Hay quienes están dispuestos a sumar a Schiaretti a Jx C

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Con picantes proclamas, enraizadas en históricos reclamos que los municipios alejados de la capital realizan a las administraciones provinciales, Pedro Dellarossa sigue recorriendo Córdoba como precandidato a gobernador por el PRO. Último en anotarse para tal carrera, el intendente de Marcos Juárez, que no puede reelegir, pide que para las definiciones futuras se consideren dos atributos especialmente mencionados en períodos de construcción de fórmulas. Por un lado, la administración propiamente dicha. Por otro lado, el manejo de la territorialidad como llave para conocer “las necesidades de los ciudadanos”.

 
La pretensión emula planteos realizados por jefes comunales de otras fuerzas, en particular radicales, que desde hace años piden un lugar en la conducción de la UCR. La mirada federalista, tan reclamada a las administraciones nacionales, suele flaquear también en el “interior” mediterráneo.

Gestión y roce diario, remarca Dellarossa, han caracterizado sus ocho años de gobierno en una de las ubérrimas ciudades del sudeste provincial. Su mandato comenzó en 2014 y para muchos constituye el “kilómetro cero” del trayecto realizado por Juntos por el Cambio (JxC)

 
De pasado vecinalista, parte de la alianza que impulsara al delasotista Eduardo Avalle entre 2006 y 2014, el ingeniero aceptó la propuesta de Mauricio Macri y encabezó una versión local de la coalición entre los partidos amarillo y rojiblanco. Reelecto en 2018, ha mantenido una de las dos administraciones municipales enteramente PRO. La otra es Villa Allende, donde María Teresa Riu-Cazaux De Vélez ha reemplazado al fallecido Eduardo “Gato” Romero.

“Mantengo mi postulación, con o sin apoyo. El PRO necesita un referente provincial y soy el único a la altura. Soy el único candidato que tiene Juntos por el Cambio fuera de la capital provincial. Tengo derecho a plantarme”, afirma el intendente.

De inmediato, marca diferencias tanto con las otras figuras amarillas que se postulan para la Casa de Gobierno, como Laura Rodríguez Machado y Gustavo Santos, como con las de otras fuerzas integrantes de la alianza. “Ninguno ha sido gobernador o tiene vasta experiencia en gestión pública. Yo sí. Basta y sobra con ver la gestión en mi ciudad, que ha sido muy exitosa.”, destaca.

 
 “Los intendentes somos los más aptos para para gestionar, sobre todo a otro nivel. Somos distintos a quienes legislan, por ejemplo, que no tienen el roce diario con las necesidades de los ciudadanos”, amplía.

De cualquier manera, reconoce que no está dispuesto a forzar situaciones conflictivas al interior de una entente que, aún sin conformación formal de cara a 2023, tiene dos nombres en la pole: Luis Juez y Rodrigo de Loredo.

 

“No soy internista. Me alejo de eso. Prefiero que todos los partidos consensuemos un mismo candidato. Mi ambición es sana. Quiero estar, pero siempre es mejor el consenso. Tenemos que confiar entre todos.”, afirma.

 
Guiño a Juan
Pese a la correspondencia al pedido cursado años atrás, el dirigente marcosjuarense no hace explícita una preferencia por el expresidente Macri. Tampoco se inclina por las otras opciones presidenciables del PRO, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. “Los tres tienen una misma visión del país. Defienden los mismos valores constitutivos: república, democracia, federalismo. Con distintos pensamientos, quieren llegar a un mismo destino”, explica.

 

En términos generales, cree que esa visión de país presenta similitudes con la del gobernador Juan Schiaretti, con quien tiene “una muy buena relación”. En consecuencia, considera beneficiosa una eventual alianza electoral a nivel nacional. “No la veo mal. Al contrario. Coincidimos en la necesidad de un proceso republicano, federal, abierto al mundo, que priorice un modelo productivo, con un estado eficiente, no uno pesado y dadivoso”, explica.

 
Aunque su nombre haya sonado como integrante de un eventual gobierno en el Panal de Martín Llaryora, el elegido por Hacemos por Córdoba, Dellarossa ratifica su pertenencia al PRO y sostiene que quiere ser el candidato de la fuerza opositora.

 

En su horizonte anhelado contempla una gran coalición de centroderecha que logre dejar de lado un antitético modelo “populista, ya terminado, que aún sostiene el kirchnerismo”. Esa coalición, cree, difícilmente contemple posiciones extremas como las de Javier Milei. “Necesitamos políticas de Estado comunes,. Es difícil que alguien que tiene un pensamiento extremo quiera girar al centro”, concluye.

 

Por último, vaticina un triunfo de JxC en su ciudad en los comicios que se celebrarán en septiembre próximo, en la disputa más importante de 2022. Primero, deberá resolverse la puja entre las dos candidatas amarillas a sucederlo, Verónica Crescenti, secretaria de Salud, y Sara Majorel, presidenta del Concejo Deliberante.

 

"Vamos a ganar. Me voy a involucrar personalmente. En las elecciones del pasado año JxC sacó el 57% de los votos. La gente no va a inclinarse por otra opción. Mucho menos por el peronismo, que lleva candidatos K, aunque se digan schiarettistas", afirma.

 
 Con información de Letra P, sobre una nota del periodista Luis ZEGARRA

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