Schiaretti aún apuesta por un proyecto 2023

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Juan Schiaretti se puso la camiseta de su candidata a intendenta en Marcos Juárez. Y perdió. La derrota, festejada por Juntos por el Cambio  que se garantizó la continuidad al frente del municipio, no lo hará cambiar de planes. Por el contrario, el gobernador peronista mantendrá su distancia de la Casa Rosada. Tampoco pactará con el otro extremo de la grieta. Insistirá en la creación de un proyecto electoral al que prefiere no llamar 'avenida del medio'.

Las diferencias entre el intendente Pedro Dellarossa y Sara Majorel alentaron al peronismo cordobés a jugar fuerte en el único municipio con elecciones adelantadas. Schiaretti apostó a su muy buena imagen local, como habitual ganador para la gobernación. Las encuestas erraron el pronóstico y el 70% de imagen positiva de Dellarossa inclinó el resultado a favor de Majorel.

Según datos del Indec Marcos Juárez, ciudad de la zona núcleo y profundamente antikirchnerista, tiene 30268 habitantes de los cuales 24.177 estaban habilitados para votar. El 69% asistió a las urnas. Majorel se impuso con 8965 votos (55,15%) sobre Verónica Crescente, de Unidos por Marcos Juárez, que llegó a 6257 votos (38,49% del total). El tercero, Guillermo Massa (Encuentro Vecinal Córdoba) apenas obtuvo 370 votos mientras que Nicolás Barrera, del Partido Laborista, se quedó con 232.

En el mapa nacional la elección no modifica ningún escenario. La lectura del resultado, sí. Todos los presidenciables de Juntos por el Cambio pasaron por allí. Eran ellos contra Schiaretti que mandó a gran parte de su gabinete a competir y se ilusionó con un batacazo. 

A ambos lados las encuestas fueron un espejismo que desalentó incluso a los dirigentes nacionales que no aparecieron en la noche del domingo. Schiaretti se quedó con las ganas de celebrar y sus ministros acompañaron a la derrotada Verónica Crescente. De inmediato reconocieron el contundente resultado.

El gran ganador, más allá de las especulaciones de quienes se subieron al triunfo de Majorel, fue Dellarosa. Mientras celebraba con Luis Juez, Mario Negri y Rodrigo De Loredo, el todavía intendente avisó que se anota en la carrera para gobernador. 

Schiaretti tendrá que seguir trabajando para que no haya efecto contagio el próximo año cuando buscará garantizarse la sucesión de la mano de Martín Llaryora, a quien ya logró ubicar como intendente de la capital. El otro mérito de Llaryora en el 2019 fue desplazar al radicalismo de la intendencia. Lo benefició la disputa interna de Juntos por el Cambio.

En el ámbito nacional Schiaretti cuenta con tres diputados y una senadora nacional. En la Cámara baja el bloque de Córdoba Federal representa menos que la izquierda pero Carlos Gutiérrez, Natalia de la Sota e Ignacio García Aresca tienen la posibilidad de negociar y torcer el rumbo de una votación (o del quórum) en alianza con los otros cinco diputados del interbloque Federal que comanda el lavagnista Alejandro ‘Topo' Rodríguez. No siempre votan en sintonía. Y Rodríguez "administra las diferencias".

En esa bancada están también Florencio Randazzo y Graciela Camaño. En soledad está Alejandra Vigo en el Senado.

KILÓMETRO 0
Schiaretti ahora se refugia en su gestión -con intensa agenda local- mientras traduce al lenguaje local el resultado del domingo a contramano de la nacionalización que se hizo desde Juntos por el Cambio donde avizoran, como en el 2014, un kilómetro 0 para una derrota del kirchnerismo el año próximo. Admiten en el entorno del gobernador que en caso de haber conseguido una victoria también Hacemos por Córdoba apuntalaría su proyecto electoral y nacional. La derrota enfrió los ánimos pero los planes no se cancelan.

"Es una ciudad chica pero Juntos por el Cambio convirtió la elección en un ícono. Nosotros también lo hubiéramos hecho pero la verdad es que no se puede proyectar todavía ese resultado", confesó un importante dirigente con acento cordobés.

La elección tuvo lugar justo en medio de las peleas post atentado contra la Vicepresidenta Cristina Kirchner y los llamados del ministro del Interior a referentes de otros espacios. Sin embargo no hubo comunicación con el Panal ni para invitar a la misa en la Basílica de Luján ni para sumar al cordobecismo al diálogo político. El gobernador de todos modos mantiene agenda institucional con el ministro Eduardo ‘Wado' de Pedro entre otros.

En Casa Rosada se ahorraron una gestión infructuosa, los cordobeses no consideran genuino el convite. Y no participarán excepto que tengan garantías de que la charla será algo más que una foto.

A la inversa de lo que el resultado de Marcos Juárez hace pensar, Schiaretti mantiene su plan. Hace meses viene hablando con diputados, senadores, gobernadores y dirigentes como Gerardo Morales, Facundo Manes, Juan Manuel Urtubey, Emilio Monzó, Graciela Camaño, Pablo Javkin y Rogelio Frigerio. También suele mostrarse con Gustavo Bordet y Omar Perotti, gobernadores del Frente de Todos hoy en sintonía con Massa y con distancia del kirchnerismo a nivel nacional. 

El 'Gringo' les insiste con la "construcción de una alternativa a la grieta" convencido de que desde los discursos extremos se pueden ganar elecciones pero "no sirve la grieta para resolver los problemas".

Prescindente en los turnos electorales previos, a pesar de su amistad con Macri, esta vez Schiaretti no tiene chance de reelección. ¿Jugará con su nombre a nivel nacional? Por ahora propone avanzar en conversaciones subterráneas que deriven en un armado y muestra a su provincia como modelo de que se puede salir de la tensión entre Macri y Cristina Kirchner. Los nombres, aclara, se discutirán después.

 

"Con la grieta (Mauricio) Macri ganó, con la grieta Alberto (Fernández) ganó pero ninguno de los dos resuelven los problemas del país", repite el cordobés en reuniones privadas como aquel asado del que fue anfitrión el salteño Urtubey.

El propio ex gobernador, y ex candidato a vicepresidente en la fórmula que encabezó Roberto Lavagna, participó de charlas invitado por el Frente de Todos y también por Juntos por el Cambio. Fue una especie de embajador para seducir a los antigrieta de los dos "campamentos".

Fuente: El Cronista

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