía rusa y ucraniana, y eso trae mayores disrupciones en las cadenas globales de valor. En consecuencia, estos factores agravarían las tendencias de inflación global, que está al alza y uno de los primeros elementos en los que el mercado pone la mirada es en lo que sucederá con las tasas de política monetaria", describe Vauthier.

Sucede que los bancos centrales tienden a subir las tasas para contrarrestar los efectos de la inflación y el fuerte estímulo monetario que requirió la pandemia del Covid-19 por el parate de la actividad económica. Por eso, anticipa que es muy probable que la Reserva del Tesoro de Estados Unidos (FED), inicie un proceso de suba de tasas en marzo. Así, advierte que "el impacto que la geopolítica pueda tener en la política de tasas será un elemento a seguir muy de cerca".

En este contexto, la reacción inmediata de los mercados internacionales fue la que, tal como señala a iProfesional el economista de Epyca Consultores Joel Lupieri, se suele observar en climas de incertidumbre como el actual: el inicio de una tendencia "Flight to quality" (vuelo hacia la calidad) por parte de los inversores mundiales.

"Esto ocurre cuando los tenedores de activos riesgosos, como los argentinos, entienden que deben refugiar sus valores en otros de menor volatilidad", explica. Y se traduce en una salida de capitales por la venta de activos de economías emergentes y riesgosos, que bajan de precio, y un salto en la cotización de aquellos que son más seguros, como los de países desarrollados o compañías de bajo riesgo, como las gigantes de industrias más tradicionales.

Este es un problema, sin dudas, para los países emergentes como la Argentina que pierde alternativas de financiamiento y el economista de EcoGo, Sebastián Menescaldi, anticipa que un elemento central para medir este impacto será el tiempo: "Hay que ver cómo se desenvuelve la guerra, si es de corto o largo plazo, para definir los efectos reales que puede tener en la economía mundial este movimiento de capitales", dice.

No obstante, coincide con Lupieri en observar que, por el momento, esto está sucediendo. "En estos momentos, todos los capitales están saliendo de las economías emergentes y yendo hacia activos más seguros". 

La salida de los inversores del riesgo hacia una menor volatilidad, sin dudas, será perjudicial para nuestro país cuando pueda regresar a colocar deuda en el mercado internacional. Pero por el momento, Argentina debe enfocarse en otros problemas más urgentes que le presenta la guerra y uno de ellos es la suba de las materias primas que se está dando en el corto plazo.

Así lo explica el director de la consultora Analytica, Claudio Caprarulo, quien advierte que, "si algo nos faltaba para la macro argentina, es una guerra" porque abre muchos problemas:

Por un lado, menciona, como se dijo, que se acelera la respuesta de los bancos centrales para subir las tasas y tener políticas monetarias más contractivas, lo que hace encarecer el crédito internacional.

Pero, por otro, describe que Rusia es el principal exportador de trigo del mundo, su destino principal es África, característica que lo convierte en un gran actor en el mercado internacional de los commodities, y es también el principal proveedor de energía de Europa.

En consecuencia, todo lo que está pasando tiene un efecto muy fuerte en el mercado internacional de los commodities y en el energético. Caprarulo señala que, en el corto plazo, "el aumento de los commodities genera mayor suba de precios a nivel internacional y aumenta la inflación importada en nuestro país".

 Según explica Elena Alonso, economista de la consultora Broda Criteria, al respecto, "la suba de los commodities hace que se restrinja la oferta de estos productos, empieza a aumentar su precio y los derivados de esas materias primas (sobre todo alimentos, como el pan en el caso del trigo) van a encarecerse también".

Lógicamente, eso repercutirá en inflación (que en febrero podría mantenerse elevada, cerca del 3,9% de enero) y -en un marco de aceleración del tipo de cambio en línea con la evolución de precios, como tenemos ahora- va a tener impacto en el dólar también.

En tanto, Caprarulo reconoce que, paradójicamente, lo único que puede llegar a ser positivo de todo esto, es también que va a seguir subiendo el precio de la soja y los demás commodities que exporta nuestro país y eso puede significar un mayor ingreso en valor.

"Si la oferta puede acompañar, se puede exportar más en cantidades. Lo cual está restringido, por otro lado porque la oferta no es totalmente elástica a la demanda", explica.

Así, dado que, como se señaló, por el momento Argentina no tiene la posibilidad de colocar deuda en el mundo, Vauthier menciona que los principales impactos se ven en el canal comercial y, consecuentemente, en el mercado de cambios, es decir, en el dólar. Y, en ese sentido, Caprarulo identifica dos efectos contrapuestos:

Por un lado, la suba en los commodities genera un sostenimiento de la suba de la soja y el maíz, que son los productos del agro que exporta Argentina. "Eso contribuye fiscalmente, vía recaudación por retenciones", aclara.

Pero, por otro, se ven efectos adversos en los precios de la energía (por la característica de la economía rusa antes descripta), que suben y, dado que Argentina importa ese insumo, pierde más dólares por ese lado". 
 El recorte del déficit fiscal se complica con una energía más cara.
Otro problema made in Rusia: sube la energía

Ese incremento en el precio internacional de la energía, indica Vauthier, "pasa factura" en la balanza comercial energética local y en términos fiscales. ¿Cómo es esto? Sucede que, dado el menor margen para la reducción de subsidios, se puede terminar requiriendo una suba mayor de precios de la energía como consecuencia del mayor costo mundial de ese insumo vital para la economía. Eso, lógicamente, afecta el déficit fiscal que Argentina tanto busca reducir.

Así, Lupieri anticipa que "todos estos elementos pueden impactar en la dinámica de los bonos, las acciones e incluso la moneda local". Y eso se está viendo en las primeras horas de la guerra, ya que  Alonso describe que, desde el inicio del ataque de Rusia a Ucrania, las acciones que cotizan en los mercados del exterior están cayendo fuertemente.

Según explica esto es producto de que "muchos son exportadores de productos y la demanda se ve afectada por este conflicto bélico". Ese elemento hace que caiga el atractivo de esas inversiones. Y Alonso señala que el mercado global está muy expectante respecto de lo que va a pasar con la guerra, pero destaca que "ha reaccionado rápido" y ya ha tomado medidas muy rígidas respecto de los activos relacionados a Rusia.

El dólar no escapa al efecto de la guerra

Por otro lado, en lo que respecta a la evolución del dólar en Argentina, si bien su cotización venía cayendo (con un dólar Bolsa y un CCL que bajaron $7 en dos dïas), en la jornada de inicio de la guerra, se detuvo ese proceso. Incluso, el blue recuperó unos centavos y esta tendencoa podría continuar en los próximos días.

Claro que también incide la variable local y Alonso dice al respecto que "eso está en línea con el conflicto bélico, pero también responde a la expectativa de lo que pueda suceder con el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), principalmente porque parece un poco frenado por estos dïas", menciona al respecto.

Lo que sucede es que bajó la expectativa respecto de que el 1° de marzo esté presentada la propuesta oficialmente según el Gobierno lo anticipó hace unos días y esto se relaciona con algunos elementos que están generando algunos desacuerdos, como el tema de las tarifas y cómo será el proceso de suba del tipo de cambio (la famosa aceleración del crawling-peg).

Así, Alonso menciona que se observa que el hecho de que el riesgo país aumentó en la última jornada, el dólar detuvo su caída y la soja está en niveles de precio altïsimos con un claro emergente de que esta guerra en Ucrania golpea a la Argentina y no descarta que, seguramente, haya un alza del tipo de cambio informal (dólar blue y otras cotizaciones alternativas) en los próximos días

Fuente: iProfesional

Te puede interesar