Alberto Fernández apuesta a una mejora de la economía para recién después negociar con Cristina Kirchner

ACTUALIDAD Por Pablo de León
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Tras el discurso de Cristina Kirchner del último viernes en el Chaco, alguien escuchó hablar al Presidente: "Si yo no necesito nada, ¿para que la voy a llamar?". Quien recibió esta respuesta presidencial, comprendió cuál será la estrategia de Alberto Ángel Fernández. 

El Presidente tiene una determinación de metas y objetivos para sobrevivir a la interna: lograr que su gestión nacional, atada a la economía, dé frutos sobre dos ejes, empleo e inflación.

En el rubro Empleo, en la Casa Rosada ven indicadores que los hacen creer que van en camino de mostrar resultados sostenibles en poco tiempo. Allí, aseveran que el índice actual de Desempleo es mejor que el de los tiempos presidenciales de Cristina Kirchner. Y ven que las paritarias -que ellos han avalado que sean libres- ordenan a la totalidad de los trabajadores formales.

"Lo putean a Claudio Moroni, ¿explicame por qué? ¿Será que están celosos de su gestión sobre Empleo y Paritarias que es mejor que la de ellos?", suelta irónico un ministro que acompañó al actual titular del Ministerio de Trabajo mientras los misiles hipersónicos del Instituto Patria hostigaban al funcionario amigo de Alberto.

En la administración nacional hubo este fin de semana convencimiento de que Cristina Kirchner comprendió (y lo hizo público el viernes con su discurso en el Chaco) que ya no puede arrinconar más con las críticas de su entorno y de los voceros de La Cámpora, incluido su hijo Máximo.

Es más: hasta se animan a desdeñar algunas herramientas que usan funcionarios del riñón cristinista como Roberto Feletti. "Los controles de precios no sirven de nada", remarca el mismo ministro que ha escuchado de boca de Alberto F. un profundo malhumor con el secretario de Comercio Interior.​

Por eso, Alberto dice que su elenco debe atarse a la economía y dejar que "ladren", en relación a dichos como los de "Cuervo" Larroque. Y mantener templanza.

Así se lo pidió el propio Presidente a un vehemente funcionario la semana pasada, cuando el alfil camporista decía que "el Gobierno es nuestro".

Por eso, solo se escucharon voces como la Luis D'Elía y la de Fernando "Chino" Navarro y del incontenible Aníbal Domingo Fernández. El resto calló. Como Santiago Cafiero, antes vocero del Gobierno, pero ahora capitaneando las relaciones internacionales del Gobierno pero en línea con Alberto Fernández casi todo el día.

Así, el Presidente espera que a partir de mayo, la inflación ceda y eso, sumado a números de la producción que le acerca el ministro Matías Kulfas, puedan mostrar una gestión que el cristinismo ya no tenga para fustigar.

Llegado el caso de que esto pudiera suceder, Fernández podría sentarse más adelante a negociar desde un lugar de fuerza con el resto de la coalición gobernante. El mandatario está convencido de que no se romperá el Frente de Todos y que todos, precisamente, necesitan ir juntos a la elección del año próximo.

Pero eso no deja de manifestar enojos varios. Un ministro no ve la hora de discutir con Wado De Pedro: "Si sos el ministro del Interior, tenés que trabajar por la reelección del Presidente", manifiesta en relación al funcionario camporista que luce ropas de canciller al viajar a Israel, España y mostrarse allí, con gobernadores.

Para Alberto F., Cafiero es su hombre en ese rubro y por eso, viajarán juntos a una gira por París, Madrid y Berlín, además de ya planificar la ida a Los Ángeles para la Cumbre de las Américas donde habrá una foto al paso con Joe Biden.

Otro recelo de la Rosada es con Axel Kicillof, a quien le habilitan partidas fuertes para la administración bonaerense, pero a quien ven con mayores chances de ser el candidato presidencial de Cristina Kirchner en 2023. En Balcarce 50, creen que Máximo Kirchner no lo quiere más en la gobernación y que allí apuntan a Martín Insaurralde o al fiel Wado.

Pero el enojo mayor es con Máximo Kirchner, a quien le "facturan" que su último proyecto sobre adelantar el aumento del salario mínimo, no hizo más que beneficiar a sus rivales en la interna: "Si sale ese proyecto de Máximo, lo va a beneficiar al Movimiento Evita. Si el que más planes Potenciar Trabajo tiene es Emilio Pérsico", detallan en relación al poderío que el secretario de la Economía Popular tiene en el ministerio que conduce Juan Zabaleta.

Es que el proyecto de Máximo Kirchner propone adelantar al mes de julio la totalidad de los aumentos del Salario Mínimo Vital y Móvil y sirve de referencia, además, para

la actualización del Seguro de Desempleo, el valor hora para los trabajadores jornalizados; y son tenidos en cuenta para las actualizaciones del programa Potenciar Trabajo y las Becas Progresar.

Pero no todos los enojos son para los rivales cristinistas. Alguien del círculo íntimo del Presidente se ha animado a plantearle la necesidad de que Martín Guzmán hable por los medios y se defienda.

"Su voz tiene que estar en la cancha, no lo podés defender vos y nada más"; escuchó el jefe de Estado sobre el silencio mediático del ministro económico.

Ahora se vienen las audiencias sobre las tarifas y Guzmán deberá lidiar solo con el costo del ajuste tarifario pues los funcionarios del área de Energía -casi todos camporistas- harán mutis por el foro.

Fuente: Clarin

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