Las grietas que la oposición tarda en cerrar

POLÍTICA Por Ignacio Miri
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Mauricio Macri está dudando. Aún no definió si mantendrá su plan original de viajar a Qatar antes del 20 de noviembre para ver completo el Mundial de Fútbol de modo presencial. Macri es presidente de la Fundación FIFA y tiene un lugar asegurado en cada estadio, pero cree que ese privilegio puede resultar irritante para los argentinos que estarán sufriendo la crisis económica a miles de kilómetros de las estrellas globales. 

Hoy, piensan en el equipo de Macri, un teléfono levantado grabando un video con destino viral puede hacer mucho daño en la carrera de un político. Por eso analiza organizar un tour minimalista, que puede incluir la inauguración y un regreso rápido, o tal vez algún partido de la selección Argentina.

Si el ex Presidente tiene esa duda, eso quiere decir que en su cabeza camina otra disyuntiva: ser o no ser candidato el año próximo.

Esa decisión es la que más esperan los dos dirigentes del PRO que ya confirmaron que quieren competir: Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich.

El primero sigue con su esquema de viajes al interior, donde suele replicar la estrategia que mejor conoce. Una visita de una misión de avanzada de referentes de la zona a locales de una zona comercial para preguntar si a los comerciantes les gustaría recibir a “dirigentes que vienen desde Buenos Aires”, luego el recorrido del candidato y una tercera pasada del equipo de campaña para registrar con mayor detalle las demandas de los vecinos.

El Jefe de Gobierno incrementó en las últimas semanas sus recorridos y también el envío de delegados que visitan a los jefes del PRO en las provincias con un ultimátum que se repite: “Hay que empezar definirse: estás con nosotros o estás con Patricia”.

Bullrich también sigue armando su estructura, alimentada, entre otros canales, por el equipo que siempre acompañó a Emilio Monzó y que hoy, junto al ex presidente de Diputados, se alejaron de Rodríguez Larreta. La ex ministra de Seguridad tiene el apoyo tácito de Macri, a quien siempre le cae simpático enterarse de las incorporaciones en la escudería Bullrich.

Los radicales tienen su propio conflicto. Facundo Manes y Gerardo Morales son los dos candidatos que ya se lanzaron. Hoy, los divide el almanaque: no se ponen de acuerdo acerca de cuál es el mejor momento para definir su propia disputa.

Manes quiere que haya un solo candidato radical en las PASO y sostiene que esa definición debe estar lista antes de fin de año. Su hermano Gastón, que preside la Convención del partido, piensa incluso en convocar a ese organismo antes de diciembre para dar una señal a los radicalismos provinciales, muchos de los cuales tendrán que definirse antes que la UCR nacional por los adelantamientos de elecciones en el interior.

Los Manes quieren cimentar la idea de que el radicalismo tiene que tener sí o sí una lista propia que compita contra las ofertas del PRO y, para el año que viene, avanzar con la idea de que Juntos por el Cambio necesita ampliarse. “Yo no me bajo y no negocio ninguna candidatura, y esa decisión cambia el juego en el radicalismo”, suele repetir el Manes neurólogo.

Morales, en cambio, quiere estirar hasta el año próximo las definiciones y prefiere que las candidaturas se diriman en una PASO. Incluso, descartó su idea de llegar a esa instancia con una sola postulación radical.

Ninguna de esas grietas que cruzan a Juntos por el Cambio se llenará fácilmente.

Fuente: Clarin

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