Perottismo cristinista, el alien que crece al calor de la interna oficialista

POLÍTICA - SANTA FE Por Pablo Fornero
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Pocos como el diputado Marcos Cleri defendieron tanto al gobernador Omar Perotti el domingo en la Legislatura. A la salida del evento, en la explanada, mientras socialistas y radicales fustigaban al jefe de la Casa Gris, el camporista y su par Roberto Mirabella, cual esgrimistas, sacaban la espada para bancar la gestión. Espalda con espalda, no solo fraternizaron el 1 de mayo. Entre perottistas y cristinistas hay un vínculo fino en la provincia que excede a la apertura de sesiones.

Perotti tiene en Cleri a un aliado. La sociedad, como contó Letra P, no nació el domingo. Se afianzó durante la campaña 2021, donde el diputado se convirtió en un visor de la vicepresidenta Cristina Fernández en Santa Fe. Para llegar a la expresidenta, el gobernador tenía que pasar primero por el camporista.

El vínculo creció y Cleri, incluso, rosqueó para ser ministro de Gobierno o Seguridad de Perotti a fines de 2021. Estaba dispuesto a dejar el Congreso para meter los pies en el barro de áreas hipersensibles. El gobernador prefirió otros nombres, pero la sociedad con el diputado se mantuvo.

 Prueba de ello son las palabras del legislador bajo el sol del domingo. Al discurso de Perotti lo fustigó la oposición, pero también lo criticó una parte del PJ, sobre todo la enrolada en la Corriente de la Militancia, que tiene como referente a Leandro Busatto, y el Movimiento Evita.

Para Cleri, en cambio, fue un buen mensaje. De ahí que haya sido uno de los pocos fieles aplaudidores. El diputado lee que la crisis de seguridad y la alta inflación tapan la estrategia de gestión en grandes acciones de la provincia, pero piensa que Perotti está bien rumbeado.

El trabajo fino del legislador apunta a 2023. No se va lanzar de manera pública, pero quiere ser candidato a gobernador. “Los que se lanzan ahora están apurados”, suele decir, en clara referencia a Busatto, el delfín de Agustín Rossi que ya recorre la provincia con traje de candidato.

Su estrategia es mantener la sociedad con el perottismo. Caminar juntos y abrirle a Perotti las puertas que sean necesarias en Buenos Aires. Incluso, desde ya, la de Cristina. Perotti, agradecido. Mirabella, por ejemplo, lo quería como presidente de bloque del Frente de Todos en Diputados. Lo hubiera preferido ampliamente antes del elegido Germán Martínez. 

A la vez, son socios para distanciarse del rossismo. Perotti tiene al exministro de Defensa como su adversario en el PJ provincial. Cleri tiene a la Corriente como competidor en Santa Fe para liderar el universo K. Vasos comunicantes.

Y también lo son para diferenciarse de Alberto Fernández. Perotti tiene muchas diferencias con la Casa Rosada y las empezó a verbalizar, aun cuando el Presidente cumplió con casi todos los cinco puntos del contrato electoral que entabló en Santa Fe. Cleri es parte de la usina que tiene a Fernández en la mira. No lanza misiles como el ministro bonaerense Andrés Larroque, pero piensa lo mismo.

Andarán juntos a la par, entonces, todo 2022. Perottistas y cristinistas. Perotti, Mirabella y Cleri cultivan una sociedad pragmática que tiene muchas más coincidencias e intereses comunes que discrepancias.

Fuente: letrap.com.ar

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