Inflación y salarios, una carrera desigual que tiene en jaque al Gobierno

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La CGT y la UIA respondieron a las expectativas del presidente Alberto Fernández y le dieron una buena noticia en la antesala de la inflación de marzo que se estima estará por arriba del 6 por ciento. 

Se sentaron un par de veces alrededor de la mesa de negociación, la misma que las vio discutir en cada crisis de inflación desde el retorno a la democracia.

Muchos de esos dirigentes tienen cintura política y saben dar oxígeno cuando se les pide. El ahora titular de la UIA, Daniel Funes de Rioja, o sindicalistas como Héctor Daer, Andrés Rodríguez o Armando Cavalieri, por mencionar solo algunos.

El problema es que los propios representantes de los empresarios y trabajadores no tienen en claro cómo será la política para contener la inflación, sobre todo cuando el ministro de Economía, Martín Guzmán, es jaqueado por Cristina y Máximo Kirchner, quienes verían con agrado que abandonara su despacho.

Cada vez que termina una de esas reuniones la pregunta que queda flotando es siempre la misma. Si lo que acaban de acordar tiene el respaldo de “todos”.

Aunque el “todos” puede aplicarse para ambos lados. Por esa razón, Pablo Moyano (que es uno de los tres secretarios generales de la CGT) fue invitado a la segunda reunión, luego de haber sido marginado de la primera. Y días después visitó al presidente Alberto Fernández, como lo había hecho antes su padre, Hugo.

Fernández (Alberto) no puede darse el gusto de tener en la vereda de enfrente al gremio de Camioneros.

Pablo M le había respondido con una foto junto a Máximo para demostrar dónde puede estar parado o dónde, por ahora, se siente más cómodo.

En realidad, los Moyano son los Moyano y están parados dónde más les conviene a pesar de las diferencias entre padre e hijo, que dejaron a Pablo fuera de la conducción del gremio (la Federación) y de una posible lista encabezada por Hugo si decide ir por la reelección en el club Independiente de Avellaneda.

Gobierno, empresarios y sindicalistas con un horizonte claro: las paritarias

Pero más allá de las internas, hay una cuestión que desvela por igual a sindicalistas y empresarios. ¿Qué sucederá con la apertura de las paritarias?

Una medición de la CGT eleva la inflación de marzo hasta el 6,8 por ciento, empujada por el precio de los alimentos y sus dirigentes estiman que el costo de vida anual podría estar llegando al 60 por ciento. Y esto representa un problema difícil de enfrentar para las paritarias.

Hay consenso en que es necesario una reapertura de la negociación salarial teniendo en cuenta que el costo de vida rompió la barrera del 50 % en 2021 y que este año seguirá en ascenso

La cuestión está dada en la cantidad de gremios que puede pactar una recomposición como pide la Casa Rosada, para que los sueldos no pierdan con la inflación.

Esta es una historia conocida y repetida en la Argentina. Se pueden pactar nuevos aumentos, pero el tema es ¿quién estará en condiciones de pagarlos? Ni que hablar sobre un bono generalizado para trabajadores públicos y privados, como ocurrió en el pasado.

La pregunta recae sobre todo por las pequeñas y medianas empresas y por aquellas actividades que no han sido alcanzadas por una acorde recuperación de las ventas.

Esa es una cuestión que, por ahora, no tiene una repuesta clara. No será sencillo que los salarios le ganen a este proceso inflacionario. Lo saben sus interlocutores que no quieren desairar al presidente de la Nación.

Fuente: TN

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