Todos los ojos sobre Liz Truss en su gran estreno mundial como 'premier

ACTUALIDAD - INTERNACIONALES Por TERESA ABURTO*
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Los primeros días de Liz Truss en Downing Street están siendo frenéticos. La tercera primera ministra que ha tenido Reino Unido, después de Margaret Thatcher y Theresa May, asumió el cargo el 6 de septiembre; tan solo dos días después falleció la reina Isabel II.

Sus apenas 12 jornadas como nueva líder conservadora han estado enfocados en los homenajes a la reina en el Parlamento y la proclamación de Carlos III como monarca. Durante los diez días de luto nacional, los asuntos de Gobierno han sido suspendidos en Reino Unido. Pero el funeral de la reina se ha convertido en una cita diplomática de excepción, con la asistencia de 500 jefes de Estado y dignatarios extranjeros, y Truss no quiere perder la oportunidad de presentarse ante el mundo como nueva mandataria británica.

La agenda de la líder 'tory' para este fin de semana estará marcada por las reuniones con varios líderes mundiales. Este sábado, Truss se reunirá en privado en la mansión de Chevening, en el condado de Kent, con el primer ministro australiano, Anthony Albanese, y con la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern. En su agenda del domingo, y ya desde Downing Street, mantendrá un encuentro con el taoiseach irlandés, Micheál Martin, el presidente polaco, Andrzej Duda, y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau. Estaba previsto que también acudiera a la residencia oficial en Londres el presidente estadounidense, Joe Biden, pero Downing Street ha confirmado hoy que finamente se reunirán el próximo miércoles en Nueva York.

No se descarta que otros líderes sean convocados al despacho de la conservadora a lo largo de un fin de semana en el que el Foreign Office trabaja a destajo en la organización y la seguridad de los invitados.

La ronda de reuniones estará vetada a las cámaras y el contenido no será revelado por respeto al luto nacional. Un silencio que ha sido cuestionado por la prensa británica, que acusa a la primera ministra de utilizar el periodo de luto como excusa para la falta de transparencia. Sin embargo, fuentes del Gobierno apuntan, según 'The Guardian', a que el tema central serán las condolencias por la muerte de la reina, pero no descartan que se traten otras cuestiones. Y no son pocos los asuntos que están sobre la mesa en el momento de inestabilidad que ha heredado Truss de su predecesor, Boris Johnson.

Con Biden y Duda, el tema principal será la invasión de Rusia a Ucrania, las sanciones impuestas al Kremlin y la crisis energética de cara al invierno. Con su homólogo irlandés, la cuestión más urgente será la aplicación del Protocolo para evitar una frontera física entre las dos Irlandas tras el Brexit. Y con los líderes de Australia y Nueva Zelanda, el futuro de la Commonwealth, ahora que ya no está "la roca sobre la que se construyó la Gran Bretaña moderna", como describió Truss a la reina tras su muerte.

La 'premier' cerrará el fin de semana con una audiencia privada con Carlos III, la segunda desde que él es rey y ella jefa de Gobierno. Y después asistirá a la recepción de líderes que ofrecerá el domingo el Palacio de Buckingham, en la que se guardará un minuto de silencio a las 20:00 (hora local). El lunes, después del funeral, viajará con la familia real a Windsor para presenciar el entierro de la soberana en la capilla de San Jorge.

La próxima semana continúa el 'periodo de prueba' de Truss con su primer viaje al extranjero al frente del Gobierno para asistir a la Asamblea General de la ONU en Nueva York, donde pronunciará un gran discurso ante 150 líderes y expondrá su visión sobre la estratégica 'Gran Bretaña Global' después del divorcio con la UE. Durante su estancia en EEUU, además de la aplazada reunión con Biden, podría seguir con su 'ronda de contactos' con otros líderes como el presidente francés, Emmanuel Macron.

Cuando hayan concluido todos los actos en honor a Isabel II y el Reino Unido comience a recuperar el pulso, Truss tiene pendiente el nombramiento de los ministros de su gabinete que quedaron en el aire por la muerte de la reina. Además, tendrá que apuntalar la implementación de su plan de rescate ante la crisis energética, valorado en unos 150.000 millones, que pasa por su medida 'estrella' para aliviar el bolsillo de las familias: congelar las tarifas de la luz y el gas en el país durante un periodo de dos años.

Todos los ojos estarán pues pendientes de Liz Truss, dentro y fuera de las fronteras de Reino Unido. Si la opinión pública concluye que ha estado a la altura de las más que complicadas circunstancias que le han tocado en sus primeros días a cargo del país, saldrá reforzada. Si a los ojos de los británicos no consigue "cumplir", como prometió al ser elegida líder de los 'tories', su estancia en Downing Street se tornará más ardua de lo que ya se prevé.

 *Para El Mundo de España

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