El albertismo sigue sin lanzarse: la tribuna de Rossi salió en defensa de Todos

POLÍTICA Por Gabriela Pepe
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Los nombres que integraban la nómina inicial de oradores invitaron a la especulación. Se dijo que el acto que organizó Agustín Rossi en Rosario con su espacio, la Corriente Nacional de la Militancia, oficiaría de plataforma de lanzamiento del albertismo. El encuentro esquivó el presagio. Aunque contó con la presencia de una abrumadora mayoría de funcionarios y funcionarias de confianza de Alberto Fernández, la dirigencia llamó a bajar la confrontación interna, a fortalecer la unidad del Frente de Todos y a defender la gestión de Gobierno para ganar en 2023. 

El propio Rossi había aclarado, en los días previos, que la convocatoria no tenía por objeto consolidar el ala albertista del Gobierno, pero, con el aumento de la temperatura en la confrontación interna, la hipótesis fue tomando forma. A principios de la semana, los medios publicaron el listado de los participantes: los ministros Gabriel Katopodis, Matías Kulfas, Daniel Filmus y Jorge Ferraresi; la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia Todesca; la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont; e intelectuales como Ricardo Forster, Eduardo Jozami y Jorge Alemán, entre otros, además de dirigentes del espacio en otras provincias, como Guillermo Carmona, Carolina Gaillard y Juan Manuel Pedrini. 

La iniciativa tomó vuelo propio. Sobre el final de la semana, ganó cuerpo la versión sobre el lanzamiento albertista. Finalmente, en la invitación que se difundió el viernes figuraban, todavía firmes, Ferraresi y Todesca, pero ahora acompañados por el ministro Juan Zabaleta, la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, y los diputados Carlos Heller y Eduardo Valdés. 

El cambio en los nombres y algunas ausencias generaron suspicacias y el sábado, en el Mercado del Patio de Rosario, varios de los participantes entendían que la versión del supuesto lanzamiento albertista había impactado en algunos dirigentes que prefirieron esquivar el encuentro para evitar lo que podía terminar siendo una confrontación con Cristina Fernández de Kirchner y con La Cámpora. La versión, decían, había sido echada a rodar efectivamente con ese fin.

De buena relación con Rossi, Katopodis se quedó en San Martín, donde tenía una actividad. En su lugar fue Zabaleta. Los ministros funcionan casi en tándem. Kulfas festejaba su cumpleaños número 50 y finalmente estuvo vía Zoom. Todesca tuvo el visto bueno de su jefe, el canciller Santiago Cafiero, para participar. Ibarra recibió la invitación directamente de Rossi, que le escribió vía Telegram: consultó con el Presidente, que también avaló su presencia.

Filmus, Marcó del Pont, Heller y Valdés no estuvieron. Tampoco otra referente de la Corriente, Cristina Álvarez Rodríguez, que suele participar de las actividades, ni ningún otro dirigente que actualmente mantenga vínculo cercano con Cristina. 

El exembajador ante el Vaticano tuvo su propio capítulo. Valdés había sido invitado para hablar sobre relaciones internacionales y está en desacuerdo con la decisión de Argentina de votar a favor de la expulsión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Entiende que ese alineamiento con Estados Unidos se desmarca de lo que hicieron otros socios de la región, como México y Brasil, que se abstuvieron, y también contraviene el pedido de Argentina para ingresar al banco de desarrollo del BRICS. Se sentía incómodo con la temática. 

Salvo excepciones, los discursos que resonaron en el Mercado del Patio fueron en otra dirección. En su mensaje final, ante cerca de dos mil personas, Rossi llamó a fortalecer al Presidente, a defender al Gobierno y a estar “orgullosos” del liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner. Detrás suyo, sonreía la fórmula Fernández – Fernández de 2019. 

Antes le había tocado el turno al ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Ferraresi. “Tenemos un problema político”, admitió el vicepresidente del Instituto Patria, que hoy está mucho más cerca del Presidente que de Cristina, y concluyó: “El FdT no lo decidieron los dirigentes, lo decidieron los militantes. Dejémonos de joder, que los dirigentes interpretemos lo que pide la gente. Vamos a construir 2023”.

Fue la diputada entrerriana Gaillard la que le puso más picante a la interna, cuando llamó a terminar con “las payasadas” y las críticas a los funcionarios propios en los medios de comunicación. “No estoy de acuerdo con esto de, si el acuerdo con el FMI no me gusta, entonces voto en contra. Si a Alberto le va mal, no hay 2023 para ninguno. Si no fortalecemos a nuestro gobierno, vamos camino a la derrota", dijo en referencia clara al cristinismo. 

Ibarra llamó a “hacer política” y poner en valor los resultados del Gobierno, pero afirmó que “es muy difícil hacerlo mientras discutimos cómo nos llevamos adentro” y se animó a citar a la vicepresidenta: “Cristina decía 'vienen por nuestros derechos'. Sí, y ahora vienen por el Estado, vienen a desarticular el Estado”.

Todesca defendió los resultados económicos de la gestión y llamó a tener “cohesión”. “Podemos discutir, estamos dispuestos a discutir, hemos cometido errores, pero no van a identificar una sola política del gobierno nacional que haya ido en contra de la producción y el trabajo”, remarcó. Zabaleta también hizo catarsis: "Dejemos de golpearnos entre nosotros".  

Ya en el comienzo del acto, el presidente del bloque del FdT, Germán Martínez, se encargó de remarcar la identidad kirchnerista del espacio y trazó un recorrido desde 2010, cuando se armó la Corriente Nacional de la Militancia, hasta ahora. “Los que estamos acá llevamos a Néstor y a Cristina en nuestra cabeza y en el corazón”, dijo. “¿Dónde está escrito que hay que hacer otra cosa que no sea fortalecer al Gobierno, a la gestión, al Presidente, para llegar a 2023?”, apuntó Rossi sobre el final y llamó a las organizaciones políticas que forman parte del FdT a “replicar” la experiencia de Rosario, a defender al Gobierno y a movilizar a la militancia para construir un nuevo triunfo.

Decidido a no impulsar un armado albertista y a no dar señales que pudieran irritar a los demás socios del FdT, Fernández no se involucró. No mandó mensajes y se limitó a dar su aval a quienes le avisaron que participarían. La ausencia de Cafiero, su hombre de mayor confianza, fue la muestra más clara de que dejó hacer pero sin impulsar.

 

Fuente: letrap.com.ar

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