Se renuevan las líneas entre Perotti y Schiaretti

Schiaretti-Perotti

Se renuevan las líneas entre el santafesino Perotti y el cordobés Schiaretti. Críticas al Gobierno del PJ sojero. Perfiles similares para la batalla 2023.

Los senderos del peronismo núcleo volvieron a cruzarse tras el inminente aumento de retenciones a las exportaciones de subproductos de soja que, por estas horas, amasa el Gobierno. Una vez más, una medida oficial tocó el nervio central del agro y generó la reacción al unísono del gobernador santafesino Omar Perotti y su par cordobés, Juan Schiaretti, quienes mantienen similitudes en una sociedad que coquetea, pero no termina de arrancar. 

Desde hace años las líneas comunicantes de ambos dirigentes son una fija, desplegando un peronismo centrado y cuidadoso, sin más vuelo político que el de una gestión ordenada, y con un lazo estrecho con el empresariado productivo, principalmente del agro. Perotti en Santa Fe con las cerealeras y las Agtech; Schiaretti con los productores de maíz y trigo, y la agroindustria. Hasta han compartido estrategias comunicativas para sus campañas. 

Por eso es lógico que ambos mandatarios salgan a rechazar el cierre de exportaciones a la harina, pellets y aceite de soja que es la medida previa a un aumento de retenciones. Resistencia núcleo. Sin embargo, cada mandatario tiene una situación particular. Perotti es parte del Frente de Todos (FdT) y no puede desentenderse del todo de los lineamientos generales del Gobierno. 

El rafaelino intenta mantener cierta autonomía, un posicionamiento que se evidencia en las diferencias que expresa con algunas medidas de Alberto Fernández que alimentan una relación de idas y vueltas. Ya marcó la cancha con el cierre de exportaciones de carne en mayo del año pasado, también con la ley de biocombustibles y hasta frunció el ceño con alguna resolución sobre la administración de la Hidrovía. Esta vez se diferenció con una advertencia vía Twitter: “Se debe tener cuidado con incentivar la desindustrialización”. Plantarse ante el Gobierno por alguna medida contra el campo es el “permitido” que se da Perotti. Tensa, no rompe.

El entrerriano Gustavo Bordet es la pata menor del peronismo núcleo. Su gobierno no tiene pensado salir a fijar posición, al menos en estas horas, por más que estén en contra de la suba de retenciones, sobre todo de granos, dado que la industrialización es ajena a su economía. En tanto, el retoque impositivo termina siendo ganancia para el cordobés Schiaretti, quien mantiene una batalla desde hace tiempo contra las retenciones e, incluso, en febrero de este año, al inaugurar las sesiones ordinarias de la Legislatura provincial, pidió su eliminación total. “Es ella (la Nación) quien nos mete la mano en el bolsillo con las retenciones desde hace más de 15 años y ni nos paga las obras que firmó”, disparó.

El cordobés no debe rendirle cuentas al Gobierno, de hecho no integra el Frente de Todos, por lo que se mueve como opositor si lo desea. En este caso dijo rechazar la medida porque “perjudica la producción cordobesa y va en contra del ingreso de divisas que son necesarias para nuestro país”. El ministro de Agricultura de Córdoba, Sergio Busso, charló un par de veces con el ministro de Producción, de Santa Fe Daniel Costamagna desde que se conoció la noticia. Habían coincidido en la semana en Expoagro y no preveían este escenario. De ahí el enojo. Creen que el fundamento del Gobierno es fiscal más que para solucionar precios internos. 

Schiaretti se hizo cargo y pulió el cordobesismo ideado por José Manuel de la Sota hace más de 20 años que convirtió a la provincia en territorio alambrado. Perotti intentó ser un espejo de aquel modelo y se propuso armar el santafesismo, pero nunca pudo tomar vuelo esta idea. Ni siquiera tiene un sucesor fuerte para continuar un proyecto provincial.

 

La ligazón entre ambos fue más cercana antes de que Perotti asumiera como gobernador, más allá de que ahora conectan ambas administraciones en temas productivos. Por ahora la idea de trabajar en un proyecto mancomunado es una incógnita y dependen de los movimientos nacionales. El destino mediato de Perotti parece estar dentro del revuelto FdT, mientras que el de Schiaretti depende de la continuidad de su proyecto provincial. 

 

Lo cierto es que no se sabe hasta dónde escalarán las diferencias entre el campo y el Gobierno. Si la situación se tensa, podría generar aún más cercanía en los mandatarios para el futuro, o, por el contrario, perfiles tan similares sin la misma terminal política podrían hacerlos competir. Ambos pueden ser la alternativa del establishment que sueña con un peronista dispuesto y popular. Ambos, llegado el momento, pueden congeniar con otros espacios no peronistas. 2023 está a la vuelta de la esquina: Perotti trabaja ese centro moderado dentro del FdT hasta el punto de generar lazos subterráneos con Cristina Fernández; Schiaretti amaga eternamente la expansión del modelo cordobesista.

Fuente: Letra P

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