Schiaretti no le pone muchas fichas al gobierno de Alberto Fernández

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“Están arriba del Titanic y tienen el iceberg adelante. Si no pegan un timonazo, se la van a poner”. Con esa metáfora, un destacado dirigente del peronismo cordobés advierte sobre la situación del Frente de Todos (FdT) a cargo de la administración nacional. En el centro del país la preocupación crece, a pesar de contar con anticuerpos que, puertas adentro, aún logran contener la situación provincial.

Para el cordobesismo, al igual que para gran parte del Gobierno y para el Círculo Rojo, la razón de la crisis es política y el Ejecutivo debe solucionar sus problemas para comenzar a vislumbrar una salida. “La sensación es que no hay gobierno. Mientras no acepten que están en problemas y se pongan de acuerdo para solucionarlos, todos los días van a generar más desconfianza. No quieren aceptar el fracaso de la gestión y eso no hace más que empeorar las cosas”, señalan en Córdoba.

 

En sus últimas apariciones públicas, el gobernador Juan Schiaretti reconoció estar preocupado por la situación económica, social y política del país. No quiere involucrarse en la interna del FdT, pero sabe que ese conflicto irresuelto solo traerá aparejados más dolores de cabeza a la sociedad. Consciente de dicha situación, pregona diariamente la necesidad de un armado “por arriba de la grieta” que permita encauzar el rumbo.

 

En el schiarettismo directamente hablan de “gobierno bifronte”, aunque tampoco se dejan seducir por Juntos por el Cambio que, en palabras del gobernador, “también se viven peleando entre ellos”. La propuesta de salida, entonces, vuelve a ponerse en el pedido de una actitud dialoguista que “debe ser clara”. 

 Un tuit del bloque que responde al gobernador en Diputados expuso esa postura al cuestionar las críticas del presidente Alberto Fernández al sector agroexportador este viernes. En el Congreso, el cordobesismo entiende que, más allá de las idas y vueltas del oficialismo, la oposición debe tener la decisión de avanzar con “las leyes que hagan falta". “Lo que logramos con la Boleta Única tiene que servir de ejemplo, hay que hacerse cargo de que hay una nueva mayoría que puede discutir temas que antes no podía. No somos comentaristas de la realidad, estamos para resolverles los problemas a la gente”, lanzó un integrante de la bancada.

Mientras tanto, el temor mayor pasa por la situación social que, según entienden, “se ha vuelto imprevisible”. Poniendo el foco sobre la postura asumida por Juan Grabois, el schiarettismo teme que “un mínimo movimiento” termine “haciendo estallar todo”. “Si esto fuera el año 2001, ya estaríamos en presencia de saqueos, pero no es 2001 porque aprendimos y hoy contamos con una serie de redes de contención que desde la sociedad civil ayudan a que la situación no se desmadre”. Allí aparecen enumerados los movimientos sociales y el trabajo territorial de organizaciones religiosas, ONG y la asistencia que el Estado lleva adelante. “La provincia le da de comer al 15% o el 20% de los chicos cordobeses a través del Paicor, imaginate lo que sería esto si eso no sucediera”, advierten en referencia al Programa de Asistencia Integral Córdoba.

En la calle, los movimientos sociales cercanos al gobierno provincial comparte la preocupación del Panal con respecto a la posibilidad de un estallido. “La situación es crítica. Por más que pareciera que las arcas públicas de los estados provinciales permiten que no haya un impacto en la gestión demasiado evidente, los precios aumentan a velocidades siderales y eso golpea a los más humildes”, advierte un militante popular con llegada a la órbita provincial.

 

Siguiendo la visión de Emilio Pérsico, que esta semana marcó distancia con la postura de Grabois, en el Movimiento Evita cordobés ponen el acento en el riesgo institucional. “Está en riesgo la gobernabilidad. Eso no implica que dejemos de decir lo que hay que decir, pero hay que cuidar un poco las formas”, advierte a Letra P un dirigente de una de las organizaciones sociales más cercanas a la gestión de Schiaretti. “Empeorar la situación, además, le da a todo el arco opositor marcadamente antiperonista la posibilidad de decir más cosas y cruzar algunos límites que generan un retroceso muy grande”, señalan poniendo en la balanza quién gana y quien pierde con la profundización de la crisis. En ese empoderamiento opositor, pierde tanto el gobierno nacional como el provincial. El dato, un arma de doble filo, también se analiza en los tinglados de Hacemos por Córdoba.

 

La isla cordobesista
Mientras el gobierno nacional no sabe para qué lado disparar y aletarga medidas y anuncios, Schiaretti sostiene una intensa actividad cotidiana signada por el corte de cintas, los anuncios de obras, la entrega de créditos y el lanzamiento de programas de fomento.

 

“En Córdoba la situación está bastante sostenida porque hay una batería de políticas que exceden a las que vienen desde la Casa Rosada” y que se fueron "fortaleciendo después de 24 años en el poder”, señalan en la militancia territorial. 

 

La explicación lisa y llana es que “hay más plata”. “Córdoba es una provincia rica, que mantiene sus cuentas en orden, es previsible y tiene una recaudación que se ha mantenido en el tiempo”, explican en el schiarettismo y vuelven a lanzan dardos contra lo que entienden como una “sobreactuación progresista” por parte del kirchnerismo cuando, por ejemplo, la Casa Rosada reclama que el campo “no liquida” las divisas producto de las exportaciones. “No hay nada más progresista que cumplir con el compromiso que se tomó con cada uno de los pueblos y ciudades de la provincia. El gobernador está haciendo eso”, disparan.

 
Fuente: Letra P, sobre una nota de César PUCHETA

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