Alberto Fernández descarta la renuncia de Guzmán para pactar una tregua política con Cristina

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Alberto Fernández no forzará la renuncia de Martín Guzmán para sellar una tregua política con Cristina Kirchner, Máximo Kirchner, La Cámpora y el Instituto Patria. El Presidente está satisfecho con la gestión de su ministro de Economía y descartó cambios en el Gabinete para aplacar las diferencias personales y políticas que mantiene con la vicepresidente y sus aliados en el Frente de Todos.

El punto de quiebre entre Alberto Fernández y CFK fue la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), a donde Guzmán cumplió las instrucciones directas del mandatario. Cristina considera que el ministro de Economía hizo un acuerdo a favor del establishment, que le mintió cada vez que le informaba en su casa o en el Senado y que es responsable directo de la derrota electoral en los últimos comicios legislativos.

La Vicepresidenta desea la cabeza de Guzmán y un cambio drástico de la gestión económica para regresar a los tiempos de simulada armonía política. Alberto Fernández rechazó la oferta y reiteró que los cambios de gabinete sucederán -si suceden- como consecuencia de la crisis interna y no para satisfacer las demandas de CFK y el kirchnerismo duro.

El jefe de Estado considera que Guzmán hizo un trabajo apropiado en la negociación con los acreedores privados, el Fondo y el Club de París, y que está en condiciones de ejecutar su estrategia en la denominada Guerra contra la Inflación. “Es inamovible”, aseguró Alberto Fernández en Olivos cuando le preguntaron sobre la estabilidad política del ministro de Economía.

Pese al consecuente respaldo presidencial, Guzmán tiene un complejo problema político: la inflación está fuera de control, escasean sus aliados en el Gobierno y la oposición asume que le queda gigantesco el cargo de ministro de Economía.

Alberto Fernández conoce este cuadro de situación y protege a Guzmán. “Vos sabes muchísimo de economía, pero entendés poco de política”, le dijo el Presidente al ministro en medio de la negociación que lideraba Sergio Massa para lograr que se apruebe el acuerdo del FMI Diputados.

Guzmán se mordió la lengua y viajó a Houston para una cumbre global de energía, mientras el titular de la Cámara baja obtenía 202 votos a favor del Staff Agreement que había negociado durante meses con Kristalina Georgieva y sus técnicos.

Massa cuestiona a Guzmán. Y Alberto Fernández replica que el ministro logró cerrar todos las negociaciones vinculadas a la deuda externa y permitió profundizar los lazos políticos con la Casa Blanca, la Secretaría del Tesoro, Wall Street y el FMI. “Eso lo hizo Martin”, resume el jefe de Estado.

El titular de la Cámara de Diputados no está solo en las críticas a Guzmán. Pero la fractura expuesta entre Alberto Fernández y Cristina funciona a favor de la continuidad política del ministro de Economía. CFK avanza alegando la escasa capacidad de Guzmán, y los aliados del Presidente no harán nada para fortalecer una ofensiva política que ya complica la gestión del Gobierno.

Alberto Fernández no sacrificará a Guzman para sellar una pax armada con la Vicepresidenta. Sin embargo, el jefe de Estado ya sabe que el precio del pan, la inflación en alza durante marzo y abril, los eventuales recortes al consumo de gas en mayo y las críticas constantes al ministro -adentro y afuera de Balcarce 50- pueden acelerar los tiempos y desembocar en otra crisis de gabinete.

Guzmán ya asumió que su cabeza tiene precio y confía en el apoyo del Presidente. Dedica su tiempo a evitar que la inflación arrase con todo y que la suba del gas y el petróleo transformen al invierno en un caos político.

Se trata de una batalla desigual con variables geopolíticas que exceden su influencia y el propio poder del Presidente. Todo dependerá del precio del pan, el petróleo y el gas.

Fuente: Infobae

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