Tensa calma a la espera de la Plaza, una carta de Cristina y la cabeza de Guzmán

POLÍTICA Por Gabriela PEPE*
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“Hay que ver qué pasa el jueves en la marcha”. La frase se repite en las oficinas de los funcionarios más encumbrados del gabinete nacional. En medio de una guerra pública desatada, pases de facturas, reproches y cruces mediáticos y con puentes de diálogo rotos, el 24 de marzo aparece como un nuevo mojón en la historia del Frente de Todos (FdT) que definirá cuánta sobrevida tiene la unidad del espacio y qué posibilidades hay de recomponer las relaciones entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

La expectativa del sector alineado con el jefe de Estado no es alentadora. El albertismo está convencido de que Cristina y La Cámpora usarán la fecha para apuntar con toda su artillería contra el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y, en particular, contra el negociador del Gobierno, el ministro de Economía, Martín Guzmán.

En la previa, encuentra señales que van en esa dirección. Mientras el Senado debatía en comisión el acuerdo con el Fondo y la Comisión de Presupuesto firmaba el dictamen a velocidad récord, el martes 15,  Cristina recibía en su oficina a los organismos de derechos humanos para hablar sobre la organización de la marcha de este jueves. 

Una semana después, horas más tarde de que Fernández marcara, en una entrevista con El Destape, que “no existe la presidencia colegiada”, la expresidenta visitó la sede de Madres de Plaza de Mayo, donde se reunió con Hebe de Bonafini. La titular de Madres fue una de las críticas más acérrimas del acuerdo con el Fondo y llegó hasta a convocar a un paro general en repudio a las negociaciones.

“La Cámpora quiere la cabeza de Guzmán, pero entregar a Guzmán sería el fin del gobierno de Alberto”, analizó un dirigente que habla con los dos sectores. La vicepresidenta y su hijo, Máximo Kirchner, acusan al ministro de haberles “escondido” información sobre la letra chica del entendimiento con el FMI y de haber pactado un ajuste que, auguran, será el causante de una derrota oficialista en las elecciones de 2023, como entienden que ya sucedió en las legislativas del año pasado.  

El albertismo cree que el ministro está en el ojo de la tormenta, pero replica: “Cristina maneja las secretarías de Energía y de Comercio. Ellos pusieron a Roberto Feletti y son los creadores de Precios Cuidados. Ahora resulta que no les gusta o les parece que no funciona”, dicen en un ministerio alineado con el Presidente.

Las especulaciones no encuentran eco en el cristinismo. Cerca de la vicepresidenta insisten en que el 24 de marzo no tendrá este año una carga diferente a la que tiene cada año; que Kirchner marchará junto a La Cámpora como lo hace habitualmente, desde la ex-ESMA hasta Plaza de Mayo, y que no aprovechará la ocasión para dar ningún discurso ni hacer un pronunciamiento. También aseguran que no habrá ningún señalamiento a Guzmán y que la agrupación no va por su cabeza. Será, además, la primera marcha por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia después de la pandemia; por lo que, también, la primera en el gobierno del Frente de Todos. 

Los videos que colgó la agrupación para lanzar la convocatoria a la marcha también despertaron suspicacias. “Por los que caminaron antes, 30 mil razones que van a seguir. Bancamos con la gente adentro para que este pueblo vuelva ser feliz. Dale, (Mauricio) Macri, hacete cargo de toda la deuda del FMI”, dice la nueva canción que La Cámpora publicó en sus redes sociales. También usó la ya clásica “Néstor, mi buen amigo”, que reza “vamos todos con Cristina a liberar el país”, bajo la consigna “Primero, la Patria”. En las usinas del albertismo consideraron que la canción elegida resultó “rara” para la fecha.

 

Con todo, aun cerca del Presidente hay quienes entienden que, si Cristina estuviera decidida a publicar una nueva carta crítica de Fernández, no lo haría cuando todos lo esperasen. “Ellos siempre juegan con el factor sorpresa”, remarcó un asesor albertista. Por lo pronto, entiende un hombre de consulta del Presidente, el cristinismo dedicó las últimas semanas a coordinar una movilización masiva para el 24, para mostrar fuerza y peso propio.

 

 Con todo, aunque el Gobierno intente mantener el foco público en la gestión, hasta los funcionarios con más recorrido en la política esperan -casi en estado de parálisis- “definiciones” en la marcha del 24, al menos para saber qué rumbo tomar. El viernes será el día de los balances.

*Para Letra P

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