Una de cal y una de hormigón para Perotti

POLÍTICA - SANTA FE Por Facundo BORREGO*
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El gobernador tendió puentes con la patria contratista que ahora le pide ajustar condiciones. El factor inflación y el miedo a que se enfríe la obra pública. 

El gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, logró contener a la patria contratista después de la tormenta desatada por la pandemia y las deudas arrastradas del gobierno anterior, y pudo enderezar un vínculo clave para cualquier gestión. Con algunos movimientos prácticos, y, sobre todo, plata, acomodó los tantos con el círculo rojo constructor en un par de meses para poder demostrar logros palpables. Sin embargo, la crisis inflacionaria metió la cola y pone en aprietos a la obra pública y, por lo tanto, a un insumo clave para los planes políticos del rafaelino. 

 

Cuando en 2020 el sector constructor tiraba cascotes por quedarse sin actividad y sin cobrar, el razonamiento de Perotti fue sencillo y pragmático: si no puedo empardar el nivel de obras de la gestión anterior por la pandemia, saldo las deudas para luego poder imponer las reglas en el negocio. La cuestión era destrabar y que todo fluya con un sector que, al fin y al cabo, nunca saca los pies del plato. Lo que trababa la cuestión era la plata, que se cuidaba como nunca con un virus amenazante en la calle.

Después de meses de tensión, Perotti movió y acomodó. Canceló los certificados pendientes desde la transición del gobierno en 2019, y les dio plus: pagó las deudas con interés por mora (algo que venía implementando el socialismo), puso sobre la mesa un esquema de obras y empezó a pagar a término. Incluso a 40 días, un caramelo muy dulce.

Gran parte de estos gestos buscaron contrastar con la última etapa de la gestión del Frente Progresista y la deuda generada. Desde entonces tiene en mano una frase para seducir a los constructores y también a los votantes: las obras las terminé pagando yo. A partir de 2021 el sector comenzó traccionar con un rumbo más claro y el gobernador le puso fichas. 

Perotti aprovecha que los empresarios no cuentan con la fortaleza que tenían para sentarse a negociar en diciembre de 2019. En rigor, logró acomodarlos a otro volumen de obra pública e impuso un orden que le garantizó no tener conflictos con el sector, incluso cuando exigieran rever condiciones. Justamente, eso sucedió esta semana con los reclamos que llevó la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), delegación Rosario, a la reunión en Santa Fe con el equipo del Ministerio de Infraestructura. 

 

“La expectativa de inversión es buena, pero el contexto macroeconómico es malo”, sintetizó el CEO de una de las empresas con juego en la obra pública. El contexto inflacionario las está complicando porque el proceso comercial de la construcción es largo y el capital se licúa cuando se cobra a 90/120 días, como está sucediendo desde fines del año pasado, en parte, alegan las firmas, por la demora en la aprobación del Presupuesto 2022. 

En la reunión del jueves, pidieron volver a las mieles de cobrar casi mensualmente y que las redeterminaciones de precios de lo que se ofertó en la licitación se ajusten más rápido y no tarden meses. La disparada de precios de los materiales e insumos, como el gasoil, están desequilibrando toda la ecuación y ven que el panorama puede tornarse gris por efectos externos. 

 

El equipo del Ministerio de Infraestructura pidió unas semanas para estudiar el tema. La última palabra la tendrá, como es habitual, Perotti y el ministro de Economía, Walter Agosto, encargado absoluto de la caja provincial. No así la titular Infraestructura, Silvina Frana, enfocada en las cuestiones programáticas y técnicas del sector, y quien esta semana volvió a amagar con pegar un portazo por una situación de la que no se supo demasiado.

 

El pedido por ajustar el esquema de pago conlleva también una advertencia para el gobierno: se está generando una situación donde las obras pueden detenerse porque los precios no paran de volar. Toda una luz amarilla para Perotti que apostó al sector como una de sus cartas de gestión. Por eso no puede quedar en medio del río de cara a las elecciones. En el año y medio que le queda en el gobierno, deberá mostrar más corte de cintas.

Si gestionar es el norte número uno que repite desde hace dos años el gobernador, no fallar con la obra pública es el primer mandamiento. Más aún si se sigue empeñando en comunicar una provincia ordenada, de objetivos realizados y que puede verse como un ejemplo de administración aplicable a lo nacional. En ese sentido, Perotti depende del devenir de la inflación más que a lo que pueda sofocar el presidente Alberto Fernández, o, en todo caso, de un sacrificio económico mayor provincial . La patria contratista lo espera con ganas y le recuerda el vínculo a pleno sudor y lágrimas forjado en estos años.

*Para Letra P

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