Manes-Schiaretti parece que va en serio y complican a Llaryora

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De la misma manera que el gobernador Juan Schiaretti pretende sobrevolar la grieta, los representantes del Gobierno nacional en Córdoba buscan hacer lo mismo con la interna entre albertistas y cristinistas. En los últimos días, tanto aquellos sectores que responden al presidente Alberto Fernández, al igual que quienes tienen línea directa con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, buscaron evitar la tensión de los dos socios mayoritarios del Gobierno.

El exsenador nacional Carlos Caserio y los diputados Gabriela Estévez y Eduardo Fernández se mostraron juntos en una actividad por los créditos Procrear el lunes pasado y trataron así enviar un mensaje de unidad.

"No hay posibilidad de dividirnos porque en Córdoba para nosotros siempre fue más complejo", reconoció a LPO una persona que formó parte de la reunión del lunes, mientras que otro que estuvo en el mismo encuentro reconoció a este medio que "el Frente de Todos en Córdoba está en pleno proceso de reorganización".

Sin embargo, en los últimos días la fuerte versión de un acercamiento concreto entre el gobernador Schiaretti y los diputados nacionales Facundo Manes y Emilio Monzó que adelantó LPO, puso al kirchnerismo cordobés a rediscutir la hoja de ruta 2023.

Porque, mientras hay sectores radicalizados que impulsan la necesidad de la lista propia en la elección provincial para recuperar bancas en la Unicameral; hay facciones del albertismo y el cristinismo que habían empezado a dialogar con el intendente Martín Llaryora para el año que viene. Quien, en un escenario de paridad frente a la lista de Juntos, privilegiará un acuerdo para que no haya lista peronista por fuera el año próximo. Hipótesis que el schiarettismo rechaza de manera contundente.

Esta tarde se produjo una reunión en las oficinas del Banco Nación encabezada por Caserio, quien actualmente es vicepresidente de la entidad. Y allí arribaron intendentes como Federico Alesandri (Embalse), Rubén Ovelar (La Cumbre) o Fabián Francioni (Leones); además de los legisladores provinciales Mariana Caserio y Miguel Maldonado; la titular del Pami en Córdoba, Olga Riutort; y sindicalistas como Juan Monserrat (Uepc) e Ilda Bustos (Gráficos).

Foto con la que Caserio busca muscular de cara a lo que viene, y sabiendo que no estará en la carrera provincial el propio Schiaretti, con quien mantiene profundas diferencias desde el 2019 cuando decidió enrolarse en el albertismo. Ahora, con la sucesión en manos de Llaryora, tanto en el sector que encabeza el exsenador, como así también desde La Cámpora cordobesa con Estévez al frente, habían empezado las conversaciones. Diálogo que se podría ver condicionado si avanza un acuerdo de Schiaretti con Manes y Monzó.

"Siempre interpreté, antes y después de las Legislativas 2021, que la decisión de Schiaretti iba para otro lado", suele repetir Caserio en su entorno. Una persona que formó parte del encuentro de esta tarde reconoció a este sitio que la reunión no fue en respuesta a la reaparición de Schiaretti, y sostienen: "no somos rupturistas".

"Hay una realidad objetiva, somos peronistas y peleamos desde adentro. Si ellos nos necesitan, estamos dispuestos a hablar, pero no vamos a ir nosotros a golpear la puerta. Aparte, en el 2019 no hubo lista provincial porque el contexto no daba para hacerlo, ahora es distinto", reconoció uno de los presentes esta tarde.

Asimismo, el cristinismo cordobés ratificó que en los próximos días "puede haber un hecho político de impacto en Córdoba" y reconocen que "hoy la foto es con lista propia. Aunque todo puede cambiar en un año".

Dentro de los referentes nacionales en Córdoba, el otro actor es el intendente de Villa María, Martin Gill. Con quien el propio Caserio mantiene diferencias en el manejo de los intendentes, al punto que cada uno comanda un grupo distinto de jefes comunales; y es lo que hace creer al schiarettismo y al llaryorismo que la pelea de los albertistas es "por quién arma mejor el combo", como lo señaló una persona al tanto del vínculo entre el gobernador y el intendente.

"Saben que en las listas es muy difícil, puede haber acuerdos posteriores. Pero antes, es difícil", promesa que los propios albertistas ponen en duda. "El de Llaryora, como el de Schiaretti, es un peronismo republicano y federal", advirtió un llaryorista puro.

De todas maneras, si no hay acuerdo antes la carta con la que amagan los albertistas es que la treintena de intendentes que les responden despeguen la elección. "Podemos votar todos en la primera parte del año, lejos de la provincial y la nacional", avisan aquellos que piden representatividad propia en la mesa Provincia-Municipios.

"Gill cree que no hay otro modo de funcionar si no es con unidad, pero ellos están hablando con Manes. Entonces, es ridículo. En nuestro grupo no hay desesperación por candidaturas", dijo una dirigente que estuvo en la reunión de hoy en el Nación y agregó: "a Llaryora como candidato le gustaría ir todos juntos, pero depende de la estrategia nacional de Schiaretti. Es el líder y se hace lo que él dice".

Todo esto, mientras apelan al juego de necesidades, trasladan la presión a la relación de Schiaretti con Llaryora, y desafían: "esto puede dejar en claro que el poder lo sigue teniendo el gobernador".

Fuente: LPO, sobre una nota de Gabriel SILVA

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