El camino sinuoso que conecta a Schiaretti con Manes

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Las conversaciones políticas preelectorales entre el gobernador cordobés Juan Schiaretti y el diputado radical Facundo Manes pasaron de las versiones sobre un estrecho acuerdo a una simple exploración de voluntades. Entre los entusiasmos que promovió en Córdoba el schiarettismo sobre una eventual fórmula presidencial y el freno de mano que aplicó el entorno del neurocientífico hay una trama legislativa que se cocina desde el recambio en la Cámara de Diputados, el 10 de diciembre.

Por el perfil del neurólogo, la Comisión de Ciencia y Tecnología se transformó en un bien preciado para sus ambiciones electorales. Luego de una larga negociación, que este año insumió cinco meses, esa instancia permanente de la Cámara baja quedó bajo el control de Manes. La vicepresidencia primera fue para Mara Brawer, del Frente de Todos (FdT), y la vice segunda quedó en manos de la bonaerense Danya Tavella, que integra la Unión Cívica Radical (UCR), pero forma parte del espacio Evolución Radical, una de las dos partes del cisma que sufrió el bloque a fines del año pasado.

Desde que se inclinó por la UCR, Manes es considerado el producto electoral más competitivo que tiene el partido para profundizar la disputa con el PRO por el liderazgo de la coalición Juntos por el Cambio (JxC). Llegó a Diputados respaldado por el radicalismo bonaerense, conducido por Maximiliano Abad. En el schiarettismo lo consideran el principal encargado de bajarle el precio a los acercamientos con “el Gringo”. En la Cámara baja hay muestras del interés que tiene el grupo del mandatario mediterráneo para acercarse al neurólogo radical. El plan es ambicioso y tiene como objetivo de máxima una fórmula entre ambos para pelear en 2023.

La apuesta no lleva una semana de rodaje en los medios y corrió tan rápido que el radicalismo tuvo que contenerla para evitar que agite demasiado la interna de JxC. En la UCR y en su par de bloques de diputados, la cuestión mediterránea cordobesa está muy caliente. Los dos conglomerados son conducidos por cordobeses. El orgánico, que tiene 33 voluntades, lo conduce Mario Negri; y el díscolo, con 12 integrantes, tiene a Rodrigo De Loredo como titular. Entre ambos hay un duelo silencioso que se recalentó al calor de las disputas internas partidarias. En la provincia donde gobierna un peronista antikirchnerista como Schiaretti, con dos mandatos y medio encima, Mauricio Macri superó en 2019 el 60% de los votos en el ballotage con Alberto Fernández. En esa foto, el radicalismo aparece tan dividido como el conglomerado en Diputados. 

En la Comisión de Ciencia el radicalismo tiene organizada su convivencia detrás de Manes y de Tavella, extitular de la secretaría de Políticas Universitarias en el último tramo del gobierno de Cambiemos. Manes tiene como jefa de despacho a la exdiputada Josefina Mendoza, exintegrante de Franja Morada y una prominente dirigente bonaerense del partido. Le adjudican la interlocución con el schiarettismo, donde talla el secretario parlamentario del bloque cordobesista, Agustín Amanquez. Dentro de los 31 miembros de la comisión, entró el exintendente de San Francisco, Ignacio García Aresca. Tiene un voto clave, porque es el que puede desempatar entre los 15 integrantes de JxC y los 15 del FdT que completan la composición del cuerpo que preside Manes. 

García Aresca llegó al recinto en diciembre por la lista de Hacemos por Córdoba y dentro de las tribus internas del peronismo mediterráneo articula con el intendente de la capital provincial, Martín Llaryora. Este fin de semana fue el encargado de acelerar la movida con Manes. También agitó a Llaryora como candidato a gobernador. En diálogo con La Voz del Interior dijo que hay dirigentes que “piden a Schiaretti en una fórmula” en 2023. También arriesgó que Manes ve al mandatario "como una persona equilibrada” para completarla y que "puede ser parte de un esquema nacional". "No lo veo imposible ni con Manes, ni con otros dirigentes como la socialista Mónica Fein y los bonaerenses Graciela Camaño y Florencio Randazzo. Nosotros estamos con ellos" detalló para explicar la composición del Interbloque Federal. De sus ocho bancas, tres son de Córdoba Federal. 

La aspiración inicial era que García Aresca se quedara con una de las secretarías de la comisión. Es vocal pero tiene la acción de oro del desempate. Los vínculos con Manes datan desde hace años y se desarrollarán con un gobierno que tiene una ley provincial de conocimiento y proyecta un Sillicon Valley cordobés.

Los lazos que comunican a Manes con Schiaretti, que ya implicaron tres reuniones, son auspiciados por el empresario Guillermo Seita, el mismo que le vendió al alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta la estrategia para jubilar a Macri por anticipado y sacar a la exgobernadora María Eugenia Vidal de la provincia de Buenos Aires. Nunca dejó de trabajar para el "Gringo". También lo hace para el gobernador santafesino Omar Perotti. 

 

En Diputados la tarea también es compartida por el extitular de la Cámara Baja, Emilio Monzó. Es el armador en las sombras del asado que organizó el exgobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, hace tres meses, donde estuvo Schiaretti, su par jujeño Gerardo Morales,  Randazzo, Camaño, el exsenador Ángel Rozas y Monzó, entre otros. De esa reunión salió el acuerdo para impulsar la aprobación de la boleta única de papel en Diputados pero la masa crítica no continuó y ahora se deshilacha en un intento por reformar la Ley de Alquileres a medida del lobby inmobiliario.

Fuente: Letra P, sobre una nota de Claudio Mardones

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