El ¿último? sermón de Poli, cocinado en soledad con el espíritu de Bergoglio

POLÍTICA Por Guillerrmo Villareal
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A Dios rogando y con el papa dando. Tras dos años de mirarlo por TV, Alberto Fernández fue por primera vez a la catedral para el tedeum por el 25 de Mayo y escuchó en vivo y en directo el texto que el primado argentino cocinó a fuego lento en la soledad de su departamento de Rivadavia 415, condimentándolo con un poco de esas referencias históricas que tanto le gustan y el picante social de los documentos de su antecesor Jorge Bergoglio.

El sermón del purpurado ya estaba listo en el fin de semana, fuera o no fuera el Presidente, dado que, al mejor estilo del matrimonio Kirchner, había preferido irse al frío antártico –idea que después se congeló- antes de tener que escuchar un sermón habitualmente moderado del jefe de la Iglesia porteña. Una movida atribuida, sin embargo, al enojo del albertismo por lo que se interpretó como “diferencias” del papa Francisco en medio de la interna del Frente de Todos (FdT), al no recibir al canciller Santiago Cafiero, pero sí a Eduardo de Pedro y a Jorge Capitanich, los “bendecidos” de Cristina Fernández.

 En lo que pudo ser su último tedeum como arzobispo de Buenos Aires, si se confirman las versiones de su jubilación automática en diciembre como consecuencia de la auditoría vaticana por desmanejos inmobiliarios de la curia porteña, Poli no puso incómodo al primer mandatario y su Gabinete presentes en el templo porteño, al tomar nota del llamado a la unidad y a “centrarse en la gente” que hizo el Presidente antes de entrar, y al no apartarse de su estilo discursivo moderado, exhortando a volver la mirada a la raíces de la argentinidad y sobre la base de la parábola evangélica del buen samaritano y la encíclica Fratelli tutti del pontífice.

Apenas una frase, hablando a título personal y no en nombre de la Iglesia, cuando se refería a la fraternidad y la amistad social, se interpretó como una alusión a la interna de la coalición gobernante con Fernández y CFK en los extremos y sin hablarse: "En medio de las tensiones que parecen repetir crueles enfrentamientos, el papa nos dice con sus gestos de buen samaritano que la existencia de cada uno de nosotros está ligada a la de los demás, la vida no es tiempo que pasa, sino tiempo de encuentro", recordó citando el documento pontificio.

Insistiendo en la prédica evangélica, a la que calificó de “ícono iluminador” en un contexto mundial que “duele”, el purpurado porteño enfatizó: “Ante tanto dolor y tanta herida, la única salida es ser como el buen samaritano, toda otra opción termina al lado de los salteadores o de los que pasan de largo. En nombre de la fraternidad humana que abraza a todos los hombres, nos anima a pensar y gestar una sociedad más abierta".

"No hay vida cuando pretendemos pertenecer a nosotros mismos y vivir como islas. En estas actitudes prevalece la muerte", advirtió, y trazó una suerte de sugerencia de gestión de la crisis social: "Cuando el pan falta en tantas familias es cuando más tenemos que pensar en nuestro prójimo y sus necesidades básicas: educación, salud, justicia", planteó el cardenal Poli.

Un síntoma de que las relaciones entre Fernández y Bergoglio no pasan por su mejor momento fue que, esta vez, la Casa Rosada no hizo público el habitual y protocolar saludo papal al Presidente y a los argentinos por la fecha patria; tal vez para que ninguna frase dé lugar a interpretaciones antojadizas que después habría que intentar amortiguar. En este mismo sentido, llamó la atención que el pontífice hiciera notar que había compatriotas en la audiencia general de este miércoles en la plaza San Pedro, del Vaticano, con banderas y un cartel con la leyenda: “Viva la Patria”; a los que saludó de modo especial y lo trasladó para “todo el pueblo argentino”.

No fue casual tampoco que Cáritas Argentina haga coincidir la fecha del tedeum con el lanzamiento de colecta anual 2022, prevista para el 11 y 12 de junio próximos, y con un reclamo puntual de “decisiones urgentes” para disminuir la pobreza y la indigencia en el país. Tampoco que la Acción Católica Argentina, la institución laical más representativa, subrayara índices alarmantes de la realidad social en su mensaje por el aniversario de Revolución de Mayo: “Hoy nos interpela a superar la pobreza estructural en una Argentina que duele, en el 50% de los hermanos y hermanas que la viven todos los días en sus vidas, en el 64% de la infancia en situación de vulnerabilidad y en el 72,9% de trabajadores marginales”.

Fuente: letrap.com.ar

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