Schiaretti tira el anzuelo de Manes y se arremanga para dividir a JxC

POLÍTICA - CÓRDOBA Por Yanina PASSERO
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En poderosos despachos del Panal y la Legislatura, peronistas con permiso para hablar aprovecharon la protección del off the record para dejar asomar, entre bromas, que tienen dos candidatos a presidente: “El gringo” y el neurocientífico. Casi como preámbulo de lo que se hablaría durante toda la semana en los corrillos de la política cordobesa, el ultraoficialista intendente de La Calera, Facundo Rufeil, apoyó públicamente una fórmula presidencial entre el gobernador Juan Schiaretti y el diputado radical Facundo Manes.

Dirigida la atención hacia el conciliábulo que urde el año electoral, el “permitido” de algunos dirigentes del oficialismo provincial sirvió para instalar que “caminan” las conversaciones que facilitaron los operadores Guillermo Seita y Gastón Duek. Schiaretti se encargó de abonar el terreno para la especulación al insistir que de la grieta “se sale por arriba como en los laberintos” y sugirió generar “algo nuevo”, en un contacto inédito con la prensa de la Capital.

El mandatario provincial no define el rol que ocupará en la compulsa nacional, pero con sus movimientos desnuda dos certezas: su obsesión sigue siendo mellar al precandidato de Juntos por el Cambio (JxC), Luis Juez; y mostrarse lo más alejado posible de cualquier expresión del peronismo que convive en el Frente de Todos.

El primer objetivo lo trabajó en persona Schiaretti cuando conversó con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, hace más de un mes. Allí el presidenciable PRO le ofreció ser su jefe de Gabinete si llegaba a la Casa Rosada como un premio consuelo a su incapacidad –o falta de voluntad política- para intervenir en la suerte de las candidaturas provinciales. “Yo no soy Mauricio Macri”, le reconoció la falta de estómago para tomar decisiones dolorosas. Esta semana, el alcalde porteño confirmó con su invitación a Juez a conocer las instalaciones del Laboratorio de la Policía Científica de la ciudad de Buenos Aires que necesita a JxC fuerte en un bastión central del interior, pensando en las primarias.

Después, Schiaretti se entrevistó con el expresidente Macri para explorar su voluntad de intervención en la vida interna de la alianza en Córdoba. “Si vos fueras el candidato sería otra cosa”, dicen que le respondió sin expresar su apoyo a Juez, con quien no tiene piel pero sabe que es el mejor posicionado para ganar una provincia donde los líderes del PJ quedaron fuera de las urnas para el siguiente turno.

La pregunta de rigor es si Manes está dispuesto a quebrar a JxC en todos los órdenes para sellar un acuerdo con un peronista republicano de prestigio, aunque fuertemente determinado a coronar el cuarto de siglo del cordobesismo en el poder entregando la posta a otro peronista como lo es Martín Llaryora. El aliancismo local descree esta posibilidad, insiste con que es una “cortina de humo”, pero lo cierto es que desde el entorno del diputado hablan de una “destrucción creativa”. Por el momento, solo se sabe que Schiaretti no integraría JxC, al menos de la manera que se lo conoce.

La sintonía existe y los intereses puestos en circulación, también.

Mientras tanto, en Córdoba
Supuestamente agotada la vía del diálogo con el PRO y el juego abierto con Manes, Schiaretti mueve la banda nacional para que impacte de lleno en su área de influencia. El radicalismo desmiente una alianza entre Schiaretti y Manes, mientras que el juecismo ataca al presidenciable radical al advertir que “fuera de JxC no existe”.

 La negación altera al ala radical que se encuentra directamente referenciada con el diputado bonaerense. La reacción no tarde en llegar. Schiaretti asume de manera autónoma la tarea que los popes del PRO no le ayudaron a hacer. El año 2019 parece un recuerdo lejano, en especial porque no hay indicios suficientes de que la diada de Juez y Rodrigo de Loredo se rompa. Un “encuestazo” del evolucionista que obligue al senador a deponer su candidatura parece improbable en un contexto de crecimiento electoral tapado por la coyuntura política y la preocupación en el electorado que esto genera. 

El radicalismo filo-peronista de Córdoba, encolumnado con Manes y deseoso de un acuerdo nacional con Schiaretti, prefiere cargar “la ruptura” a la cuenta de sus correligionarios. “La división de Juntos la hace la UCR cuando pacta con Juez”, disparó el presidente del bloque JxC en la Legislatura, Oscar Arduh, en diálogo con Letra P. El radical S recarga: “No solo rompen la alianza, sino que Juez los lleva a la candidatura de Patricia Bullrich a nivel nacional. Todos estuvieron cuando la jefa del PRO vino a Córdoba. Cuando llegó Manes, ningún radical se presentó. No lo vi a De Loredo, a Ramón Mestre o Marcos Ferrer, ni a Oscar Aguad. Todos los otros, sí”.

Si el acuerdo entre Manes y Schiaretti prosperará o no será cuestión de tiempo y del ordenamiento de factores que los exceden a ambos. Mientras, el plan nacional del cofundador de Unión por Córdoba, que nació con una motivación de blindar la provincia, sigue su curso, ahora con peronistas y radicales unidos en el operativo clamor por la fórmula antigrieta.

“Yo apoyaría una fórmula presidencial entre Manes y Schiaretti, por supuesto que vamos a querer que la UCR conduzca”, dijo otro radical S, el intendente de Arroyito, Gustavo Benedetti, luego de criticar a su partido por la ausencia de liderazgo. “No tenemos candidatos, estamos corriendo con auto prestado”, criticó en el programa Realidad de Canal C.

 El principal damnificado, Juez, no mirará pasivamente estos movimientos que supondrían un daño letal a sus propósitos políticos. Este medio pudo saber de calificadas fuentes que hay conversaciones con estas figuras de peso del radicalismo a quienes sus ciudades de origen les quedan chicas políticamente pero a las que la aventura provincial aún les sienta holgada. El fundador del Frente Cívico las lidera en persona. El próximo objetivo es el intendente de Bell Ville y hombre de Manes, Carlos Briner. No lo dejarán escapar al schiarettismo.

Fuente: letrap.com.ar

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