Schiaretti se muestra como un dirigente con perfil “presidenciable”

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El gobernador Juan Schiaretti será el nuevo presidente del PJ de Córdoba a partir del próximo viernes. Con el lema interno creado por José Manuel De la Sota, Movimiento de Unidad Peronista (MUP), el mandatario provincial lideró la única lista provincial de la interna de este domingo con la que ratificó un poder que será central de cara a la última parte de su tercer mandato en el armado que definirá a su sucesor, pero también en la construcción de su propio futuro político.

De cara a ese desafío, el mandatario provincial no solo presidirá el partido, sino que tendrá a las figuras más importantes del PJ cordobés en la mesa del Consejo Provincial. A partir de la decisión de ubicar a su círculo de confianza más íntimo, el gobernador decidió apostar a la unidad en meses en los que deberá resolver de modo urgente las candidaturas a los cargos que se pondrán en juego el año próximo.

El schiarettismo comenzará a trabajar en dos frentes en los que el gobernador no cederá un ápice en su rol de conductor: el armado electoral para sostener el poder provincial y la proyección nacional del mandatario. Para eso, el peronismo cordobés acelerará su marcha en pos de fortalecer lazos con los sectores de poder económico que lo han acompañado durante el último cuarto de siglo. En los próximos días, ingresará a la Cámara de Diputados el proyecto de ley anunciado en la campaña de 2021 que propone la reducción de las retenciones a cuenta de Ganancias, mientras que el gobernador volverá a tener una foto con un mandatario opositor. Esta vez, será el turno del correntino Gustavo Valdés.

Si bien la actividad de Schiaretti seguirá concentrándose en el territorio cordobés, el perfil discursivo irá tomando un cariz cada vez más marcado por la agenda nacional. Buscará fortalecer su mensaje a favor del federalismo e intentará  espejar el discurso en la gestión, con obras y anuncios para el interior provincial, algo que viene haciendo desde hace varios meses. El resultado de la interna también le permite hablar parado sobre un renovado espacio de legitimación. De esa manera, evita que la imposibilidad de encabezar la boleta en 2023 diluya su poder. Esa apuesta, que lo muestra como un dirigente con perfil “presidenciable”, genera precisamente el efecto adverso: casi nadie dentro del peronismo mediterráneo se atreve soltarse de su mano. Eso, en gran medida, quedó demostrado en todo el proceso interno que se coronó con la elección de este domingo.

Más allá de las demostraciones de “apertura”, los juegos de seducción de una de las patas macristas del PRO y las lecturas coyunturales que unen a Schiaretti con la mayoría de las referencias nacionales de Juntos por el Cambio, hoy nadie imagina al Gringo poniendo la estructura del PJ a favor de una alianza con la UCR, juecistas y el partido amarillo. Definen a esa jugada como “demasiado arriesgada”, aunque reconocen que sí sería posible “volver a intentar algo por fuera de lo que es hoy el FdT”. Para eso, la tan anunciada ruptura del espacio gobernante nacional tendría que hacerse efectiva, con un par de gobernadores del PJ quedando fuera del espacio con el que Schiaretti “no tiene nada que ver”: el kirchnerismo.

En ese movimiento, que parece alejado en el horizonte de la política nacional pero debe empezar a definirse en los próximos meses, se mecha el desafío provincial. Sabe que los discursos y las acciones de gobierno con las que Córdoba busca “diferenciarse” de la administración nacional sirven para disputar, a esta altura histórico, voto antikirchnerista cordobés y disminuir las chances electorales de JxC en la provincia. Con esa meta , incluso, hay jugadores centrales que ya salieron a la cancha con la misma estrategia. Uno de ellos es Martín Llaryora, flamante titular del PJ de la Capital, que la semana pasada mandó al gobierno nacional a “controlar la inflación de forma urgente”. Lo hizo mientras firmaba convenios de cooperación con Juan Manuel Llamosas, el intendente de Río Cuarto que también hizo públicas sus aspiraciones provinciales.

Los focos rebeldes
Más allá de los 24 departamentos que presentaron listas únicas, en las filas del peronismo provincial saben que sería un error pensar que los lazos que unen a una parte de la dirigencia con alguna de las vertientes que conforman el FdT están definitivamente “controlados”. Sobre todo en el interior, donde un grupo de intendentes e intendentas sostienen su simpatía con el Gobierno o, en el mejor de los casos, “juegan a dos puntas”.

Sin embargo, la victoria del schiarettista Claudio Chavero en la interna del departamento Calamuchita y la “buena elección” que consideran haber hecho en Punilla fue celebrada en esa cruzada que las filas de Hacemos por Córdoba sostienen contra la gestión de Alberto Fernández. Esos gestos dan cuenta de que la tensión no se disipará.

 

En el medio de la interna Mariana Caserio y Miguel Maldonado se abrieron del bloque oficialista en la Legislatura y fundaron su propio espacio, al que llaman Identidad Peronista. Algo similar no sucedía desde 2013, cuando Javier Pretto dejó el bloque de Unión por Córdoba para darle el primer espacio institucional al PRO en la provincia. Caserio y Maldonado encabezaron la lista que le asentó a Schiaretti la única derrota del domingo. De esa manera, el armado que tiene como referente al exsenador albertista Carlos Caserio se alza con una legitimidad que posiblemente arrastre a otras figuras con representación a ese espacio. En el juego de la grieta peronista, todos miran a Carlos Alesandri, el delasotista histórico que apoyó la cruzada de su hijo, Federico Alesandri, derrotado en la elección del departamento Calamuchita.

 

Aunque con menos fuerza, una división más clara que podría resurgir de la decisión de Schiaretti de jugarse un pleno a la batalla nacional reflotaría la idea de un bloque de intendentes que se desprenda del espacio de Hacemos por Córdoba en la Mesa Provincia Municipios. Una idea que viene madurando desde hace varios meses y que la unidad forzada por el schiarettismo en la interna dejó en stand by.

Fuente: Letra P, sobre una nota de César PUCHETA

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