Argentina, una máquina de impedir a los emprendedores: así se los castiga con impuestos

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Tanto los emprendedores como los profesionales autónomos argentinos son quienes más sufren la fuerte presión impositiva. De hecho, con ingresos al límite de la pobreza, hasta son alcanzados por el Impuesto a las Ganancias.

Es más, ante el mismo nivel de ingresos, hoy un trabajador en relación de dependencia sin riesgo alguno se encuentra en una posición más favorable a la hora de pagar impuestos, según se desprende de distintos datos y análisis.

¿Cuáles son los régimenes laborales existentes en nuestro país?

Tenemos trabajadores en relación de dependencia (persona natural que realiza una labor bajo las ordenes de un empleador), monotributistas (personas físicas que realizan ventas, locaciones y/o prestaciones de servicios) y trabajador autónomo (Responsable Inscripto, el cual realiza una actividad económica de forma habitual, personal y directa a título lucrativo sin contrato de trabajo), pero sin lugar a dudas lo más importante de estos regímenes no son solo los honorarios o ingresos no constantes que cada trabajador reciben sino la presión tributaria sobre los mismos.

La inequidad tributaria genera disparidad de acuerdo al régimen laboral en que un trabajador se encuentre. Esto determina cuánto va recibir mensualmente. Tomemos el caso de un autónomo que cobro por honorarios profesionales $74.000 mensuales (cifra que viene de la diferencia de entre los honorarios y gastos), este último valor es llamado el "Resultado impositivo", del cual finalmente después de deducciones se determinara el impuesto anual.

En el caso que este profesional sostenga a una familia tipo según el último dato de INDEC la Canasta Básica Total (CBT) es de $78.624. Es decir, este autónomo no cubre las necesidades básicas. 

Si comparamos la situación de un autónomo y un trabajador en relación de dependencia que ganan $225.000 por mes ($2.640.000,00 al año) para el mismo ingreso al final del mes recibirían distintos pagos debido que tienen un trato diferencial impositivo.

Es decir, ante el mismo nivel de ingresos la persona en relación de dependencia sin riesgo alguno se encuentra en una posición más favorable a la hora de pagar impuestos. Es decir en 2021 un autónomo comenzaba a pagar Impuesto a las Ganancias a partir de $64.532 y ese mismo año se legisló para que 1 Trabajador en Relación de Dependencia comience a pagar a partir de los $225.000 por mes.

Tanto diputados por parte del oficialismo como oposición prometieron luego de la aperturas de las sesiones del Congreso en marzo de 2021 que actualizarían esas escalas del pago de impuesto para autónomos. Nada han realizado y ya ha pasado un año. Luego insistieron con esa misma promesa en campaña para las elecciones legislativas nacionales. Todo una mera puesta en escena. Nada ha hecho ni uno ni otro. Los autónomos son pobres y a riesgo con esta carga impositiva.

Al comparar un monotributista versus un autónomo en sus distintos formatos como lo son un Director de Sociedad, Profesional, entre otros que perciban anualmente ingresos por $3.200.000, estos aportaran por ejemplo siendo un director de sociedad un impuesto fijo mensual de $22.968,62, además de Impuesto a las ganancias, ingresos brutos, IVA y adicionalmente tienen mayores cargas administrativas con el fisco ya sea Nacional o provincial.

Es decir a mismo nivel de ingreso el monotributista pagará $16.114 y el Autónomo Director de Sociedad $22.968 más 35% de Impuesto a las Ganancias, 21% de IVA, 3% de Ingresos Brutos hacia arriba más otros impuestos nacionales o provinciales de acuerdo donde viva. Una verdadera condena emprender en Argentina con el deseo de producir más y crecer en este país.

La informalidad, ¿la mejor opción?

Sin lugar a dudas, es de gran importancia que cada trabajador sea tratado con igualdad ante la ley. La discriminación impositiva, si se "netea" las cifras de recaudación solo invita a que un trabajador ante tanta presión impositiva se vuelque hacia la informalidad. Al final de cuentas mayores ingresos solo significa dos cosas: mayor ganancia absoluta, pero en términos reales mayor recaudación impositiva.

Por ejemplo, en el caso de un autónomo que gana mensualmente $300.000 por mes ($3.600.000,00 al año), es decir un 20% más que en nuestro caso 2, éste tributara por la ganancia adicional al año un impuesto por $779.686,42, mientras que una persona física en relación de dependencia con un sueldo anual de $3.600.000 incluyendo aguinaldo tributaría solo $315.000.

Este es otro claro ejemplo como el tratamiento impositivo no es solo distorsivo porque no siempre mayores ingresos reflejan ganancias en términos reales, sino que el tratamiento diferenciado para los aportantes solo incentiva a la informalidad. 

 
 

Sin lugar a dudas el régimen del autónomo es complicado y distorsivo. La retención por categorías de ingreso, hace que los contribuyentes tengan que ser más creativos en no caer por un mínimo de aumento nominal en la próxima categoría con una alícuota mucho más alta.

Por ejemplo, en el caso de un ingreso anual de $3.200.000,00 de un monotributista versus un ingreso de $1.000.000 de un autónomo, este último pagaría un 35% en Impuesto a las Ganancias por el excedente como mostramos en el cuadro de abajo.

Es decir que para 2021 a partir de $1.000.000 un trabajador autónomo paga 35% de Ganancias cuando un trabajador en relación de dependencia con un ingreso mensual de $277.000 por mes que da un ingreso anual de $3.600.000 incluyendo el aguinaldo recién ahí pagará $315.000 de impuesto. Es decir casi cuadriplicando los ingresos de un autónomo recién se verá sujeto al pago del impuesto en forma considerable.  

Es importante recordar, que una economía de mercado trabaja a través de los incentivos ya sean positivos o negativos, y abstraer este concepto al mercado laboral "enmarañado" de regímenes y categorías que al minimo aumento nominal pagas la alícuota más alta, la diferenciación tributaria entre mismos trabajadores y la superposición impositiva en los tres niveles del Estado, hace que girar hacia la informalidad sea el mejor negocio para un profesional, ya que al final del día es la desigualdad tributaria ante un mismo nivel de ingresos sea la regla y no la excepción.

Fuente: iProfesional

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