No le bastó con Ucrania: Vladímir Putin ahora va por Moldavia

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«Dejaron de ocultarlo», esa fue la afirmación que recientemente hizo el Ministerio de Defensa de Ucrania una vez que Rusia admitió sus planes para el sur del país. El gobierno de Vladímir Putin quiere crear todo un corredor terrestre que conecte Rusia, algo que ya predecían países aliados a la OTAN y el Pentágono. Sin embargo, la novedad es que Moscú oficializó la intención de tomar también parte de Moldavia.

La nueva justificación es que en Transnistria «hay evidencia de que la población de habla rusa está siendo oprimida», según el subcomandante del Distrito Militar Central de las Fuerzas Armadas rusas, Rustam Minnekayev. Una muestra más de los planes expansionistas del Kremlin.

La región está en un gris internacional. Se declaró independiente en la década de los 90, pero no es reconocida como país por ninguna otra nación del mundo, ni organismo. En papel sigue siendo parte de la República de Moldavia. Su actual gobierno es separatista y está sometido a Moscú. De hecho, en el lugar donde ondea una bandera de Transnistria, la acompaña una bandera rusa. Es un limbo político del que el Kremlin planea apoderarse.

Los planes completan la intención de dejar a Ucrania sin salida al mar y, por ende, sin ingresos económicos por el comercio marítimo. En síntesis y así como lo dijo el subcomandante ruso, el próximo objetivo de la guerra es crear una “puerta abierta a Transnistria”.

 Se cae el argumento de la «desnazificación»
El anuncio del funcionario es la oficialización de la escalada de violencia luego del repliegue, tras aquel primer plan que trazaba la toma de Kiev y que habría sido suspendido por problemas logísticos dentro de la inteligencia rusa y del ejército. A Putin las cosas no le salieron bien a la primera y reorientó sus objetivos. Es un juego geopolítico.

La guerra se extenderá por mucho tiempo, es algo que Estados Unidos reconoció días atrás. Llegar hasta Transnistria también significa que el ejército ruso pretende asaltar las ciudades ucranianas de Mikoláiv y Odesa. Así conectarán a Rusia y la ya tomada región del Donbás, pasando por la península de Crimea hasta llegar a Moldavia. A todas estas, el gobierno de Volodímir Zelenski recordó algo importante:

«El objetivo de la ‘segunda fase’ de la guerra no es la victoria sobre los míticos nazis, sino simplemente la ocupación del este y sur de Ucrania».

Todo esto sucede apenas un día después de que durante una transmisión televisada, Putin declarara la victoria sobre Mariúpol, la ciudad portuaria hoy en ruinas. Poco importaron las vidas de miles de civiles que ahora reposan en fosas comunes registradas por imágenes satelitales. Los derechos humanos se desvanecen cuando se trata de obtener más poder.

La victoria sobre Mariúpol tampoco es completa. Aún quedan soldados ucranianos en una enorme planta siderúrgica y la resistencia de su alcalde que la sigue defendiendo como un territorio gobernado legítimamente. Pero Putin se enfrasca en repetir el episodio de 2014 cuando anexó Crimea.

Moldavia no se cruza de brazos
Rusia deberá bajar los humos a su triunfalismo. Moldavia, como país soberano, entregó este 22 de abril el primer cuestionario reglamentario para lograr la candidatura que le permita ingresar a la Unión Europea (UE). Fueron 369 preguntas que están seguidas por un segundo cuestionario.

El papeleo no amilana los ánimos moldavos. «Necesitamos trabajar más duro, mejor. La integración en la Unión Europea es nuestro proyecto de país, es el proyecto de esta generación, es la luz al final del túnel», declaró la primer ministro Natalia Gavrilita. El país está en estado de emergencia desde que comenzó la guerra hace casi dos meses.

Si Moldavia logra entrar a la UE —en un proceso que bien podría demorarse— las implicaciones por una posible entrada oficial de Rusia serían diferentes. El país formaría parte de un bloque dispuesto a defenderse.

Fuente: PanamPost

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