Gobierno acorralado, Horacio Rodríguez Larreta gastronómico y el sugestivo silencio del Papa Francisco

POLÍTICA Por Ignacio Zuleta
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El peronismo estatiza todo lo que se mueve 

Intenta ahora estatizar el ataque a Cristina en una esquina de la Recoleta, como antes estatizó las internas partidarias (al crear las PASO), las pensiones, las naftas y también la pobreza. Es un exceso de la democracia delegativa -quien gana hace lo que quiere, la tenés adentro- que sirve para propósitos tácticos, pero efímeros. Le cuesta extender en el tiempo el efecto del gatillazo, que cree aglutina a los propios para superar divisiones del oficialismo, que son irreconciliables y permanentes.

¿Cómo iban a dejar pasar los autoritarios esta oportunidad de aprovechar el pánico que produce en el público una agresión a la vicepresidenta en barrio más cuco y protegido de la Argentina? En lugar de estabilizar, desestabiliza y le pone más presión a la zozobra. Los voceros del oficialismo imaginan que, si Cristina hubiera sido herida, se hubiera desatado una guerra civil. El disparate es vicario de una lectura resbaladiza de los tiempos.

Cuando el país celebra en 2023 los 40 años de democracia, el período más largo de estabilidad política de su historia, Mario Firmenich mira con el catalejo al revés. Dice que el país vive la "más grave situación de su historia, tras 40 años de democracia liberal dependiente". Repite el argumento oficial de que la agresión de la banda del copo de algodón fue en nombre de un colectivo político que suma a la oposición, la prensa y la justicia.

Estas atribuciones no son nuevas en el personaje, que reivindicó hechos de sangre en el pasado, también en nombre de colectivos imaginarios -como el pueblo argentino-. Generalizaciones tramposas: primero vinieron por los ambulantes del copo de algodón, y no dije nada; después fueron por los maniseros y garrapiñada, tampoco hice nada; ahora golpean mi puerta, y es tarde.

Petardos por arriba, concilios por debajo

La política petardea en la superficie para medrar con las diferencias y decantar candidaturas para el año que viene. Pero explora acuerdos de supervivencia por debajo. Después de todo, en el país del voto estable las dos coaliciones repetirán los porcentajes de voto de anteriores elecciones. Nadie ganará ni perderá votos debido a la economía, ni con la manipulación de noticias policiales.

La economía mala no lo hundió a Macri, que aumentó votos entre 2015 y 2019, aun perdiendo las presidenciales. Tampoco las crónicas policiales la hundieron a Cristina en 2019. Los votantes del Frente de Todos y los de Juntos por el Cambio van a acompañar a quienes les pongan en la lista para ganar. Esas familias no tienen hoy justificaciones para distraerse con disidencias de peso, como la que dividió al peronismo durante los años Massa -el flautista de Hamelin que perdió, primero, la partitura y después la flauta-.

Por ahora juran por la unidad y alzan gestos como abrazarse en repudio a la agresión a la vicepresidenta, o confundir un respetuoso ritual, como es darse la paz, con una lambada. Ese pasaje canónico de la misa de Luján mostró sobreactuaciones de confianza entre dirigentes que se desprecian mal. Hay que ver la gente que lo besaba a Duhalde, a Alberto, a Kicillof, Filmus y Yasky. Con todo respeto: ¿habrán habilitado confesionarios after hours para atender las faltas al 8° mandamiento ("No darás falso testimonio ni mentirás")?

La Iglesia, más lejos del Gobierno

Sobre clericalidades. La Iglesia institucional dio muestras manifiestas de desagrado por la manipulación del Gobierno de la ceremonia del viernes. Que se use una misa como acto partidista malversa la misión de la Iglesia. La más alta autoridad imaginable del Episcopado se lo hizo saber a funcionarios del Gobierno. A pocas horas de la agresión a Cristina en la Recoleta, el Vaticano recibió un informe in voce de lo ocurrido.

Estuvo a cargo de una alta autoridad de Buenos Aires que estaba en Roma esos días. La respuesta del informado -de más alta jerarquía imaginable- fue que la preocupación principal para Francisco es en estos momentos la situación en Europa Oriental. Lo demás son pequeñeces. ¿Preguntaron algo más? No. Y cuando por allá no preguntan es porque no les interesa lo que pasa por acá.

¿A qué tanto meneo de sotanas? En noviembre cumple 75 años el primado de la Argentina, el cardenal Mario Poli. El Gobierno no quiere sorpresas, pero tampoco se entera de mucho. Massa está de nuevo en el Gabinete y en 2008, cuando era jefe de los ministros, la emprendió contra Jorge Bergoglio para reemplazarlo como arzobispo de Buenos Aires por un amigo. Fracasó y Bergoglio le cortó los teléfonos hasta ahora.

Con Poli en retirada, Olivos no quiere sorpresas. Y Bergoglio dará una sorpresa con el nombre del reemplazante. Como la dio Antonio Quarracino en 1997 cuando lo nombró sucesor a él, el candidato impensado que le dio un giro a la Iglesia y llegó al papado.

Schiaretti, la leyenda continúa (el martes 13)

Solo una postulación de Cristina podría despertar a alguna célula dormida del oficialismo para desacoplar al peronismo del interior, crónicamente perdedor, del AMBA. Es la razón por la cual muchos peronistas se pusieron en alerta después del resultado en las elecciones de Marcos Juárez, Córdoba.

Juan Schiaretti estará el martes en Buenos Aires para almorzar con los diputados del interbloque Consenso Federal -Graciela Camaño, el Topo Rodríguez, Florencio Randazzo, los cordobeses que le responden, etc.-. Ese sector imaginaba que un lanzamiento de la candidatura presidencial del gobernador dependía del resultado en esa ciudad. Habrá que revisar todas las presunciones. Y también la confianza en encuestas que se equivocan de manera ya crónica.

CABA: Cambiemos juntó más gente que el cristinismo

La unidad en Juntos por el Cambio depende de que los partidos que la forman ratifiquen las condiciones para estar juntos. Les cuesta porque tienen genéticas diferentes pero que superan con la coincidencia de objetivos. Lo prueba que en 2019 fueran a una elección con Macri de candidato, sin revisar la calidad del tramo final de su gestión en el último año. Sacaron más votos que en 2015 y 2017. Mostraron una fidelidad por encima de éxitos y fracasos, que prueba que en política billetera no mata a galán.

Juntadísima, la oposición hizo el sábado una movilización que reunió más gente que el oficialismo, aun sumados la misa en Luján (2 mil personas) y el Parque Lezama (no muchos más) en el distrito en donde desafía el cristinismo, la Capital. Larreta presidió un mega acto con donde se sirvieron -datos oficiales- 26.000 platos de comida, la mayoría para comensales peronistas.

Fue en la cena de los gastronómicos de la CABA en la Rural: los afiliados jalearon el nombre de Larreta agitando banderitas mientras recorría en caravana las mesas. Se mostró, además, junto a su adversaria Patricia Bullrich y un seleccionado de Cambiemos difícil de conciliar: Miguel Pichetto, Cristian Ritondo, Jorge Macri y, por supuesto Dante Camaño. Un alarde: había tres precandidatos a presidente.

El oficialismo, cultivado por necesidades concurrentes por las pantallas militantes de uno y otro lado, se perdió este acto, el mismo día cuando agotaron horas-movilero desde Luján y Parque Lezama. La mayoría del público de la Rural era peronista, y además les dieron de comer, animados por Julia Zenko, Marley y el bombón asesino de Los Palmeras.

Pichetto, jefe del peronismo republicano, venía de hacer un plenario el viernes en un club de Barracas en donde mostró militantes de la Capital. De ahí salió Camaño señalado como candidato a diputado nacional el año que viene. Irá a unas PASO, pero en lugar entrable. Si no, no hubiera tenido a sus socios en la noche de la Rural que fue lo más parecido a su lanzamiento como candidato.

Larreta venía de otra panorámica ampliada. El viernes apareció en Córdoba junto a todos los caciques de Cambiemos de la provincia. A otros competidores les cuesta poner bajo el mismo techo a Luis Juez, Mario Negri, Rodrigo de Loredo, Gustavo Santos, Laura Rodríguez Machado, Soher El Sukaria, Agustín de la Reta y otros.

El Gobierno, obligado a acordar con la oposición

La fiebre de concilios vuelve en estas horas al Congreso en torno a:

1) La prórroga de los impuestos que sostienen las rentas del Estado y que vencen a fin de año.

2) El primer presupuesto que le hace el experto Raúl Rigo a Sergio Massa -antes se los hizo a Martín Guzmán y a sus antecesores en el ministerio como secretario de Hacienda-.

La oposición está atenta al teléfono del oficialismo. Confía en que antes del jueves, día de la sesión, el peronismo divida en dos el proyecto de prórroga de los impuestos, para facilitar que la oposición apoye la continuidad de los tributos imprescindibles -Ganancias IVA- y quede liberado para observarse, aunque sea en minoría, tributos tóxicos como Bienes Personales.

El Gobierno, es decir, Massa, necesita que esa prórroga tenga solidez legislativa, la misma que tuvo Martín Guzmán con las leyes negociadas en 2019 y 2020. Su actuación ante los multilaterales, en particular el FMI, lo obliga a mostrar la misma fuerza en el Congreso. ¿Para qué ir a una confrontación innecesaria con la oposición? Mejor desacoplar los proyectos.

El jubileo de las cooperativas

Para que todo resulte una vaselina -así llaman en algunos países el zapatazo de pelota parada que entra por el ángulo, a lo Messi- el Gobierno incluyó un anabólico imposible de resistir. El proyecto no prorroga el impuesto a las Ganancias a las mutuales y cooperativas con actividad financiera. Desaparecerá a fin de año. Es una concesión al cooperativismo y al interés de gobernadores e intendentes por mirar para otro lado y beneficiar a esas mutuales y cooperativas, que son tan amigas en tiempos de necesidad.

Ese tributo fue tema de debate en 2018, cuando Nicolás Dujovne intentó endurecer su aplicación. No pudo eliminarlo. Hoy en el Congreso no hay quien alce la voz ni la mano para sostenerlo. Ni en el PRO, al que se le caería la cara si lo defiende, cuando en su programa promete no aumentar los impuestos.

Los gobernadores no creen en lágrimas

El mismo compromiso del Poder Legislativo necesita el Gobierno para el presupuesto 2023. Buscará también el apoyo de la oposición. Pero antes deberá contar con el respaldo de los propios. En la última reunión de la liga de gobernadores peronistas en el CFI, hicieron un llamado al Gobierno nacional para que se "federalice" el presupuesto.

¿Qué quisieron decir? Que no nos ajusten las cuentas. No pedimos más plata, sólo que no nos frenen los fondos para las obras que están en marcha. Le respondieron, ¿a quién se le ocurre negarles eso? -A ustedes, replicaron: queremos intervenir en la confección del presupuesto y controlar cada uno los números que se van a mandar el Congreso. Dame el Excel, no el Word -los números, no las blabletas-.

Esa prevención tiene su origen. Con el cambio de Gabinete, se evaporaron algunos foros de representación de las provincias como el OFEVI (Organismo Federal de Valuaciones de Inmuebles). Lo integraban ministros de Hacienda y era una creación del Consenso Fiscal de 2017. Buscaba que las valuaciones fiscales de los inmuebles tiendan a reflejar la realidad del mercado inmobiliario y la dinámica territorial. Ese foro servía, de paso, como peña de debate de temas presupuestarios, una especie de Liga de Ministros de Hacienda de todos los partidos.

Se lo llevó Silvina Batakis cuando pasó de Interior a Economía. Y cuando llegó Massa, la desfiguración del organigrama hizo desaparecer a esa dependencia en un limbo. Se cumplía lo que les dijo Batakis a los ministros apenas asumió: se acabaron las reuniones masivas, de ahora en adelante van a hablar conmigo, pero de a uno. Esa peña está cancelada y los gobernadores creen haber perdido una herramienta de influencia sobre la Nación. El remedio es la "federalización", a cambio del apoyo legislativo.

Maquillaje de ajuste

Los gobernadores, como la oposición, coinciden en que Massa va a presentar un proyecto de presupuesto con alto maquillaje de ajuste, aunque parezca incumplible. El verbo cumplir no existe en el diccionario de Massa. Pero hay que mostrarle al FMI que el plan es ajustar y que tienen músculo para cumplir las metas, cocinadas o no, con salsa o a la plancha.

Para ese maquillaje ya subió las tasas, mejora de a poco las reservas y, aunque no desdobla el dólar, lo plancha, pero plissé; tenemos un dólar acordeón por la cantidad de pliegues, para cada precio de dólares a la carta que hay en la Argentina. En los próximos días habrá uno más, un dólar-Qatar más caro, para frenar la pasión de multitudes que se va al Mundial en tarjeta voladora.

Cierran listas para el primer testo del ciclo 2023

En la Argentina hay dos poderes firmes, la prensa y la justicia. La prensa enciende los faroles y la Justicia actúa. Los gobiernos autoritarios intentan controlar a los medios, siempre en vano. Se agotan en el insulto y la descalificación de ese enemigo de mil ojos que es la prensa. La pelea por el Consejo de la Magistratura se explica porque es el encargado de vigilar al otro poder prevalente, los jueces.

Capturar el Consejo es capturar poder, algo que no sobra. Y la renovación del organismo en noviembre próximo ha movilizado a todas las fuerzas políticas para lo que será el primer test del ciclo electoral 2023 y una prueba de unidad de las coaliciones.

El 18 de octubre los abogados de todo el país van a elecciones de representantes del estamento profesional. Será ensayo de su afecto societario y también un muestreo de la adhesión que tienen las dos coaliciones en el electorado mayoritario, el que reside en las grandes ciudades y que expresa las ideas, las creencias, los valores y los deseos ocultos de los sectores medios de la Argentina.

Radicales inorgánicos y agentes dobles

El Consejo se regirá por la norma de 2006 que repuso el fallo de la Corte. Tendrá 19 miembros más la presidencia del titular del Supremo, hoy Horacio Rosatti. El escenario ideal para la oposición es una lista UCR+PRO sin disidencias. La oposición de Juntos por el Cambio tiene un acuerdo entre la UCR y el PRO para llevar una lista intercalada de candidatos a los 4 cargos en disputa sobre un total de 19 -en total de los estamentos: 1 y 3 para el radicalismo, 2 y 4 para el PRO.

El PRO propone de 2 a Jimena de la Torre; de 4 podrían ir Diego Marías o Paula Colombo, hoy jefe de Gabinete de Soledad Acuña en el gobierno de Larreta. Los nombres se terminarán de ajustar el martes en la casa de Jujuy con Gerardo Morales como árbitro. El radicalismo orgánico propone a Miguel Piedecasas -ex presidente del Consejo-. Debe decidir el 3° que lo pondrían los abogados de la Capital. No está claro si gravitará en esa elección el exdiputado y presidente del colegio profesional Ricardo Gil Lavedra, o el binguero Daniel Angelici, dirigente que patrocina al actual consejero Carlos Matterson.

La reunión del martes importa porque el radicalismo inorgánico de la CABA, línea Yacobitti-Lousteau, amenaza con ir en lista separada si no les respetan a Matterson. Son socios de Angelici, un operador que tiene varias identidades. Es radical y dice ser el dueño de los votos de los abogados de su partido en la Capital. pero también actúa como agente de Macri en el riñón de la UCR.

Esa duplicidad le hizo víctima de una pulla de Patricia Bullrich en la reunión en la casa de Jujuy en donde se cerró el acuerdo, que ahora tambalea, de ir en listas compartidas: "Tano -le preguntó-, ¿vos estás acá como radical o macrista?". Angelici, que es tímido por naturaleza, y más cuando no tiene el sostén de sus tagarnas, no dio ninguna respuesta, salvo gestos de embarazo -en el buen sentido, claro-.

Una prueba de liderazgo para Morales

Morales tendrá que usar la muñeca que le permitió juntarles las cabezas a todos los caciques del partido para ser elegido presidente, porque el porteño Yacobitti, que es vicerrector de la UBA, amenaza también con hacer correr una lista propia con sectores universitarios junto al actual consejero por el estamento académico Diego Molea.

El virtual empate entre los abogados se puede repetir en las elecciones de los otros estamentos -jueces, académicos legisladores-. Es imaginable que desde noviembre las bancas estén 10-9 para un lado o el otro. Con el presidente de la Corte actuando de árbitro. Ese resultado levanta el precio de apoyos y rechazos, como para una quiniela, diría el Tano.

El peronismo mueve la candidatura del veterano laboralista Héctor Recalde, una estrella de la profesión en su partido como histórico patrocinante de la CGT. Si Cambiemos va unido, puede ganar 3 bancas y de dejarle la 4a, por la minoría, al peronismo, que peleará para un resultado 2 a 2.

No se conoce aún quién acompañará a Recalde, pero todos miran a la actual consejera María Fernanda Vázquez, decana de Derecho de la Universidad de Lomas de Zamora. Esta semana, el sábado 17, cierra la inscripción de las listas.

Fuente: clarin

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