¿Por qué bajaría la inflación si los motores siguen prendidos?

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El último informe del banco estadounidense JPMorgan sobre la inflación en la región es impactante respecto de la situación de la Argentina. 

Pronostica que este año el costo de vida en Brasil subirá 6,9% y en Chile 12,2%, mientras que en Uruguay lo hará en 8,4%, y en México y Perú en torno a 7,5%. En la Argentina, 92,6%.

El primer impacto está en la imponente "grieta" entre la inflación de los vecinos y la Argentina pero el segundo es más preocupante.

Para 2023, los analistas de ese gigante financiero estadounidense pronostican que la inflación bajará en toda la región con la excepción de la Argentina, donde el costo de vida subirá a 101,20%.

Como toda estimación, puede fallar, pero el proceso inflacionario es creciente y contradice a los funcionarios del gobierno que siguen prometiendo un descenso que, por ahora, no se verifica ni encuentra diques de contención relevantes.

La gestión de Sergio Massa arrancó con un aumento de las tarifas de luz, gas y agua, a lo que se agregó el 7,5% de la nafta de YPF que actúa como paraguas para la suba de los combustibles del resto de las petroleras.

Frente a ese puntapié inicial, se suma el impacto del 7,4% de suba del costo de vida en julio (el mayor en 20 años), que desató una ola de reclamos de los dirigentes sociales por un aumento de los planes sociales y de los sindicales para reabrir las paritarias en forma urgente, en el intento de que los salarios no pierdan mucho contra la inflación.

El presidente Alberto Fernández insistió en que los sueldos tienen que superar la suba del costo de vida este año, y ese mensaje actúa como música de fondo para un nivel de ingresos de la población que va claramente retrasado por el salto y el nuevo régimen inflacionario en que ingresó la Argentina.

El aumento de la "nominalidad" de la que hablan los economistas resume en pasar de aumentos mensuales de 3/4% a 6/7%, como se perfilan julio y agosto.

De hecho, el Banco Central que antes aumentaba el dólar oficial en torno de 3,5/5%, este mes lo hará entre 5,5 y 6%.

Minidevaluaciones

Massa mantiene su decisión de no aplicar un salto cambiario, pero sí acelera el ritmo de las minidevaluaciones.

Manteniendo las minidevaluaciones y subiendo la tasa de interés a cerca del 70% anual, el Banco Central encontró cierto alivio en la compra de dólares a la vez que, en los últimos días, bajó la demanda de divisas para la importación de energía.

Las importaciones de gas y combustibles le demandaron al Central en julio US$2.400 millones y bajan en torno a los US$1.000 millones en agosto. Eso explica en parte el resultado favorable al BCRA en materia cambiaria en los últimos días.

Si bien aún no se concretan y nadie sabe qué aumento le corresponderá, la demora en la suba de las tarifas de luz gas y agua dejan un resultado: el monto de los subsidios destinados a esos fines será mayor este año que el anterior.

Los cálculos más afinados de los expertos sostienen que esos subsidios, que el año pasado representaron 2,3% del PBI, este año alcanzarán entre 2,7 y 3 por ciento del PBI. Una paradoja: el gasto en pesos se duplica en 2022, crece por encima de la inflación.

Ese resultado cobra relevancia a partir de lo que el flamante viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, dejó trascender por medio de algunos allegados respecto a su intención de que el gobierno cumpla con la meta de reducir el déficit fiscal al 23,5% del PBI que fue lo acordado con el FMI por Alberto Fernández y Martín Guzmán, y ratificado en la gestión de Silvina Batakis.

A contar por la evolución de los subsidios a la energía, esa meta se presenta muy difícil de alcanzar, aunque a poco de andar cobra fuerza la idea de que la forma de ajustar las cuentas públicas que elige el gobierno es por medio de la inflación galopante.

Es bastante claro que sin inflación de 90%, el gobierno tendría hoy un problema adicional importante al no poder aumentar la recaudación y, simultáneamente, licuar los gastos (por ejemplo, en jubilaciones o planes sociales que ajustan con rezago) de manera importante.

Mientras la inflación le abre la puerta y presiona por paritarias con actualizaciones mensuales y hay subas de tarifas, combustibles, salario mínimo y dólar oficial, las dudas surgen en torno a cuál será el ancla que proyecta el gobierno en un supuesto intento de frenar la suba de precios.

¿Será la tasa de interés en pesos la que evite una suba del dólar para tratar de tranquilizar los aumentos?

En su reciente nota titulada "Las Leliq ahora respaldan el ahorro de las empresas y las familias argentinas", el presidente del Banco Central dice que su objetivo es mantener el valor del ahorro en pesos a la espera de que se consolide el mercado de capitales.

Miguel Pesce describe el mecanismo por el que la colocación de Letras de liquidez y pases con los bancos termina respaldando los depósitos y los bonos públicos destacando que, al final del día, los pesos terminan en el Banco Central.

Hay cepo cambiario estricto, la plata de los depósitos no va al crédito sino al BCRA y aún flota la duda sobre cómo hará el gobierno para conseguir más dólares.
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 Fuente: clarin 

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