Schiaretti intendente, el "jaque mate" del que habla el PJ cordobés

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En el peronismo cordobés se amparan en lo sucedido en 2015 en Chaco, cuando Jorge Capitanich decidió volver a su provincia para pelear la intendencia de Resistencia. Y también suman la incredulidad que reinaba en algunos ámbitos de la política cordobesa cuando en 2018 aún había muchos que no veían viable que Martín Llaryora, en aquel momento diputado nacional y exintendente de San Francisco, fuera el candidato elegido por el gobernador Juan Schiaretti para disputar la intendencia de la capital provincial un año más tarde.

 

Sin embargo, varios en el peronismo de Córdoba comienzan a barajar la posibilidad de un enroque: Llaryora a la gobernación y Schiaretti a la intendencia. Para, de esa forma, desactivar la estrategia de un sector de Juntos que apostará por la candidatura de Luis Juez a la Provincia y el radical Rodrigo de Loredo como candidato a pelear por el despacho principal del Palacio 6 de Julio. Algo que comenzó como un rumor hace unos días, y que en las últimas horas empezó a cobrar fuerza en ciertos ámbitos por distintos factores.

El primero radica en un problema de nombres. Llaryora es el anotado para pelear la sucesión de Schiaretti por dentro del peronismo, pero no hay definiciones sobre quién lo relevaría como candidato la intendencia. Más allá del actual gobernador y el intendente, ninguno arrima encuestas optimistas por dentro de la estructura del partido provincial Hacemos por Córdoba, aunque como reveló LPO, también se menciona para competir por esa posición al vicegobernador Manuel Calvo.

Pero en el peronismo cordobés no encuentran un nombre que les de certezas para pelear contra el radical De Loredo, hoy el favorito en las encuestas contra los candidatos que se barajaron para la intendencia.

Aunque el fin de semana, el presidente de la UCR cordobesa, el negrista Marcos Carasso, salió junto al resto del partido a exigir que la fuerza centenaria tenga un candidato propio para la gobernación. Esta posición no es compartida por el sector de De Loredo que prefiere concentrarse en recuperar la Capital provincial y ceder la pelea por la gobernación a Juez.

El segundo factor que contemplan en ese diálogo directo que existe entre El Panal y el Palacio 6 de Julio es la necesidad de traccionar desde la capital cordobesa para extender el dominio provincial. Mismo argumento que en el 2019 llevó al peronismo a pelear con serias intenciones de ganar la capital cordobesa y dejar atrás maniobras que siempre les habían allanado el camino a otras fuerzas no peronistas.

Pero más allá de las alquimias que arman en los entornos de Schiaretti y Llaryora, hay sectores de la política mediterránea que evalúan el resto de los resortes que tienen ambos para definir el escenario post 2023.


La fecha de las elecciones. Así como hay insistencia en torno a pegar la fecha a las presidenciales, tal como ocurrió en 2019, están aquellos que guardan las opciones de desdoblar. Y que ese desfasaje no sea necesariamente con la elección a gobernador como primera escala. "Por ahí, se vota antes a intendente", reconocieron dos importantes dirigentes.

Sin embargo, si la jugada es con Llaryora a la Provincia y Schiaretti a la ciudad, está descartado que se desdoblen las fechas. "Se juega todo un pleno en un solo día", dijo un peronista cordobés que no descarta el domingo 30 de abril como opción.

 

Las otras dos herramientas del peronismo provincial son: las candidaturas, sacando a Llaryora, lo de Schiaretti no se definirá hasta bien entrado el clima electoral y las alternativas son proyección nacional o abroquelar y sostener el alambrado de 20 años en Córdoba; mientras que, el otro botón rojo es potestad del gobernador y es la ‘re-re' de intendentes.

 

Bomba que en el peronismo cordobés planean lanzar en el seno de la oposición cuando se agite el clima interno para definir candidaturas. Aquí, un importante sector del radicalismo pretende que Schiaretti les habilite un período más; el PRO lo podría acompañar y hay un rechazo enfático del deloredismo, el juecismo y la Coalición Cívica. 

Por Gabriel SILVA para LPO

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