La escasez de reservas le terminó abriendo la puerta al “dólar soja”

ECONOMÍA Por Daniel Fernández Canedo
27-pesce

El Banco Central se resistía a implementar un "dólar soja" más alto que el comercial, aunque fuese temporalmente porque consideraba que sería leído como una devaluación que podría terminar generalizándose. 

También estuvo el desafío del presidente Alberto Fernández sobre que no le "iban a torcer el brazo" los productores que se sentaron sobre su cosecha para preservarse frente de una eventual devaluación.

Finalmente, el Central salió del paso creando la posibilidad de que los productores liquiden parte de sus granos y destinen los pesos a comprar dólares al valor del dólar tarjeta hasta por el 30% de la operación.

En el Banco Central consideran que ahora los productores que vendan sus granos por $ 1 millón podrían adquirir unos "1.300 dólares y hacer un depósito retribuido por dólar oficial por $ 700.000". ¿Será suficiente el atractivo? ¿Confiarán los productores en que el depósito será devuelto en tiempo y forma? Nadie arriesgaba respuestas anoche, pero la desconfianza sigue siendo una característica clave en la economía de estos días.

Este "dólar soja" de Pesce difiere bastante del que en los últimos días circulaba como un proyecto atribuido a Sergio Massa y que tendría preparado en caso de acceder a la Jefatura de Gabinete.

Aquel proyecto permitiría la liquidación de exportaciones de granos al dólar MEP ($ 324) para favorecer las liquidaciones por el equivalente a US$ 9.000 millones.

El nuevo "dólar soja", que también busca un aumento de la recaudación de la AFIP por aplicar la retención sobre un dólar más alto cobró relevancia después del cuadro de preocupación de la ministra Silvina Batakis sobre la falta de dólares y de lo que el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, le dijo a algunos interlocutores respecto de que necesitaría que el campo liquide US$1.500 millones hasta el 15 de agosto para evitar que se agoten las reservas netas.

Para el Central el nuevo tipo de cambio para que liquiden soja "tiene la ventaja de no asumir los riesgos de mantener la cosecha en los campos y poder aprovechar cualquier oportunidad de negocios por la disponibilidad inmediata y automática de los fondos". Como lección queda que, una vez más, cuando la brecha cambiaria supera 100% despierta a la clase política de la procrastinación y acelera cambios.

Por cierto, si alguna certeza tiene esta economía es que conseguir dólares a $130 o productos que tengan incorporados partes o insumos valuados al dólar mayorista constituye uno de los mejores negocios que presenta la Argentina en estos días.

Crece la brecha

La brecha entre el dólar mayorista y el blue o el "contado con liquidación" supera 145% y actúa cómo el diferencial entre la decisión del gobierno de no devaluar y mantener el tipo de cambio oficial retrasado frente a la inflación y los $ 321 que toma como parámetro la economía como unidad de cuenta a la hora de fijar los precios en medio de la crisis de incertidumbre que se desató el 2 de julio con la renuncia de Martín Guzmán como ministro de Economía.

Antes de que se conociera el régimen de Pesce para impulsar la liquidación de la cosecha, Alberto Fernández apuntó contra los productores agropecuarios: "Algunos siguen especulando con una devaluación para no vender lo que tienen que vender" aseguró dejando en el aire una pregunta ¿por qué tendrían que vender en un contexto de incertidumbre caracterizado por la crisis política del propio gobierno que, por otra parte, castiga a los tenedores de pesos?

Desde el gobierno critican el ahorro en dólares y la dolarización de las tenencias de empresas y particulares, pero, a la vez y desde hace meses, vienen castigando a los ahorristas que quieren proteger sus pesos de la inflación y no encuentran alternativas.

Un depósito a plazo fijo para colocaciones inferiores a los $10 millones ofrece 53% anual equivalente a 4,4% mensual, un entendimiento claramente inferior, por ejemplo, a la inflación de este mes que se proyecta entre 6,5% y 7,5%.

Sancionar con tasas reales negativas a los pequeños ahorristas se potenció a partir de la resistencia de los bancos de tomar depósitos UVA, o sea ajustables por la inflación.

Si bien en la formalidad los plazo fijo ajustables por el costo de vida sería una alternativa protectora para los minoristas, las entidades evitan tomarlos con mecanismos cosméticos ("intente en otro momento" es, con variantes, un mensaje bastante habitual en el home banking).

Para los bancos los plazo fijo UVA son un problema porque de la otra mano no hay tomadores de créditos UVA que resultarían caros y los tomadores de última instancia pasan a ser el Tesoro con las letras ajustables LECER o el Banco Central con las operaciones de pase a las tradicionales Letras de Liquidez, Leliq. ¿Alberto Fernández decía que las iba a eliminar destinando la plata a las jubilaciones?  Hoy las Leliqs acumulan $5 billones, una montaña de deuda.

Ese sistema tiene un grado importante de perversión porque todos los pesos que andan dando vueltas, después de derramar remarcaciones de precios y suba de los dólares libres (el blue aumentó 38% en un mes) terminan en el Tesoro o en el Banco Central que juegan como tomadores de última instancia.

Con el esquema actual en el que las tasas de interés van por detrás de la devaluación que fija el Banco Central y la tasa de devaluación, a su vez , crece por debajo de la inflación; la demanda de dólares refuerza la tendencia de los exportadores a ralentizar las liquidaciones y a los importadores a acelerar las compras.

Fuente: clarin

Te puede interesar