El primer fracaso del frente de frentes

POLÍTICA - SANTA FE Por Pablo Fornero
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Un asado que se anunció con casi un mes de anticipación terminó en la nada misma. Un encuentro, que se presentó como fundacional, quedó trunco y demostró, así, que el armado de un gran frente no peronista en Santa Fe no es sencillo. El intendente Pablo Javkin, la UCR, el PRO y el socialismo tienen mucho que acomodar para encontrar su lugar de cara a un 2023 que está a la vuelta de la esquina.

En la actualidad, las fuerzas funcionan mejor por separado que en bloque. Javkin, que reconoció entre semana dos veces que quiere ser candidato a gobernador, necesita de todos y todas. Lo mismo le pasa al exministro de Seguridad Maximiliano Pullaro, otro que se anota en la carrera a la Casa Gris. 

“Las cosas no se anuncian, se hacen”, brama un legislador radical consultado por Letra P. “La hoguera de las vanidades sigue imperando”, asiente otro parlamentario que se sentó a la mesa del asado. En concreto, el frente de frentes se puso los zapatos antes que el pantalón.

Para que el armado sea exitoso, necesita imperiosamente una mesa amplia de pares, que contenga lo más posible. Si el escenario santafesino se parte en más de dos mitades, tendrá más chances el peronismo de continuar en el gobierno.

En ese marco, el socialismo, aún tras la muerte de Miguel Lifschitz, tiene entre sus manos un rol casi crucial. El PS anticipa que, sea dentro del frente que sea, pondrá en cancha un  candidato o una candidata a la gobernación. Vaya dónde vaya puede resultar decisivo para la elección. Si abreva, en el frente de frentes, aporta a su victoria. En cambio, si lo hace en soledad para mantener el escenario de tercios, puede resultar destructivo para los intereses no peronistas.

“¿Por qué vamos a ir atrás de un candidato que sacó menos votos que Clara García?”, se pregunta un operador socialista. Con una cancha enrarecida, el PS no se apura y espera, al menos hasta fin de año, para mostrar sus cartas. “Haría lo mismo si fuera ellos”, admite un diputado de la UCR. El socialismo no se quiso sentar a la mesa de las achuras y el vacío, pero el 22 de abril asistirá a la asunción del presidente de la UCR Felipe Michlig. Algunos gestos sí, otros no.

Al peronismo y al gobernador Omar Perotti les interesa y sirve que el socialismo mantenga los tercios. Dos semanas atrás, a más de dos años de haber asumido, el rafaelino volvió a apelar a la herencia recibida cuando le tocó hacer frente a una deuda en dólares que contrajo Lifschitz. Rápidamente le respondió García. Entre ambos comieron la cancha de la agenda, casi como si estuvieran guionados.

La política doméstica es tan volátil que quizás ese tercio lo aporte el sector libertario. Dos partidos que no pertenecen al PJ midieron a Javier Milei. El economista tiene entre 10 y 15 puntos de intención de voto en la provincia. Si el espacio de ultra derecha capitaliza ese porcentaje, la cosa cambia.  

No hay margen entonces para tirar de la piola en el no peronismo. Administrar los egos y dejar el ombliguismo de lado pasa a tener una trascendencia central. De entrada, se sabía que no iba a ser fácil ordenar y mimar a todos los sectores por igual. Sin embargo, lo más complicado será evitar que las jugadas política generen más roces y conflictos internos. 

Para ensanchar las fronteras de lo que ya existe, hay que mostrar y dar garantías. Jugar con reglas claras y con las dos manos arriba de la mesa. No alcanza con vender ilusiones y espejitos de colores. Caso contrario, el frente de frentes terminará solo como un jingle de supermercado y destinado al fracaso inexorable.

Fuente: letrap.com.ar

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