Crece el riesgo de que la inflación en 70% ingrese en otra dimensión

ECONOMÍA Por Daniel Fernández Canedo
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Frente a la carrera inflacionaria no se perciben aún diques de contención por lo que una aceleración de la suba de precios forma parte del tablero de control del gobierno y las empresas. 

Excluyendo a algunos economistas del kirchnerismo para os que el déficit fiscal, el aumento del gasto público y el de la emisión monetaria son argumentos suficientes para explicar el fogonazo inflacionario que vive la Argentina, la preocupación del resto va en ascenso.

Aún con matices, pero coincidiendo en que sin convicción política de la ventaja de reducir la inflación ningún plan resultaría exitoso, los economistas no K coinciden en que son necesarios cuatro elementos:

Tener equilibrio fiscal.
No emitir pesos para financiar el déficit del Tesoro.
Mantener estabilizado al dólar. 
Eliminar la indexación.
Si esa fuese una hoja de ruta de consenso, el Gobierno tendría dificultades para explicar su accionar a pesar de que el ministro Martín Guzmán repite con criterio la necesidad de tranquilizar la expectativa sobre la marcha de la economía.

Empezando de atrás hacia adelante es claro que el gobierno, lejos de desindexar, está en plena campaña indexatoria o de compensación de ingresos, tanto en lo referido a la convalidación de incrementos salariales de 60%, con hasta siete cláusulas de revisión para el año en curso sino, como en lo que respecta al otorgamiento de bonos a jubilados, pensionados y beneficiarios de planes sociales para compensarlos por el fogonazo inflacionario que implica el 23,1% de aumento del costo de vida en el primer cuatrimestre del año.

El economista Carlos Melconian alertó sobre el tema en el encuentro Democracia y Desarrollo organizado por Clarín al decir: "Cuidado con dar demasiados incentivos y derechos adquiridos en planes y emisión", puso el foco en un punto sensible del momento actual y de lo que se considera el tiempo de la transición hasta el próximo gobierno.

Por el lado de la emisión, un tema a seguir es qué está haciendo la gente con los pesos ante la imposibilidad de que la tasa de interés de un plazo fijo lo compense frente a la inflación.

El Banco Central fijó la tasa de referencia en 49% anual que efectiva es 61,77%, pero corre de atrás a la inflación y el mismo resultado se traslada a los depositantes de plazo fijo a lo que les ofrecen 48% anual.

El Central podría subir más las tasas (arrancó el año en 38%) para alentar a los tenedores de pesos a no comprar dólares, pero hoy se encuentra con un problema adicional que destacó un informe de Quantum, la consultora de Daniel Marx, sobre el desafío de la caída de la demanda de pesos.

Sostiene: "Llevar las tasas reales al terreno positivo tiene impacto en los intereses que paga por los saldos esterilizados vía Letras de Liquidez, Notas y pases". Y agrega que en lo que val del año el "principal" factor de expansión de la base monetaria es la cuenta de intereses de esos instrumentos.

En otras palabras, Miguel Pesce se resiste a subir la tasa porque hacerlo implicaría tirarse un tiro en el pie. Tasas más altas implica aumentar la deuda en pesos que se genera para tratar de evitar una mayor expansión monetaria. El Central transita un sendero estrecho, además de la ralentización de las liquidaciones de exportaciones de granos.

Alerta por los incentivos al consumo y por la caída de la demanda de pesos (la gente busca desprenderse rápido de la plata buscando productos o monedas que puedan servir como reserva de valor) constituyen un llamado da atención sobre el proceso de indexación en marcha.

En un trabajo para sus clientes, Abeceb marca cuatro hechos sobre el contexto en que se mueve el oficialismo:

Una nueva propuesta de moratoria previsional.
La Provincia de Buenos Aires acordó aumentos de 60% en los salarios provinciales cuando sus finanzas "dependen críticamente" de las transferencias del Tesoro Nacional.
El desorden que generó en la política de ingresos del sector privado el aplauso de Cristina Kirchner al aumento de 60% en las paritarias privadas y el impulso de Máximo Kirchner para adelantar el cronograma de suba del salario mínimo.
El cuarto punto es el desorden tarifario con funcionarios kirchneristas faltando a las audiencias públicas de los aumentos de las tarifas de luz y gas para bajar los subsidios.
Concluye la consultora en que en el primer trimestre los subsidios representaron "$420.000 millones, el 75% del total del déficit fiscal permitido por las metas con el FMI en los primeros seis meses del programa".

Si el equilibrio fiscal es una condición necesaria en el intento de bajar la inflación, hay datos y comportamientos de las últimas semanas que no permiten ser optimistas.

De hecho, el último relevamiento de precios de Marina Dal Poggetto, de EcoGo, muestra que en la variación del rubro alimentos y bebidas en la segunda semana de mayo tuvo un aumento de 2%, la mayor variación semanal en siete semanas.

Para Dal Poggetto, el costo de vida de mayo subirá 5,3%, una marca que no deja margen para el festejo.

Fuente: Clarin

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