El team Alberto y el team Cristina para el "debate de ideas"

POLÍTICA Por Sebastián Iñurrieta
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"Ella habla por ella". Con esa frase en el entorno de Cristina Fernández de Kirchner niegan que apele a una "vocería" para sus reproches a la Casa Rosada de Alberto Fernández, a la que acusan de operaciones en off the record. Sin embargo, a viva voz, hay un contingente de dirigentes cercanos que representan el pensamiento de la vicepresidenta sin necesidad de que ella abra la boca. Hay, en paralelo, un team albertista en formación, con un nivel de virulencia verbal que aumenta a medida que se extiende por la periferia del círculo presidencial. En el medio, hay un sinfín de intermediarios llamados a silencio. 

Con el Presidente y la vicepresidenta que no se hablan desde la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso el 1 de marzo, apenas hay algunos vasos comunicantes que se mantienen activos. Algunos de ellos son parte de improvisadas mesas de negociación que nadie termina de confirmar que hayan sucedido, por falta de avances en las negociaciones para acercar posiciones. Si sucedieron sirvieron para poco, hasta ahora. El "debate de ideas" que reclamó Cristina Kirchner se está dando con declaraciones públicas cruzadas. 

Por el lado cristinista el más beligerante y activo viene siendo Andrés Larroque. Desde los piedrazos al despacho de la vicepresidenta en el Senado, cuando acusó al Gobierno de "parsimonia", comenzó un raid mediático de lanzallamas que terminó apuntado contra la tríada ministerial albertista de Martín Guzmán (Economía), Matías Kulfas (Desarrollo Productivo) y Claudio Moroni (Trabajo), uno que se venía salvando de los reproches públicos este 2022. Fue el prólogo de la acusación de Cristina Kirchner sobre la legitimidad de gestión. 

En segundo lugar, por menos intervenciones públicas, es llamativamente su hijo, Máximo Kirchner. Movió el tablero político todista con su renuncia a la jefatura del bloque del FdT en Diputados y, enseguida, sus dardos fueron más metódicos. Comenzó con la difusión a posteriori, no en directo, de sus discursos en mesas sindicales bonaerenses, invitado como presidente del PJ provincial. Para sus últimas dos actividades, en cambio, usó el streaming. En vivo, desde Baradero primero y luego en Los Todos, lanzó más chicanas y achaques de libre interpretación. "A Néstor y a Cristina nunca les tembló la pera para defender a la gente", sentenció Kirchner el sábado pasado, en supuesta contraposición a Fernández. 

Más inmersas en silencio pero con declaraciones a tener en cuesta aparecen dos mujeres: Juliana Di Tullio, flamante titular del bloque Unidad Ciudadana del Senado; y el diputado Leopoldo Moreau. La bonaerense formó parte de la más reciente avanzada contra el titular de Economía: "No tomó nota de la derrota electoral", le reprochó. 

En llamativo segundo plano está su mano derecha y presidente del Instituto Patria, Oscar Parrilli, que si bien motorizó la queja cristinista contra Horacio Rosatti por la novela del Consejo de la Magistratura, no está incursionando en la interna. Lo mismo la mendocina Anabel Fernández Sagasti.

Por decoro de gestión, y también por propio juego, no están en el barro ni el ministro del Interior Eduardo de Pedro, embarcado ya en una indisimulada campaña; y el gobernador Axel Kicillof. Más allá del primer anillo hay otras voces, pero menos referenciadas con el pensamiento cristinista si bien mantienen charlas con Cristina Kirchner. 

En la vereda de enfrente, con Fernández casi arriba del avión por cuarta vez con destino a Europa desde que asumió, fue Guzmán el vocero presidencial en la interna. El ministro volvió a autoempoderarse este lunes. La anterior ocasión fue cuando dijo que tenía el aval presidencial para dictaminar que quien no estuviera alineado con el rumbo económico podría irse. Nadie se fue ni a nadie le pidieron su renuncia. El segundo en la misma jornada fue el otro aludido, Kulfas."No escribí un libro en contra de Cristina ni de nadie", se defendió a la queja de la vicepresidenta desde Chaco. La portavoz presidencial Gabriela Cerruti, siendo la voz oficial del mandatario, ha esquivado las preguntas sobre la interna todista en sus conferencias de prensa.

Diplomático, el ministro de Desarrollo Territorial y actual vicepresidente del Instituto Patria, Jorge Ferraresi, trata de poner paños fríos pero está, hoy, más cerca del albertismo que del despacho del Senado. Y por fuera, hay un anillo periférico: desde Agustín Rossi, un virtual ministro sin cartera aún, pasando por Fernando Navarro de Jefatura de Gabinete, el diputado Eduardo Valdés y hasta Luis D' Elía.

Fuente: letrap.com.ar

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