Marcelo Macarrón, el viudo de Nora Dalmasso, cuenta todo por primera vez

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Marcelo Eduardo Macarrón (62) acaba de ser absuelto de uno de los homicidios más resonantes de las últimas décadas en el país: el asesinato de su esposa, Nora Dalmasso (51).

Dice que, si pudiera volver atrás, “presionaría más para que se investigue” porque considera que “siempre se protegió al asesino”.

Para sus enemigos es un cínico, para sus defensores es naif, un ingenuo. El silencio al que se llamó durante 15 años acrecentó la incógnita sobre su personalidad, sus intereses y su eventual participación en el crimen.

Apenas la investigación apuntó al “linaje Macarrón”, en 2007, Macarrón prometió  “hablar cuando termine todo”. Este viernes se conocieron los fundamentos del fallo del tribunal que lo declaró inocente.

Tras pasar por el ojo de la tormenta, concedió la entrevista en su hogar, la casa donde fue asesinada su esposa, el 25 de noviembre de 2006.

Desde un sillón raído, junto a un gran ventanal que da a la pileta, el viudo cuenta que volvió a trabajar en su consultorio médico. Frente a él, junto al televisor, hay decenas de trofeos de golf (incluido el del fatídico torneo en Punta del Este) y fotos suyas con sus hijos, sus parejas y su nieto.

En una conversación de más de una hora, Macarrón se quiebra un par de veces: al recordar cuando Daniel Lacase le dijo “la mataron a Nora” y al afirmar que “la vida y el doctor Marcelo Brito” le enseñaron “a elegir mejor las amistades”.

INTERROGANTES EN LA MESA
Con su abogado presente, a un par de metros, el viudo respondió.

 
–Su estrategia fue sentarse en el banquillo para terminar con la sospecha en su contra, y le dio resultado…

–El resultado fue bueno pero todavía sigue suelto el asesino de mi mujer. Yo me sometí a un juicio, es muy difícil estar en el banquillo de los acusados. Me costó salud. Pero frente a la imputación del fiscal Miralles en primer lugar (2016) y la de Pizarro, yo viajé a Córdoba y Marcelo Brito me dijo que lo ideal es terminar con todo esto. Teníamos dos años más para investigar pero justo nos agarró la pandemia. Ahí se venció el plazo para investigar.

Cobertura. Todo lo publicado por el crimen de Nora Dalmasso

–¿Por qué no habló en todos estos años?

–Tuve una experiencia muy mala con la entrevista personal que hice junto a mi hijo. Gracias a Dios, Valentina no participó. Después de eso no quise hablar hasta que terminara todo el juicio. No me arrepiento de lo que dije. Quizás no la tendría que haber hecho. Pero ahí estaba bajo efectos de antidepresivos, era un momento muy duro, todavía no me habían entregado la casa. Viví una semana en casa de mis padres y después un amigo nos llevó como 15 días a Villa General Belgrano, porque estaban todos los medios, no podíamos ni ir al cementerio. Me habían asesorado que así podría terminarse el acoso de los medios. Con el diario del lunes, no la hubiera hecho.

–¿Qué quiso decir todo este tiempo?

–Que en todos estos años no se investigó; pasaron cuatro o cinco fiscales y nunca quisieron investigar la verdad. Dentro del expediente hay cosas que deberían haber investigado y no se investigaron. Eso me da una impotencia muy grande, por eso no quería hablar. La familia Macarrón y la Dalmasso siempre tuvimos predisposición para ir a la Fiscalía; siempre que nos llamaban, estábamos. Pero pasaron distintos fiscales con una idea fija de involucrar a alguien de la familia Macarrón. Así fueron pasando los años. Van a hacer 16 años en noviembre y se hicieron todas las cosas mal de entrada.

–¿Y por qué cree que se hicieron mal?

–La Policía forense no estaba preparada para este tipo de crimen. Las muestras se tomaron mal, se metieron dentro de una bolsa de supermercado. Hay un montón de errores de cuando comienza la investigación; uno se agarra la cabeza cuando ve todas esas cosas.

–¿Son errores o se intentó desviar la investigación? ¿Tuvo el asesino protección política?

–Fueron errores y en algún momento hubo una intencionalidad, pero no tengo pruebas y no puedo acusar a alguien, no corresponde. Yo nunca estuve en política, no lo sé. Pero siempre se protegió al asesino, me parece. Quisieron armar una cáscara con la familia Macarrón, primero fueron contra mi hijo y después contra mí.

LA SOSPECHA QUE COMPARTE CON LOS HIJOS
–¿Comparte la opinión de sus hijos en torno a quién se debería haber investigado más?

–Sí, totalmente.

–¿Tiene las mismas sospechas que sus hijos en torno a Miguel Rohrer?

–Mis hijos tienen muchas más sospechas que yo; los acompaño porque también tengo mis sospechas. Es algo muy evidente. Cuando sucede esto, él se va de Río Cuarto, es mentira que no vivía en Río Cuarto. Vende su casa. Hay un montón de hechos que no investigaron. Son mentiras que su auto estaba en una concesionaria.

–Pero Rohrer fue su amigo, ¿cuándo usted se distanció de él?

–Nos alejamos al año. Cuando presenta el listado Daniel Lacase justificando donde él había estado ese viernes 24 de noviembre, ahí ya empecé a sospechar, ¿por qué lo quería justificar?

–¿Cree que Lacase se enteró del asesinato cuando se lo transmitió a usted, o antes?

–Creo que fue en ese momento. Había terminado la entrega de premios. Íbamos a ver casas para alquilar en La Barra, en Punta del Este, para el verano. Ahí recibe una llamada. Yo no sabía de quién, él se baja del auto y habla por teléfono. Viene, me abre la puerta y me dice: ‘bajate’ (rompe en llanto). Le digo: ‘¿qué pasó?’. ‘La mataron a Nora”, me responde. Ahí fue un momento muy duro y después estaba totalmente shockeado.

–En el juicio, usted dijo que sus hijos creen que Lacase le armó la coartada a Rohrer. ¿Lo comparte?

–No lo puedo asegurar a eso. El que tiene que asegurarlo es el fiscal. Para eso está. Nosotros tenemos toda la voluntad para que se siga investigando. La familia Dalmasso, mi cuñado Juani también. Esperamos que caiga en una fiscalía que pueda investigar las cosas que no se investigaron.

SICARIOS Y NEGOCIOS
–Durante el juicio se cayó la hipótesis del sicario porque se dijo que Nora tuvo sexo consentido y discutió con esa persona, que la mató con lo que tenía a mano. ¿Por qué pudieron haber discutido?, ¿por negocios?

–Con respecto a negocios, Nora estaba al tanto de todo lo mío, en estos años tuve cuatro, cinco o seis inspecciones integrales de la Afip. Yo todo lo que compraba lo ponía a nombre de ella. En ese momento teníamos dos departamentos en Córdoba y dos en Río Cuarto y estaban a nombre de ella. Yo nunca recibí una herencia, todo fue fruto de mi trabajo. Yo llevaba a los chicos al colegio a las 7.30 y a veces volvía a las 9 de la noche del trabajo. Si no tenía cirugías volvía a la siesta. Si no, trabajaba 16 horas por día.

–La madre de Nora, Nené Grassi, dijo años atrás que a Nora la mandó a matar una mafia, gente con la que usted estaba en asados y comilonas….

–Yo hablé con ella y me dijo que nunca dijo eso. Yo le dije: que lo había dicho lo dijiste porque estaba escrito en el diario. Pero me parece que la llevó el periodista a decir eso.

–Pero siempre cuestionó su entorno, sus hijos dicen que ustedes buscaban “pertenecer a cierto círculo”, en el juicio lo llamaron “figureti”, “cholulo”…

–Eso sí (…) No sé si soy una persona preocupada por las apariencias pero la gente que en el juicio me criticó porque decía que yo quería figurar, el sábado a la tarde tocaba el timbre acá con un hijo que se había doblado el tobillo. ¿Cómo no lo llevaban a la clínica? Me molestaban a mí. Es muy demagógico decir eso. Realmente no tienen memoria. La vida y el doctor Brito me han enseñado a elegir las amistades.

–Después de todo lo que ocurrió, si volviera al 2006 ¿qué cosas cambiaría?

–En primer lugar, presionaría más para que investigue. En segundo lugar, no volvería a mi casa, la dejaría para que se haga una investigación en serio.

LA RELACIÓN COMERCIAL CON ROHRER
–Tuvo negocios con Rohrer. ¿No estaban juntos en un fideicomiso?

–No tengo ni idea, porque en el fideicomiso que yo participaba, San Bartolome, no sé si él participaba. En los fideicomisos guardan la reserva de nombres de los inversores. Ese fideicomiso se cerró, me devolvieron la plata, yo había invertido 20 mil dólares.

–Hay una versión de exagentes de la Side, que menciona negocios suyos con él.

–No, son todos inventos; no tiene nada de cierto eso.

–Las escuchas dicen que Rohrer habría estado en Río Cuarto en esos días...

–Me informaron eso, por eso creo que se tiene que seguir investigando. Los chicos (Facundo y Valentina) y la familia Dalmasso piensan lo mismo.

–Pero a Rohrer le hicieron un ADN y dio negativo...

–Todo lo que vos quieras, pero hay un montón de cosas que se han alterado. Como decía Brito, la toma de materiales estuvo toda alterada.

–A los que siguen sospechando de usted, ¿qué les dice?

–En primer lugar, que soy una persona de bien, nunca cometí ningún asesinato y estos 16 años de calvario que vivo tuve que hacerme cargo al principio de criar a mis hijos, Valentina tenía 14, Facundo, 18. Ellos reconocen ahora que fui padre y madre. Darle letra a la gente que piensa que soy un asesino es una locura. Hablan de que soy inocente o culpable, en charlas de café, no hay que darle bola a esas cosas.

–¿Qué imagen es la que más recuerda de Nora?

–Cuando se enojaba y los retaba a los chicos (se conmueve). Indudablemente la educación de los chicos es por ella. Era una mujer cariñosa, teníamos un matrimonio normal, éramos bastante compañeros, muy compañeros.

–¿Qué le diría al fiscal Pablo Javega, o al que le toque de nuevo esta causa?

–No lo conozco, me gustaría que si toma la causa me llame para hablar y dar mi punto de vista. Hay gente que me ha hablado para aportar más elementos. Nosotros queremos que esto siga.

ISLAS VÍRGENES, AMANTES Y DUDAS
–¿Cómo compró un departamento en Miami en 2014?

–Esos eran ahorros propios que yo tenía allá, salió la oportunidad con un amigo médico de Córdoba, Daniel Rojas, de comprar un departamento a medias y lo compramos. En este momento está alquilado. Fue con fondos propios, está declarado en la Afip.

–¿Y por qué viajó a las Islas Vírgenes con Rohrer y Boheler?

–Fue una invitación de Michel Rohrer porque un chico que jugó al rugby con nosotros en Urú Curé atiende jardines allá. Y bueno, lo invitaron a él y él nos invitó a mí y a Julio Boheler. Fuimos los tres matrimonios. Yo no fui ‘de arriba’: son todas mentiras las declaraciones de la mujer de Rohrer, defiende lo indefendible.

–¿Por qué justo antes del crimen subió el monto del seguro de vida de Nora?

–Porque vino a mi consultorio la mujer de la aseguradora y me dijo que estaban muy bajas las pólizas, si la quería subir y le dije que sí. Subí la de ella pero también subí la mía, las dos.

–Usted tuvo una relación de pareja con Pía Cardoso, condenada luego por asociación ilícita fiscal, ¿hizo algún negocio con ella?

–No. Ninguno. Yo a ella le conseguí la representación de Pisos Patagonia, porque conozco al dueño, nada más que eso. Y cuando rompimos, ella se quedó con el negocio.

–¿Qué puede decir sobre Alicia Cid que dijo haber tenido 20 años de relación con usted?

–No tuve relación de muchos años, nos hizo un vitreaux, le atendí la hija que se fracturó. No sé si estaba separada o era madre soltera, fue una relación pasajera.

–Ella declaró que tenía miedo que le pasara “lo mismo que a Nora”, que no aceptó su invitación a Punta del Este y que usted le dijo: “te vas arrepentir”....

–No. Eso no puede ser, porque era un viaje de hombres solos. Yo creo que a ella la presionaron los policías y le pusieron en el escrito cosas que no dijo, a propósito todo.

Fuente: La Voz del Interior, sobre una nota de la periodista Denise Audrito

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