Con un bono a jubilados, Fernández deja más conforme a Cristina que a Kristalina

ECONOMÍA Por Ariel Maciel
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El Gobierno ultima los detalles para que el presidente Alberto Fernández anuncie la entrega de un bono para los jubilados y pensionados que cobran la categoría mínima. La medida, a contramano de las indicaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para reducir el déficit fiscal, responde a un doble interés: morigerar el impacto de la inflación en la pobreza, por un lado; y la necesidad de reconstruir lazos internos en el Frente de Todos, por el otro. El mensaje es a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien había alertado que el acuerdo por la deuda externa iba a impactar sobre los beneficios de los más necesitados, en medio de una crisis económica mundial desatada por la pandemia de coronavirus.

Fuentes oficiales confiaron a Letra P que una reunión entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y la directora ejecutiva de Anses, Fernanda Raverta, sirvió para afinar los detalles del bono. El cónclave se dio este miércoles, horas antes de que el Indec anunciara una caída del índice de pobreza, aunque con márgenes muy altos en la fina línea de la conflictividad social. La filtración de esa negociación sirvió para mostrar "sensibilidad de parte del Gobierno, más allá de la fría letra del acuerdo con el Fondo Monetario, en un día en donde la palabra pobreza es muy impactante", aclaró un funcionario que remite a un Ministerio comandado por un albertista.

La foto de la jornada, que aún sin registro quedó instalada en la imagen de propios y ajenos a la interna del FdT, tuvo en la misma mesa a dos referentes bien identificados en los sectores que desataron tensiones en torno al acuerdo con el FMI. Mientras Guzmán fue el "ministro de la deuda" y criticado por el kirchnerismo más duro, Raverta reporta directamente al diputado y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner. Era claro que ambos llegaron a esa reunión con los papeles ordenados. Detrás, había una nueva señal del Presidente a su vicepresidenta.

Según estiman desde los despachos oficiales, la medida impactará en 5 millones de beneficiarios de jubilaciones y pensiones mínimas, y tendrá un costo fiscal similar al generado en diciembre, cuando el plus por fuera de la movilidad jubilatoria fue de 8.000 pesos. Si bien hay cierto hermetismo en el Gobierno, ese monto sería el piso, aunque el techo no estaría muy lejos. El objetivo es morigerar el impacto de la suba de precios, sin dejar malas señales para los técnicos del FMI, que en menos de tres meses deberán tomarle exámen a los funcionarios de Economía.

La disparada de las remarcaciones en las góndolas durante febrero, con un Índice de Precios al Consumidor (IPC) que voló en 4,7%, provocó alarma. Especialmente porque el mayor motor no fueron los consumos de vacaciones, a pesar del boom turístico, sino la canasta alimenticia, que picó en punta con un 7,5%, y que empeoró la situación de los jubilados y pensionados.

Para poder mermar la pérdida, el bono se implementará en abril y en una sola vez. El objetivo, relatan las fuentes oficiales, es "evitar que el bolsillo de los que menos tienen sufra mucho, justo en momentos en que impactará en los precios, además de la inflación local, el aumento de precios derivado de la guerra entre Rusia y Ucrania", dijo a este medio un colaborador vinculado con el gabinete económico, mesa desde donde se buscará mostrar el consenso de las medidas oficiales en materia de actividad.

El bono de la unidad
Lo que nadie reprueba es el significado de la ayuda extraordinaria. Guzmán, con la orden del presidente Fernández, le encontró otra lectura a la recomendación que el equipo técnico del FMI, de Kristalina Georgieva, daba sobre el costo fiscal en torno a las jubilaciones: ​"Deben evitarse las subas discrecionales de las jubilaciones y pensiones ya que pueden socavar las metas fiscales y la sostenibilidad del sistema".

Es por eso que el bono se convirtió en una señal de distensión ante el tono crítico de Cristina Kirchner, que se inició ante la decisión del Gobierno de rubricar un acuerdo con el FMI. "Es cierto que hay miradas distintas en torno a la deuda, pero el Presidente y los ministros están convencidos de que la unidad del Frente de Todos es una obligación, y hay más coincidencias que diferencias a la hora de tomar decisiones fundamentales", sostuvo una fuente del área productiva, consultada por Letra P.

Hubo, sin embargo, discusiones sobre la viabilidad del desembolso. Pero ganó la pulseada la mirada más pragmática, que ayudaba a enviar un mensaje hacia la unidad interna. Sucede que los números daban cuenta de una necesidad de equilibrar las cuentas de beneficiarios de jubilaciones y pensiones. El Gobierno esperaba con el primer anuncio de aumento por movilidad jubilatoria de 2022, los ingresos menores podían ganarle a la inflación en el trimestre. Pero las previsiones de más del 16% de aumento de precios dejará muy atrás el casi 13% de recomposición.

Fuente: letrap.com.ar

 

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