Macri: "No es posible que Schiaretti se sume a Juntos por el Cambio”

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Macri y Schiaretti juntos en otros tiempos que hoy parecen lejanos

No es posible que Schiaretti se sume a Juntos por el Cambio”, aseguró Mauricio Macri en su visita a Córdoba, descartando un eventual nuevo acercamiento con el mandatario provincial.

En la otra vereda, el gobernador Juan Schiaretti ha sido tajante en los últimos tiempos. “Hay que armar algo nuevo para superar la grieta. El kirchnerismo y el macrismo ya fracasaron. Además, sobreviven de la grieta”, repite el peronista cordobés, en público y también en reuniones reservadas con empresarios y con dirigentes nacionales.

Todo parece indicar que los caminos políticos de Schiaretti y de Macri no se entrecruzarán como ocurrió en 2019, cuando la oposición provincial se dividió y le cedió en bandeja un triunfo histórico al gobernador, quien consiguió su reelección con el 57% de los votos.

El entonces presidente tuvo mucho que ver con aquella dispersión opositora en Córdoba. El fortalecimiento local de Schiaretti tenía como contraprestación que el gobernador jugara con el Peronismo Federal a nivel nacional.

Finalmente, ese experimento interno en el peronismo terminó colapsando cuando Cristina Kirchner sacó un conejo de la galera política al impulsar a Alberto Fernández como candidato presidencial.

Con esta movida, la entonces senadora logró encolumnar a todo el PJ, incluyendo a Sergio Massa, quien tuvo un fugaz paso por el Peronismo Federal que habían fundado el mandatario cordobés, Miguel Pichetto y el salteño Juan Manuel Urtubey.

 
En sus declaraciones públicas durante su nueva visita a Córdoba, Macri aseguró que hoy no tiene relación política con Schiaretti. “Hace mucho que no hablo con él”, aclaró.

No obstante, Luis Juez siempre desconfió de un posible acercamiento entre el gobernador y el expresidente.

“Schiaretti va a agotar todas las instancias para dividirnos, y Macri puede ser una de ellas”, razonó dos meses atrás el autoproclamado precandidato a gobernador opositor, en un almuerzo con Ricardo López Murphy realizado en el comedor del Senado de la Nación.

De manera silenciosa, Ernesto Martínez, presidente del Frente Cívico y el dirigente de mayor confianza de Juez, gestionó durante más de un mes un encuentro con Macri.

La reunión estuvo a punto de concretarse días pasados, pero se postergó. Se concretó este viernes en el estudio jurídico de Martínez, en el Centro cordobés.

 
¿Por qué la reunión fue con el exsenador nacional y no con Juez? Esa es la pregunta del millón.

“Ernesto Martínez es Juez, pero reservado y hermético”, argumentó un juecista, con cierta ironía.

Que Macri haya hecho un hueco en su apretada agenda en Córdoba para dialogar a solas con Martínez marca que el expresidente estaba interesado en dejarle un mensaje a Juez, con quien ha tenido más diferencias que coincidencias.

¿Cuál fue la conclusión de esa charla reservada? Macri ratificó que no tiene compromisos políticos con el gobernador.

“Decile a Luis (Juez) que se quede tranquilo. No tengo ningún compromiso con Schiaretti, y Juntos por el Cambio tiene que ganar el año que viene en Córdoba”, habría dicho el expresidente.

Era la confirmación que buscaba la mano derecha de Juez.

Más allá de esta definición sobre su relación con el gobernador, Macri no dio indicios de que tuviera alguna preferencia personal a la hora de elegir entre Juez y el radical Rodrigo de Loredo, los dos dirigentes opositores mejor posicionados en Córdoba.

“Si se ponen de acuerdo, mucho mejor. De lo contrario, tienen que encontrar la forma de armar un reglamento para competir en una interna. Voy a trabajar para que ganemos en Córdoba, pero todo depende de que ustedes no hagan macanas”, le habría dicho el expresidente a Martínez, sobre las idas y vueltas en Juntos por el Cambio provincial.

Según fuentes juecistas, Macri convenció a Martínez de su distanciamiento con Schiaretti. Es lo que seguramente le transmitió a Juez.

CONTROL DE DAÑOS
Más allá de este mensaje que Macri le dejó a un sector de la oposición, la interna de Juntos por el Cambio está lejos de resolverse.

Ese es, por ahora, el dato más alentador para Schiaretti, que vivió una semana complicada.

La salida del ministro de Salud, Diego Cardozo, fue la consecuencia directa de lo que tal vez sea el problema más grave que afronta el gobernador en sus 10 años y ocho meses no consecutivos de estadía en el poder provincial: las inexplicables muertes de cinco bebés en el hospital Neonatal.

Con la renuncia del responsable de Salud, el schiarettismo está haciendo control de daños. El objetivo es cerrar rápidamente las consecuencias políticas de este doloroso suceso.

Muchas veces el voluntarismo no se lleva bien con la política. El costo político de la crisis en el Neonatal es un gran signo de interrogación.

De allí la preocupación por estas horas en el oficialismo provincial, que espera encontrar una cuota de alivio político si canta victoria dentro de dos semanas en Marcos Juárez.

Con información de La Voz del Interior, sobre una nota del periodista Julián Cañas

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