Avión bajo sospecha: la Argentina conocía desde hace once años los vínculos de Conviasa con Hezbollah

ACTUALIDAD Por Hernán Cappiello
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“La aerolínea venezolana Conviasa realiza vuelos regulares entre Caracas, Damasco y Teherán. Las redes del Hezbollah utilizan esos vuelos y otros para transportar operarios, reclutas y cargas dentro y fuera de la región”. El párrafo no fue escrito en las últimas semanas, a raíz del incidente desatado por el avión con tripulación venezolana e iraní secuestrado en Ezeiza: la advertencia es de 2011 y fue incluida en el expediente de la causa AMIA. En otras palabras, desde hace once años la Argentina estaba al tanto que Conviasa, la aerolínea venezolana dueña del avión bajo sospecha de Emtrasur, era vinculada por los Estados Unidos con la organización terrorista Hezbollah. 

El párrafo señalado está incluido en las miles de fojas de la causa judicial por el atentado contra la AMIA y su autor es Roger Noriega, exembajador ante la Organización de los Estados Americanos y exsubsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental durante la presidencia de George W. Bush. Noriega compareció el 7 de junio de 2011 en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos y explicó ante el Subcomité de Contraterrorismo e Inteligencia, del Comité de Seguridad Nacional, el grado de penetración de Hezbollah en América Latina y sus modus operandi.

Noriega dijo en 2011 que debido al “respaldo oficial de algunos gobiernos en América Latina (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y otros) y a la renuencia de otros a reconocer la amenaza, prevemos que la presencia del Hezbollah será más activa y letal en los próximos años”. La advertencia volvió a activarse el 6 de junio pasado, con el aterrizaje del avión de Conviasa con tripulación iraní y venezolana, en un vuelo civil de carga como los que el FBI describe que se utilizaron para transportar armas y combatientes del Hezbollah, cuando la aeronave estaba a nombre de Mahan Air.

El FBI le informó a la justicia argentina hace 10 días que “Oeshm Fars Air –la empresa que anteriormente era dueña de la aeronave– opera vuelos de carga bajo cobertura civil para la Fuerza Quds y el IRGC (el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán) y los utiliza para contrabandear armas y equipos sensibles de Irán a Siria de forma regular, entre otras cosas, y que esta actividad es parte de los esfuerzos de Irán para establecer presencia militar en todo el mundo”.

El 5 de setiembre de 2010 hubo en Buenos Aires una reunión reservada entre Noriega y Nisman, durante un seminario sobre la penetración de Irán en América Latina, coorganizado por la DAIA, el Congreso Judío Latinoamericano y la Internacional Israel Allies Caucus Foundation, donde intercambiaron información. Las crónicas de la época mencionaban que esa información que traía Noriega era “novedosa”.

En la Argentina, la Corte Suprema de Justicia determinó que el atentado terrorista contra la embajada de Israel de 1992 fue cometido por el Hezbollah y a la misma conclusión llegó la fiscalía especial que investiga el ataque a la AMIA. En ambas causas estuvo con pedido captura internacional Imad Moughnieh, jefe del servicio exterior del Hezbollah y supuestamente abatido en un ataque del Mossad. También tiene pedido de detención Mohsen Rezai, comandante de los Guardianes de la Revolución, y Ahmad Vahidi, entonces comandante de la Fuerza Quds.

Justamente, el FBI le informó al juez federal Federico Villena que el piloto del avión venezolano, Gholamreza Ghasemi, es CEO y miembro del consejo de administración de Oeshm Fars Air y, que la empresa fue sancionada por el Tesoro de los Estados Unidos en 2019, acusado de tener participación directa en la actividad terrorista y asistir a la Fuerza Quds. Señala el informe que Oeshm Fars Air opera vuelos de carga bajo cobertura civil para la Fuerza Quds y el Cuerpo de Guardia Revolucionaria Iraní y que ambos equipan a Hezbollah con armas y componentes militares avanzados.

Explicó el fiscal Nisman en su dictamen que el ataque a la embajada de Israel en marzo de 1992 se produjo en represalia por que el 17 de febrero de 1992 un comando israelí asesinó al entonces secretario General del Hezbollah, Jeque Abbas Musav, y que el ataque a la AMIA ocurrió por la decisión de discontinuar la transferencia de tecnología nuclear de Argentina a Irán.

El embajador Noriega mencionó en el Congreso de Estados Unidos que “Hezbollah actúa como representante de las Fuerzas Quds, de la Guardia Revolucionaria de Irán”. Dijo en ese momento que esa organización “recibe el respaldo del régimen del líder venezolano Hugo Chávez”. Noriega advirtió al parlamento que Rabbani manejaba la red terrorista de la Fuerza Quds, paralela al Hezbollah.

“La aparente enfermedad terminal del dictador venezolano Hugo Chávez –dijo Noriega en 2011, un año antes de la muerte de Chávez– podrá reducir el riesgoso respaldo del país al Hezbollah. Lamentablemente la red de terrorismo ha hecho metástasis en las Américas y nuestra investigación indica que el objetivo más tentador de la región para Hezbollah es Brasil, una de las diez principales economías del mundo, con más de un millón de musulmanes”.

Nisman, en su dictamen de 2013, explica que en la zona de la Triple Frontera y Paraguay –último destino del avión de Emtrasur– “se verificaron acciones emparentadas con ciertos aspectos de las bases de inteligencia iraní, como el financiamiento de organizaciones terroristas y la presencia de miembros del Hezbollah, quienes ejercían el comercio legal, sólo como fachada para ocultar sus actividades ilegales. Existen indicios de que la actividad relatada continúa produciéndose”, escribió Nisman hace nueve años.

Fuente: La Nacion

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