En Santa Fe la UCR hace "pata ancha" y se prepara para ser gobierno en 2023

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La UCR de Santa Fe tiene un objetivo de máxima en 2022: agrupar y liderar el espacio no peronista. Sus correligionarios y correligionarias creen que les llegó la hora, que es momento de no ser furgón de cola de nadie, ni del socialismo ni el PRO. Por ese motivo, el partido aprovechará cualquier ocasión venidera para darle músculo a esa idea. El próximo paso será el 22 de abril, fecha de asunción de las nuevas autoridades del radicalismo provincial.

El senador Felipe Michlig será presidente de la UCR  provincial. Fue elegido de modo unánime. El oriundo de San Cristóbal es aliado del diputado Maximiliano Pullaro, quien ya se lanzó en la carrera a la gobernación, y aspira a conducir el actual proceso de unidad. Una unión en la diversidad, como supo acuñar el PJ, pero ahora aplicada al espacio rojiblanco.

Michlig asumirá en la ciudad de Santa Fe. Será otra oportunidad de vender amplitud. En ese sentido, uno de los objetivos es hacer hincapié en la mesa política que eligió crearse en este proceso de comunión. En concreto, priorizar la mesa por encima de la figura de Michlig. Eso permitirá contener y reconocer a toda la dirigencia interna que tiene aspiraciones.

Michlig es socio político de Pullaro, pero sería un error que levante la figura del exministro de Seguridad desde la conducción del partido. Le abriría un pase de facturas porque por otro andarivel también corre el diputado Julián Galdeano, que azuza la carta de Carolina Losada gobernadora. Y también tiene aspiraciones el senador Dionisio Scarpin. Y los exintendentes José Corral y Mario Barletta observan todo el mosaico de movimientos. Todos y todas adentro.

El 22 de abril será central para la UCR porque se desplegarán invitaciones a todos los partidos que pueden confluir a futuro en un frente ampliado, un frente de frentes. A la mesa política le tocará persuadir al PRO, a CREO (el partido que rodea al intendente Pablo Javkin) y al socialismo, la figurita difícil.

Más allá de que toda la dirigencia no peronista unida pueda lograr una foto potente, hay una instancia institucional: la asunción de autoridades. Esa es la sortija que Michlig y compañía guardan para convencer a todos y todas. Es tal el entusiasmo de la UCR que hay chances de que el evento se traslade del tradicional comité a un espacio más amplio.  

La jugada va en línea con la cena que organiza el Partido Demócrata Progresista (PDP) para el 8 de abril en Rosario y que tiene el mismo objetivo: unir en un asado a todo el no peronismo. La mayoría ya se comprometió y dio el sí, pero el socialismo duda y no regala nada.

 

Las cartas están echadas. El radicalismo se apura y quiere conducir el proceso. El PRO perdió fortaleza política en la provincia y depende, en gran parte, de los movimientos radicales. Javkin, sin prisa, pero sin pausa, suma gestos para confluir en un armado que amplíe las fronteras del Frente Progresista. El PS, en cambio, prioriza cuidar lo propio y busca no ser arriado. Cada uno hace su juego.

 

Ordenar todo ese conglomerado no es sencillo. La UCR tiene el desafío y objetivo de lograrlo. Con el paso del tiempo, presionará aún más. Tiene peso territorial y candidatos y candidatas para hacerlo. Ahora tiro yo porque me toca.

Fuente: Letra P. Nota de Pablo Fornero

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