Facundo Manes va por la Presidencia de la Nación en 2023

TX6S3IRHL5GQPIXED367A4NHKY

Facundo Manes se fastidia cuando escucha que emisarios del ala moderada de Pro o referentes del establishment relativizan sus ambiciones presidenciales e intentan insertarlo como una pieza complementaria del rompecabezas de Horacio Rodríguez Larreta. Es que, entusiasmado con su primer experimento electoral y, sobre todo, con el feedback que tuvo en una serie de recorridas por la provincia de Buenos Aires y el interior del país, el médico radical acelera el armado de su proyecto presidencial y confía en sus chances de dar pelea en la batalla por la sucesión de Alberto Fernández. Después de auscultar los reclamos de la opinión pública, Manes intuye que habrá un cambio de ciclo histórico en la política argentina y busca posicionarse en la carrera hacia la Casa Rosada.

Atento al hartazgo social con la clase política por la crisis y las disputas entre dirigentes por la “grieta”, el neurólogo quiere dar pelea en la competencia por 2023. No pretende tener el rol de partenaire en una fórmula de Juntos por el Cambio ni acoplarse al andamiaje del larretismo, que apuesta a captar socios en todos los frentes para fortalecer al alcalde porteño como el candidato más competitivo. A contramano de lo que indica el manual de la política tradicional, que privilegia a las figuras con mayor estructura y recorrido en la gestión pública para garantizar la gobernabilidad, Manes quiere llegar a la cúspide del poder el año próximo, con un perfil de outsider.

A casi un año de su salto a la política, el médico aspira a posicionarse de cara a la contienda presidencial de 2023. “Yo voy para adelante”, avisó ante propios y extraños apenas aterrizó en el país hace dos semanas, después de un viaje relámpago a Qatar. Por eso, el neurocientífico no solo intensifica sus visitas al terruño bonaerense, donde Maximiliano Abad, titular de la UCR de Buenos Aires, se puso al frente de su armado junto con Gastón Manes, sino que busca fortificar sus equipos técnicos en ConArgentina -su usina de ideas-, ajustó su estrategia comunicacional y se alista para visitar los Estados Unidos y España con el ambo de presidenciable. El médico, quien pasó esta semana por San Miguel y Olavarría, se envalentonó, ante todo, por la convocatoria que tuvo la presentación de su libro en Santa Cruz, territorio del kirchnerismo. Mientras varios de sus exaliados en Dar el Paso, como Emilio Monzó, dudan de que tenga equipos y volumen político para disputar la Presidencia, Manes apela a construir en el territorio y apuesta a la cercanía con los electores. Por caso, en su staff de campaña le decían el “pastor”: “Quiere abrazar a tres millones de personas y sacarse selfies. Por eso, él va y se le tira encima a la gente”, bromea un dirigente que acompañó al médico durante su primera incursión en política.

Plan económico
En paralelo, Manes acrecentó sus contactos diarios con sus referentes económicos, como Eduardo Levy Yeyati y Martín Rapetti. También dialoga frecuentemente con Carlos Melconian, quien diseña un programa para 2023 bajo el ala de la Fundación Mediterránea, y Martín Redrado, extitular del Banco Central. ¿Estará al tanto Gerardo Morales de las charlas entre el médico y Melconian? El jujeño suele ahuyentar a los economistas “ortodoxos” que sobrevuelan en JxC.

Manes imagina que el próximo gobierno deberá aplicar un plan de estabilización macroeconómico para frenar la inflación. Y sus asesores le recomiendan un programa integral, que coordine la política fiscal, monetaria y cambiaria. Rechaza la apuesta por la “dolarización” como vía para contener la suba de precios (“es un remedio que no cura”) y considera que el Estado debe ser eficiente y adaptado a la estrategia del país. Manes cree que los mercados “no pueden resolver la desigualdad”. También proyecta una revisión del esquema “anárquico” y “desordenado” de los planes sociales. “Acumular planes como única respuesta al aumento de la pobreza es inaceptable”, dice. Sus colaboradores calculan que la Argentina deberá crear más de siete millones de puestos de trabajo en el sector privado durante los próximos diez años para reducir la pobreza.

Consciente de la gravedad de la situación económica y de las consecuencias de la ruptura en el Frente de Todos, Manes apuesta a emerger como una figura atractiva para una sociedad hastiada de los representantes de la política tradicional y la “grieta”. En un juego de espejos con el economista liberal Javier Milei, el neurólogo pretende capitalizar un cambio de escenario, frente a la crispación social y el desgaste que sufren los líderes de las alianzas dominantes. “La gente está desesperada por un ciclo que nos lleve al progreso, más allá de las coaliciones”, evangeliza a los suyos. Huele -dicen en su entorno- que la sociedad se inclinará por un perfil que provenga de la ciencia.

Su apuesta
Su diagnóstico es que la Argentina se enfrenta a un cambio de época, un proceso que aceleró la pandemia de coronavirus. Entiende que el electorado ya exhibe claros síntomas de agotamiento, por las crisis recurrentes en los últimos cuarenta años de democracia, y que demandará en 2023 un modelo que garantice “bienestar y progreso”. En ese punto, apuesta a sacarle ventaja a Larreta o el resto de sus contrincantes en la carrera por la presidencia. El médico dice que un presidenciable que salga del sistema político no podrá cambiar el “statu quo” ni garantizar una transformación de la Argentina. El cambio, les dice a sus correligionarios, no vendrá desde adentro. “Acá vamos a dar batalla, no importan los nombres”, repiten cerca del médico. A contramano de lo que visualizan sus rivales, Manes sostiene que su inexperiencia en política -tiene apenas un puñado de sesiones como diputado- es un activo para 2023.

Manes, quien juega en tándem con Morales, lejos de Evolución Radical, el sector que lidera Martín Lousteau, está convencido de que para llegar a la Presidencia en 2023 necesitará edificar una “nueva mayoría”. “Gerardo apuesta por la gestión y Facundo, por inspirar un cambio de paradigma”, dicen allegados al diputado. Por ahora, afirman, no piensan en cómo financiarán la campaña presidencial: “Si esto crece, haremos un esquema similar al de [Barack] Obama”.

Si bien la UCR es su principal sostén en la carrera hacia la Casa Rosada, el neurólogo se imagina al frente de una construcción amplia y confía en sumar adhesiones de todos los nichos. Es más, permanentemente traza un paralelismo entre el escenario actual y la campaña de Raúl Alfonsín en 1983. Visualiza que si el radicalismo construye desde el centro tiene posibilidades de convocar a votantes peronistas, socialistas y liberales. Además, considera que un presidenciable de la UCR correrá con ventaja frente a sus contendientes del macrismo o del kirchnerismo. Por un lado, percibe que el Pro “no hizo el duelo” por el fracaso económico de Cambiemos y la derrota de 2019 -entiende que el radicalismo no paga un costo alto porque no cogobernó-. A su vez, entiende el Frente de Todos fracasó en la gestión. Con terminales en todos los sectores de la oposición, el médico se enteró de la cumbre “antigrieta” que organizó Monzó en la casa de Juan Manuel Urtubey, en San Isidro, a través de Pablo Javkin y Morales. En su entorno relativizaron la reunión.

Frente a lo que imagina como un fin de ciclo en la política argentina, Manes se anota en la pelea por la Presidencia y confía en su método: “Yo voy para adelante. Después, la gente decidirá cuál será mi lugar”.

Fuente: La Nación. Nota de Matías MORENO

Te puede interesar