El eterno "ni" de Juan Schiaretti

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El gobernador cordobés Juan Schiaretti, quien ya no tiene posibilidad de reelección en la provincia, concentra cada vez más la atención de distintos sectores políticos que buscan tenerlo como aliado. Ni en la campaña electoral de Alberto Fernández se acercó al Frente de Todos y aunque hay funcionarios nacionales que no lo cuentan como “peronistas”, algunos de sus colegas lo “sondean” buscando sumarlo en algunos temas. Los referentes de Juntos por el Cambio (JxC), públicamente dicen que no habrá alianza pero, algunos, se le acercan. Hasta ahora solo se mostró con “antigrieta” como Rogelio Frigerio, Juan Manuel Urtubey, Florencio Randazzo y Emilio Monzó. Fue muy comentada su participación protagónica en una cena que organizó Monzó en la casa de Urtubey en Buenos Aires, donde Schiaretti fue el más escuchado.

La estrategia decidida por el momento es mantener las “buenas relaciones con todos” pero “no prestarse a nada”. Esa es la definición. Cuando se refieren a mantener los contactos incluyen a dirigentes de diferentes fuerzas; en los últimos dos meses pasaron por su despacho en Córdoba desde el chaqueño Jorge Capitanich a Facundo Manes, incluyendo a Ricardo Quintela, Gerardo Morales, un viaje con el santafesino Omar Perotti y comunicaciones con Horacio Rodríguez Larreta y Miguel Ángel Pichetto.

En Animales Sueltos, el programa de América, Randazzo sugirió que el cordobés podría ser candidato a presidente por el sector que busca hacerse un espacio en medio de la grieta. Es una idea que alientan varios, pero que en general chocan con el silencio del cordobés.

Parte de la biblia de Schiaretti es no dar entrevistas. No habla con la prensa, salvo declaraciones al paso y sus definiciones las hace en discursos públicos. Y, aunque levantó notablemente el perfil en los últimos meses, nunca se refirió a sus planes a futuro.

Desde su círculo íntimo aseguran que su objetivo es contribuir a un “armado nacional transversal”. Rechazan terminantemente que pueda acompañar a un candidato de JxC. “Soy peronista”, responde Schiaretti cuando se le pregunta por esa posibilidad que, incluso, ya se barajó cuando Mauricio Macri -con quien tenía buena relación institucional y personal- decidió ir por la reelección.

Hoy la principal preocupación y meta de Schiaretti es retener la gobernación de Córdoba en 2023 ya que se trata de un distrito clave con resultado de trascendencia nacional. Ese es un punto que obliga a los referentes de JxC a definirse. Patricia Bullrich, quien apoya a Luis Juez, rechaza cualquier tipo de acercamiento; Rodríguez Larreta en público dice que no habrá alianza pero hay contactos en privado; Manes y Morales están más dispuestos a una sociedad ampliada.

En paralelo a la apuesta de fortalecerse localmente, hay un esfuerzo por cruzar los límites de Córdoba y tener más presencia nacional. “Mientras más sume, mejor será cualquier negociación que encare”, deslizan a su alrededor.

Sus más íntimos enfatizan que seguirán trabajando en el Congreso para lograr imponer en la agenda algunos temas que, entienden, deben estar “por encima de la grieta, no podemos seguir replicando esa lógica porque la gente está harta”. Ya la idea de la “avenida del medio” la intentó Schiaretti en 2019, cuando finalmente Pichetto y Sergio Massa se fueron, uno con Macri y el otro con Fernández y se desarmó el “peronismo federal”.

Aseguran que la única decisión tomada por el cordobés es “ser parte de algo serio”. Si no logra avanzar en esa construcción junto a otros referentes, podría inclinarse por una candidatura para el Congreso. “Todo se va a decantar el año que viene; ahora es muy pronto. Hay mucha espuma”, repiten.

El gobernador también retomó una agenda internacional; estuvo en Kuwait con Omar Perotti (su socio en varios posicionamientos internos y externos), donde consiguieron financiamiento para el acueducto Paraná-Córdoba. También viajó al País Vasco con empresarios en una misión comercial y en Madrid, después, firmó un acuerdo con el Deutsche Bank de España por US$ 32 millones para financiar infraestructura. El crédito no requiere autorización de Nación y es uno de los pocos conseguidos por una provincia ante una entidad privada en un período de inestabilidad macroeconómica del país.

Fuente: La Nación. sobre una nota de la periodista Gabriela Origlia

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