Ajuste versus ‘plata en la calle’, el debate que marcará el pulso del Frente de Todos

POLÍTICA Por Rosario Ayerdi*
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Mientras los tres socios del Frente de Todos lanzaron la orden a su tropa de imitar el silencio impartido desde lo más alto de la alianza para ponerle un freno a la crisis interna, la próxima discusión se topa con el equilibrio fiscal anunciado y la frase “no vamos a gastar más de lo que tenemos”, que aún resuena en el oficialismo después de la conferencia de Silvina Batakis. En este debate se juegan la próxima elección. 

La ministra y su equipo llevan casi dos semanas buscando la manera de ordenar las cuentas. En charlas informales se reconoce la necesidad de un “ajuste”, pero oficialmente se habla de “equilibrio”. Más allá de su denominación, los primeros anuncios de Batakis entran en pugna con la necesidad de un oficialismo al que le queda un año para aliviar la economía del votante que le exige estar mejor que a fines de 2019, cuando Mauricio Macri dejó el gobierno. 

Dólares en el Central y pesos en la calle”, dice Sergio Massa sin ocultar la necesidad de llevar al Gobierno hacia ese camino del que hoy está lejos. Dice que es la  fórmula para ganar la elección. La unidad dejó de alcanzar hace tiempo. Ahora hay que buscar una reversión del “plan platita” que generó tanta polémica en la elección de 2021, aunque tampoco haya alcanzado. CFK coincide. 

¿El Gobierno puede ganar los comicios presidenciales? Las voces en el oficialismo son dispares. Van desde que las elecciones del próximo año están perdidas, pasando por los que aseguran que aún hay tiempo para cambiar las expectativas de la gente, hasta los que dicen que es momento de concentrar la fuerza en el territorio bonaerense que no volverán a entregar. 

Las voces más pesimistas llegan desde el Frente Renovador, aunque se arenga a sus militantes a continuar dentro del FdT. Nadie se puede mover, no solo porque su líder tiene atado su futuro al funcionamiento de la alianza, sino también porque no es momento de perder cajas políticas y la vitrina de la gestión para competir. En cambio, los más optimistas son los que hoy están alrededor de Alberto Fernández y el propio Presidente, sea o no candidato a reelegir. 

Los que ya apuntan a la provincia de Buenos Aires son los kirchneristas. Aunque cuidado: hay quienes se entusiasman con una radicalización del escenario electoral y con la figura de CFK como candidata. También se imaginan a un Mauricio Macri compitiendo, algo que les da la posibilidad de pensar que aún se puede triunfar en una presidencial. Un escenario distinto al que calculan en la oposición dirigentes como Horacio Rodríguez Larreta, quien no se incomoda con la aparición del ex presidente. Cree razonables sus movimientos, ya que necesita llegar con volumen político y poder a la  discusión de las candidaturas del PRO, pero estima que llegado el momento no peleará por ser él quien encabece la boleta presidencial del espacio.  

Camino a 2023. Para llegar a la elección, el Frente de Todos debe aún atravesar poco más de un año de gestión. Y esta es la próxima discusión que acordaron dar Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa una vez que Batakis y su equipo atiendan las urgencias. Entre lo poco que trasciende de las conversaciones que mantuvieron en las últimas semanas, la economía es el único tema que se pone en discusión. En el oficialismo admiten un avance en la posición del Presidente, que hasta hace un mes se negaba a abrir el diálogo por el rumbo que debía tomar su gobierno y se encerraba en la quinta de Olivos los fines de semana con Martín Guzmán para decidir las medidas. Fue en ese momento en el que la vicepresidenta y el titular de la Cámara de Diputados comenzaron a “gobernar” desde el Congreso con proyectos económicos que incomodaban al Ejecutivo.

Aseguran que esa etapa se terminó con la renuncia de Guzmán, el diálogo abierto entre los tres socios y una ministra que habla también con ellos tres. Toda iniciativa estará coordinada. 

Pero la desconfianza aparece de inmediato. Sus socios temen que Fernández escuche, pero no avance en el mismo sentido de lo que acuerdan. No sería la primera vez que pasa, y la vicepresidenta lo detalló en una de las cartas que escribió: después de la reunión que mantuvieron tras la derrota electoral, la titular del Senado se fue convencida de que se harían cambios inminentes en el gabinete. Pero los movimientos no llegaron y CFK debió presionar a su compañero de fórmula con renuncias públicas encabezadas por el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro. 

A la vez, Fernández desconfía de Cristina Kirchner. ¿Hasta cuándo durará la tregua si no se hace solo lo que ella quiere? Imposible de predecir. 

En esta nueva etapa, además de que Massa se sentó a la mesa de discusión, también podría oficiar de mediador en lo acordado. Hay un hombre muy cercano a Fernández que dice que las conversaciones entre el Presidente y la vice deberían estar presenciadas por un escribano, ya que cada uno se va con una idea distinta de lo charlado allí. 

“En estas dos semanas dejamos de declamar públicamente lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer para definir un camino, ahora nos vamos a sentar cada uno con nuestras propuestas”, coinciden en el Frente de Todos. Lo que se está discutiendo en la mesa en la que se sientan Fernández, Kirchner y Massa se mantiene bajo total hermetismo. Todos se miran de reojo y que no se filtren datos es la primera demostración de un avance en el funcionamiento de la alianza. Sobre todo, para la vicepresidenta, la única de los tres que nunca cuenta los detalles de sus conversaciones privadas.

-Para Perfil

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