Schiaretti esta vez está decidido a ser un jugador de peso en el armado de un frente nacional

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Cree que no hay retorno en la relación entre el Presidente y la vice y le quedó clavada la espina de 2019, cuando por algún motivo decidió que no era el momento de jugársela. Quienes conocen a Juan Schiaretti esta vez lo ven decidido a ser un jugador de peso en el armado de un frente nacional, en parte por los crujidos que se escuchan desde lejos en el Frente de Todos y donde nadie puede ni quiere disimular las abismales diferencias que los separan. Es más, desde los dos bandos hacen lo imposible para que todos se enteren de que la grieta es cada vez más profunda y que podría influir en los resultados del 2023. Se sabe: una eventual derrota deberá tener padre -o madre-.
 
“Lo veo bien al Gringo, está más decidido a participar porque ve que así como está, el país no tiene salida”, dijo un ministro que asistió al almuerzo en el que participaron más de 350 empresarios y buena parte del arco político local.
 
¿Cuánto influye en la proyección nacional de Schiaretti lo que sucedió en 2019? “No puede pasar lo mismo”, dicen cerca del gobernador. En mayo de 2019, Schiaretti arrasó en las elecciones logrando un rotundo 57% de los votos pero nada de lo que el Círculo Rojo esperaba sucedió. Muy por el contrario: dos días después del triunfo, en vez de convocar a una alternativa nacional que rompiera la polarización entre Macri y Cristina, se alejó del escenario nacional. El combo “sorpresa mayúscula” se completó cuando seis días después, CFK anunció la candidatura presidencial de Alberto Fernández y el efecto Córdoba quedó consumido en tiempo récord.

El periodista Diego Genoud en su libro ‘El peronismo de Cristina’, lo explicó así: sin Schiaretti en la escena nacional, “el cordobesismo seguiría siendo un fenómeno excepcional: vigoroso y efectivo pero irremediablemente acotado a su territorio de origen”. Hoy, el objetivo parece ser otro: “Hay que traspolar el modelo Córdoba a todo el país”, dijo el intendente Martín Llaryora luego de la presentación del gobernador en la Mediterránea. 

El deseo del Círculo Rojo. Hacia adelante, por ahora todo es difuso, aunque Schiaretti ya sabe con quién no quiere aventurarse a diagramar un esquema que se ubique por encima de la grieta: lo dijo el martes, en el ciclo “Democracia y Desarrollo”, organizado por Clarín en el Malba.

Allí formó parte de un panel donde también participaron el presidente de la Corte, Carlos Rossatti, y el jefe de Gabinete Juan Manzur: “El Frente de Todos y Juntos por el Cambio tienen una mirada centralista y poco federal. Hay que generar algo superador”.

Sin embargo, en las mesas del Holiday Inn los empresarios se animaron a pensar en el escenario que les gustaría transitar en el 2023: la fórmula tiene que ser Larreta-Schiaretti, dijeron varios en estricto off.
Sin embargo, se sabe que en política dos más dos no siempre es cuatro. En su discurso, el gobernador cargó duro con el reparto de subsidios y Amba resultó el epicentro de las críticas más duras. Aunque convencido de las desigualdades, los dardos apuntan más a la Casa Rosada que a Parque Patricios (el barrio donde funciona la sede del gobierno porteño). ¿A qué avenida se puede sumar Schiaretti?

“Con Alberto nunca hará nada, menos con Cristina y con Milei no hay chances. Solo no puede y Macri es una incógnita, aunque para nosotros ya fue. Hay que ver qué pasa con los radicales y Pichetto, pero el tema es cómo se arma ese espacio con Rodríguez Larreta. No parece fácil”, dijo un empresario que sigue muy de cerca los vaivenes políticos de cara al 2023.

Por ahora, Schiaretti seguirá moviendo fichas en el tablero nacional. Sus viajes a Buenos Aires serán más recurrentes y seguirá apelando a un discurso con epicentro en lo federal y las desigualdades actuales en el reparto de los ingresos del Estado.

La incógnita, por un largo tiempo, continuará por saber con quién y cómo jugará el mandatario cuando el 2023 esté más cerca y se acerque la hora de las definiciones. “Hoy está todo raro. En todos los partidos hay internas y recién se están acomodando, muchos a los codazos. Si me apuras, te digo que puede pasar cualquier cosa. Por eso conviene esperar. Lo que hoy parece imposible, mañana se puede concretar. Eso sí: nadie se va a quedar quieto”, decía uno de los políticos más experimentados que participaron en el almuerzo de la Mediterránea. Razón no le falta. El final de esta película, el 10 de diciembre de 2023, está lejos. Y nadie se anima a pronosticar cómo será.

Con información de Perfil Córdoba, sobre una nota de Diego Caniglia

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